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Calle Concepción: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Calle Concepción: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Un suave serpentear es el trazado de la calle Concepción, como desplazada de su eje por una suave brisa, quizá la misma que baja de la sierra. Comenzaba, y comienza, en el extremo oriental de la plaza del Pozohondo, o mirado de otra forma, la plaza del Pozohondo desemboca en ella, se estrecha y deja de ser plaza para convertirse en calle, allí donde empieza la calle Concepción. Y desde allí discurre, hacia el oriente, hacia el nacimiento del sol, y se prolonga entre suaves distorsiones que no son más que los caprichos de las viejas calles y de los antiguos caminos. A mediados del siglo XIX era esta calle la última frontera sur de Criptana, su límite sin amurallar hacia el sur, la entrada en el horizonte infinito de su llanura, como también lo era la calle del Pozohondo, o, como decimos ahora más propiamente quizá, la plaza. Es difícil, sin embargo, en el caso del Pozohondo decidirse: ¿Plaza con forma de pera o calle preñada? Era en el plano criptanense de 1885 calle; era en el plano de 1911 plaza, pero no del Pozohondo, sino del «General Espartero». Y plaza sería ya hasta hoy.

Un poco de Criptana había ya al sur de la calle Concepción en 1885. Ya la calle Fontanilla estaba allí, y la calle del Huerto Pedrero, y la calle de la Alcantarilla, y pueblo casi había ya hasta el Tumbillo. Ya empezaba Campo de Criptana a «ser» al sur de la calle Concepción, y era ésta ya calle larga y populosa en la época. Sabemos de algunos de sus habitantes allá por 1877. En el número 2 vivía el presbítero José Beamud y Quevedo, que a partir de 1891 sería capellán del cementerio de Campo de Criptana (véase: Acuerdos y decisiones fúnebres, y la cuestión del cementerio, Campo de Criptana, 1879-1891). En el núm. 9 vivía el molinero Juan Antonio Calonge Monreal. En los números 24, 44 y 54 vivían respectivamente los propietarios José Manzaneque de Baldomero y Serrano, Antonio Galindo y Ventura Carrillejo Carramolino (datos tomados del listado de contribuyentes electores de Campo de Criptana publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 9 de noviembre de 1877, supl. 1).

Calle Concepción: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Calle Concepción: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Tiene esta calle una extraña y fascinante relación con la muerte. Hacia occidente, hacia donde muere el sol, se dirigía inexorable esta calle al Pozohondo y, en él, a su viejo cementerio. Y a finales del siglo XIX le brotó otro cementerio a oriente, donde nace el sol. Parece como si esta calle uniese por un capricho del destino y como quien no quiere la cosa dos cementerios: el viejo y el nuevo, el del Pozohondo y el de la Concepción con su ermita aneja, también de la Concepción. Quizá sería conveniente corregir este punto de vista: no es la ermita de la Concepción la aneja al cementerio, sino al contrario, el cementerio es el anejo a la ermita, quizá una de las más puras e intocadas de Campo de Criptana, y quizá una de las pocas que ha escapado a locas, imprudentes y desacertadas restauraciones y reconstrucciones. Y la ermita estuvo allí antes, mucho antes que el cementerio, antes de que éste fuera, ni siquiera, una idea o un proyecto en la mente de alguien. Es una ironía, sin embargo, que el camino de los muertos de Criptana y su morada eterna de descanso se halle a oriente del pueblo, el punto cardinal del nacimiento y del surgir de la luz, allí donde sale el sol cada mañana. ¿Querrá esto decir algo? ¿Querrá decir algo que los muertos sean, en Campo de Criptana, los primeros en ver cada mañana la radiante salida del sol? Lo dejaremos aquí, y nos abstendremos de hacer exégesis sobre la cuestión.

Leon Augustin Lhermite: El carro de heno

Leon Augustin Lhermite: «El carro de heno»

Tuvo también su historia negra de sucesos esta calle de la Concepción. Recordemos uno de los acontecimientos más luctuosos ocurridos en ella, para ser más exactos ante el número 15. Fue el accidente del carro de mies y tuvo lugar el 19 de junio de 1929 (véase: Un trágico suceso en Campo de Critpana: El accidente del carro de mies, 1929). El carro cargado de mies que conducía José Antonio Martín volcó y, fatídica casualidad, aplastó ocasionándoles la muerte a Josefa Castiblanque Ucendo, de 29 años de edad, y a unos de sus hijos (según la versión publicada en el Heraldo de Madrid, año XXXIX, núm. 13.541, del sábado 22 de junio de 1929, fueron dos sus hijos muertos). El hijo fallecido habría sido Félix Muñoz Castiblanque, de tres años de edad. Josefa Castiblanque Ucendo estaba casada con Fermín Muñoz Violero y tenían su hogar conyugal en la calle Concepción, núm. 7.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO