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Tiziano: "La bacanal de los andrios"

Tiziano: «La bacanal de los andrios»

Cómo era la actividad económica criptanense, o al menos una parte importante de ella a comienzos del siglo XX, nos lo muestra el publirreportaje publicado en el periódico El Liberal, año XXXIX, núm. 13.909, del sábado 15 de diciembre de 1917. Ya ayer adelantamos parte del material incluido en este reportaje con el artículo dedicado al envasado y comercialización de azafrán (véase: El azafrán «que da sueño y alegría», y Díez Hermanos y Compañía, Campo de Criptana, 1792-1917), pero, como se podrá suponer, éste era un negocio minoritario en una tierra tan vinícola como ésta. La principal actividad económica giraba en torno al vino y derivados, por lo que se erigen éstos como protagonistas auténticos del artículo de El Liberal, cuyo autor fue Diego Mohino.

Ocupan un lugar especial en este artículo las dos cooperativas criptanenses entonces existentes y que se contaban entre las de más antigua fundación en el país: La Agrícola Manchega y la Sociedad Vinícola del Carmen.

Caravaggio: Baco

Caravaggio: «Baco»

Respecto a la primera, que también era sindicato agrícola, se dice que estaba instalada en el «hermoso y antiguo edificio de Pósitos, que cuenta con amplios locales para almacenes y oficinas». Estaba dirigida por un Consejo de Administración «formado por personalidades de gran prestigio y presidido por D. Casimiro Penabla (sic, «Penalba», con grafía más generalizada: «Penalva») y Estela». Este último era muy conocido en la vida social y económica de Campo de Criptana y tenía una clara vinculación con el mundo agrícola. Prueba de ello es su actividad en esta cooperativa y, por ejemplo, el hecho de que de vez en cuando remitiera cuestiones al consultorio del periódico El Progreso Agrícola y Pecuario. En el núm. 455, correspondiente al año XI de este periódico, del 15 de octubre de 1905 (pág. 603), se publica una pregunta suya sobre el agua: si dos aguas, una de pozo y otra de río, son o no «á propósito para el riego». El veredicto del experto, Vicente Vera, fue que ambas aguas no eran potables y que no se podía determinar a ciencia cierta si eran aptas o no para el riego, ya que, por tener una gran carga de «sulfato cálcico ó yeso (selenitosas) pueden perjudicar á la vegetación, por que forman sobre el terreno una costra que impide el acceso del aire á las raíces y la meteorización necesaria al suelo».

El de esta cooperativa fue uno de los casi 200 expedientes de asociaciones agrarias que estaban paralizados en el Ministerio de Fomento en marzo de 1912, en una situación que se prolongaba ya desde al menos dos años. La consecuencia fue que había casi 200 las cooperativas y sindicatos en España que funcionaban como tal pero aún no tenían legalizada su situación por desidia ministerial. Hizo denuncia de esta irregularidad el periódico Diario de Galicia, núm. 985, del día 13 de marzo de 1912.

Precisamente, años después, fue el periódico antes citado, El Progreso Agrícola (núm. 1.459, del 22 de octubre de 1926, pág. 620), receptor e informador elogioso del libro titulado La Agrícola Manchega. Memoria y balance general del año 1925, institución presidida todavía entonces por Casimiro Penalva, y que contaba en el Consejo de Administración con Enrique Bosch y con el ingeniero agrónomo Luis Treviño.

Guido Reni: "Baco"

Guido Reni: «Baco»

De la Sociedad Vinícola del Carmen se dice que funcionaba desde 1901 y que tenía muchos socios. Su producción era de cuarenta mil arrobas de vino, siendo su especialidad el vino tinto, muy solicitado en Madrid. Su junta directiva estaba presidida por el médico Florentino Isern y Gil de Sola, que a la vez era también inspector municipal de Sanidad. El tesorero era el conocido industrial Domingo Esteso, que unos años más tarde sería alcalde de Campo de Criptana (véase: El alcalde Domingo Esteso y la cuestión de las escuelas, Campo de Criptana, 1922). Aunque dice El Liberal que ésta llevaba funcionando desde 1901, realmente su fundación data de 1902, con el nombre de «Sociedad Cooperativa Civil Particular Vinícola del Carmen» (véanse: Campo de Criptana en 1912 (VI): Más sobre bodegas, vinos y otras cosas; y El pionero cooperativismo de Campo de Criptana… y una pequeña curiosidad, 1904).

Vayamos ahora atrás en el tiempo. En 1896 ya encontramos referencias a una cooperativa vinícola en Campo de Criptana (revista decenal El Ateneo, año I, núm. 24, del 30 de septiembre de 1896, pág. 236), cuyo ejemplo «merece recomendarse» (en palabras de la revista): la Sociedad Vinícola Manchega. Según se expresa en el escrito correspondiente:

Los vinicultores de Campo de Criptana han buscado un buen bodeguero para la elaboración de sus caldos y han aprobado unos estatutos que nada dejan que desear, pues en ellos están previstas cuantas complicaciones puedan presentarse á la Sociedad en el desarrollo de sus negocios.

Guido Reni: "Baco bebiendo"

Guido Reni: «Baco bebiendo»

Otra alabanza a la actividad cooperativista de Campo de Criptana se publicó en el periódico democrático de la isla de Menorca, El Liberal (año XXV, núm. 7.096, del 20 de marzo de 1905, pág. 11). Se habla de una «asociación de vinicultores del campo de Criptana» y se dice de ella que:

… ha logrado crear magníficas bodegas en las que con todas las enseñanzas de la ciencia, se producen vinos de un tipo uniforme y de exquisito gusto, en vez de aquellos caldos ásperos y sobre todo variables cada año que se producen por lo común.

No queda en las cooperativas lo que nos cuenta el periódico El Liberal sobre la actividad económica criptanense. Se ocupó también su autor de las bodegas de Rubín, de las de José Simó, de las de la Viuda e Hijos de Patricio Escobar, de la de Marcelino Moreno y de otras… pero aquí lo dejamos por hoy. De ellas nos ocuparemos en ocasión más propicia.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO