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"Cementerio": Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

«Cementerio»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Ampliaremos hoy algo más los detalles sobre el fallecimiento del párroco criptanense, Ramón Cano Paños. Dejó esta vida, como ya quedó dicho, el día 12 de octubre de 1912, y El Pueblo Manchego publicó ese mismo día su esquela necrológica y una elogiosa semblanza de su personalidad. Dos días después, este mismo periódico nos contaba en una crónica de «El Corresponsal» criptanense cómo fue el funeral y el entierro (véase: Los fastuosos funerales del párroco Ramón Cano Paños, Campo de Criptana, 1912).

También el 12 de octubre de 1912 está fechada su acta de defunción. Se conserva en el archivo del Juzgado Municipal de Campo de Criptana, y tengo, por supuesto, que expresar encarecidamente mi agradecimiento al personal que en él trabaja por sus atenciones y por las facilidades que me han dado para poder acceder a esta información. Como iba diciendo, se hizo el acta de defunción de Cano y Paños el día 12 de octubre de 1912, a las nueve y media de la mañana, ante Gregorio Perucho y Granero como juez municipal, y ante Luis Cenjor y Milán, como secretario suplente. Compareció por encargo de la familia del párroco el carpintero criptanense Julián Campos y Polo, de estado civil soltero, con residencia en la calle de la Reina.

Gustave Courbet: "Entierro en Ornans"

Gustave Courbet: «Entierro en Ornans»

Ramón Cano y Paños era, según consta en el acta, de Villanueva de los Infantes. Era presbítero y tenía cuarenta y seis años. Estaba domiciliado en Campo de Criptana. Falleció a las seis de la mañana en su casa, sita en la Plaza de la Constitución, núm. 3. La causa fue una «parálisis cardíaca». Recuérdese, sin embargo, que en la nota necrológica publicada en el periódico El Pueblo Manchego, del día 12 de octubre de 1912, se dijo que la causa de su muerte había sido un «cólico hepático» (véase: Ramón Cano Paños, párroco de Campo de Criptana, R. I. P., † 1912). Era hijo legítimo de Ramón Cano y Torrecillas y de Josefa Paños y Díaz, naturales él de Villanueva de los Infantes, y ella de Cuenca, ambos ya difuntos. Al parecer, no había otorgado testamento. Se le dio sepultura en el cementerio de la Concepción.

Fueron testigos Rafael Casarrubios Ramírez, casado, empleado, y Francisco Moratalla Bustamante, viudo, labrador, ambos naturales de la localidad. El primero tenía su residencia en la calle del Marqués de Mudela (actual calle Castillo) y el segundo en la calle Mediodía. Firman el acta el juez, el secretario interino, el compareciente y los testigos.

El de Ramón Cano Paños es uno de los cuerpos que descansan en la humilde «sepultura de los presbíteros» en el cementerio de Campo de Criptana, que, tan humilde es que pasa completamente desapercibido a ese caminante al que a menudo los epitafios apelan diciéndole: «Detente caminante, observa y piensa: lo que eres fui, lo que soy serás». Y ahí tienes aún, caminante, impertérrito, ciento un años después, su breve epitafio:

D. RAMÓN CANO 1912

Recordemos, que junto a los restos de Cano Paños, yacen en el mismo lugar los de los presbíteros Francisco Borja († 1873), José Pulpón († 190?), Ignacio Artiñano († 1903), un nombre ilegible († 1908), Pedro Robles († 1915), José A. Lara († 1923) y, finalmente uno de nombre José con apellido y fecha ilegibles (véase: Historias del cementerio de Campo de Criptana: La humilde sepultura de los presbíteros, 1873-1923). Sobre uno de ellos, Ignacio de Artiñano y Orbegozo, magistral de la Catedral de Burgos, ya hemos hablado en otra ocasión (véase: La inesperada muerte de Ignacio de Artiñano, Campo de Criptana, 1903).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO