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Entrada de Espartero en Madrid

Entrada de Espartero en Madrid

El periódico del partido liberal El Clamor Público informaba en su núm. 3.086, del sábado 19 de agosto de 1854 de la audiencia que había concedido unos días antes el Presidente del Consejo de Ministros, a la sazón, Baldomero Espartero, a una delegación del pueblo de Campo de Criptana. Recordemos que acababa por aquel entonces de haber un gran vuelco político, uno de tantos que hubo a lo largo del siglo XIX en España, y que el bienio progresista comenzaba a dar sus primeros pasos por aquellos días después de la llamada «Revolución de 1854». Una nueva época se vislumbraba, y había nuevas esperanzas para una depauperada España que no acababa de salir de la crisis perpetua en que se veía sumergida desde hacía tanto. Campo de Criptana no tardó en ponerse del lado del nuevo gobierno, y por ello una delegación de su ayuntamiento y de los más sobresalientes de su vida política, social y económica se entrevistó con la persona más influyente por aquella época en España, después de la reina Isabel II: el Presidente del Consejo de Ministros. Ayer ya dimos cumplida cuenta de las circunstancias, según lo que nos contaba El Clamor Público (véase: La audiencia del Presidente del Consejo de Ministros, Campo de Criptana, 1854, I). Hoy, cumpliendo lo previsto ayer, transcribimos la carta con la felicitación del pueblo de Criptana que le fue entregada a Espartero, tal y como fue publicada por el citado periódico. Dice así:

Excmo. Señor:

Los que suscriben, vecinos de la villa del Campo de Criptana, partido judicial de Alcázar de San Juan, individuos unos del Ayuntamiento Constitucional, otros de la Junta auxiliar de Gobierno, y oficiales todos de la Milicia Nacional de la misma, acuden presurosos á felicitar á V. E. por su feliz advenimiento al poder en medio de las mas lisongeras aclamaciones del pueblo español; de ese pueblo que al fin ha conocido la ingratitud con que en 1843 se procedió contra V. E., de ese pueblo, que esclavizado y envilecido durante once años, ha podido apreciar en todo su valor aquella fatídica pero exacta y fundada predicción pronunciada á bordo del Malabar. ¡Españoles, tras de mi la tirania! ¡Qué leccion, escelentisimo señor! ¡Quiera el cielo sea tan provechosa como la Nacion desea! ¡Quiera el cielo que la intima union de V. E. con el Escelentisimo señor conde de Lucena y demas generales del ejército libertador, sea para siempre el baluarte ante quien se estrellen los planes liberticidas desarrollados durante estos once años, y que esta union sea secundada en todas épocas por todos los verdaderos liberales, á fin de que no se repitan en ningun tiempo las sangrientas escenas de 1843. Esto es lo que la Nacion desea y necesita; esto es lo que nadie puede realizar mejor que V. E. y su digno aliado del Escelentísimo señor general O’Donell.

Dignese V. E. acoger con benevolencia esta sencilla, pero franca y leal manifestacion de los campesinos, que miran como uno de sus mejores timbres la honra de pertenecer á la provincia de que V. E. procede; y que agrupados bajo la bandera nacional se hallan dispuestos á sacrificarse en defensa de la patria.

Dios guarde á V. E. muchos años. Campo de Criptana 12 de agosto de 1854.

Francisco de Goya: "Fernando VII"

Francisco de Goya: «Fernando VII»

Son interesantes aquí algunas referencias a sucesos políticos entonces recientes. Sale a relucir en dos casos el año de 1843, primero, según la carta, por la ingratitud con que en ese año «se procedió contra V. E.», y en segundo lugar, por «las sangrientas escenas» que tuvieron lugar entonces. Ese año finalizó el periodo de regencia de Espartero con un levantamiento militar. A finales de julio, marchó al exilio en Inglaterra.

En esta ocasión, el ayuntamiento criptanense mostró su apoyo explícito al general Espartero. Recordemos que cuarenta años antes, en 1814, una delegación criptanense había mostrado sus respetos y apoyo a otro gobierno, en este caso al de Fernando VII (véase: La adhesión de Campo de Criptana a Fernando VII, 1814).

Falta identificar a los firmantes de esta carta, pero dejamos esto para mañana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO