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Ya en octubre de aquel año 1890, bajo la alcaldía accidental de Vicente Ruescas, la situación se fue normalizando, y el fantasma de la epidemia del cólera pareció ir desvaneciéndose poco a poco. Encontramos testimonio de ello en los acuerdos adoptados por el Ayuntamiento criptanense en las sesiones celebradas durante ese mes, según los extractos publicados en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 28 de noviembre de 1890. Comenzamos por la sesión extraordinaria del día 8 de octubre, en la que se decidió:

… tributar las gracias á las Señoras Profesoras por la tasación hecha de las ropas que se inventariaron al verificar la quema por causa de cólera en las casas de Francisco Olivares y Pedro Manzaneque.

No he encontrado datos sobre la casa de Francisco Olivares. Respecto a Pedro Manzaneque, podríamos quizá identificarlo (aunque no es seguro) con Pedro Manzaneque Campalla, uno de los contribuyentes de la localidad, que vivía en la calle Angora 10 (actual calle Hermanas Peñaranda).

Y siguieron las gestiones posteriores a la epidemia. En la sesión extraordinaria del día 22 de octubre, el Ayuntamiento procedió a aprobar

… las retasaciones hechas por el comerciante Sr. Mascaraque y perito Sr. Albacete en los inventarios de ropas y efectos quemados por cólera, y que se paguen de Imprevistos, estos y cuantos gastos ha causado la epidemia.

También celebraron sendas sesiones la Junta de Sanidad y la de Instrucción Pública. La primera se reunió el día 7 y acordó la recomendación de vacunación y revacunación del vecindario «como medida precautoria». La segunda celebró sesión extraordinaria el día 5 y acordó que se reanudasen las clases (suspendidas a causa de la epidemia) a partir del día 6.

La vida cotidiana iba desplazando, poco a poco, al miedo a la epidemia.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO