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Gabriël Metsu: "La niña enferma"

Gabriël Metsu: «La niña enferma»

Ayer dejábamos la historia de la enfermedad de la hija del conde de C… en el día 20 de abril, día 2 de la enfermedad, día 13 de la cuenta atrás. Recordemos que tenemos una descripción completa y detallada de todo el proceso, desde los comienzos hasta el desenlace final, gracias al artículo titulado Peripneumonia aguda con sintomas de entero-colitis y despues de meningitis que el Dr. J. Peters publicó en el Boletín de Medicina, Cirujía y Farmacia (núm. 269, del 8 de diciembre de 1844). La historia comenzó en la iglesia, cuando la enferma asistía a una función religiosa (véase: La letal, fulminante y extraña enfermedad de la hija del conde de C…, Campo de Criptana, 1844, I: Los orígenes); y acabaría en el cementerio. Todo empezó el día 19 de abril, y el 20 hubo una cierta calma antes de la tormenta, esa calma sospechosa, esa tranquilidad inquietante, que casi nunca anuncia nada bueno. Hoy retomamos la historia el día 21 de abril, cuando la calma comenzó a trocarse, poco a poco, en tormenta, y la tragedia entró en escena cubriéndolo todo con su mortecino velo.

Días 21 y 22

Ese día 21 la situación de la enferma comenzó a empeorar preocupantemente. Puesto que había una epidemia de sarampión, el médico pensó que era ésta la enfermedad que padecía la niña:

En vista de la epidemia de sarampión que entonces reinaba en la corte, pensé que la enferma iba á ser acometida por ella; y la madre de dicha enferma, que había observado ya una ó dos veces el sarampión acometer á la misma niña ó á sus hermanas, se acordó que se había presentado siempre con el mismo aparato de síntomas…

Día 23

Pero no fue así, y la mañana del 23 «la enferma se quejó de un dolor en el costado derecho que la tos provocaba». Se le diagnosticó, atendiendo a éste y a otros síntomas, una perineumonía en el primer período. ¿Cuál fue el tratamiento? Nos lo detalla el corresponsal a continuación:

Mandé se le pusiera al instante 10 sanguijuelas en el sitio del dolor; despues de caer estas, provocar durante 20 minutos con agua caliente la salida de la sangre y en seguida una cataplasma con harina de linaza; tres caldos, cocimiento tibio de violeta con amapola á menudo y poco cada vez; el silencio y abrigo en la cama.

Día 24

Por la mañana se le comunicó al médico que las sanguijuelas habían dado muchísima sangre, «que con trabajo han podido sugetarla». El dolor de costado había desaparecido y la tos era más ligera. El médico aplicó nuevo tratamiento para evitar una sangría general, que después de la local habría sido muy contraproducente para un niño: «la administración de tartrato de potasa y antimonio segun el metodo de Rasori, de Tomasini y de Laënnec». Y la niña lo toleró bien.

Días 25-26

Siguió el mismo tratamiento. Se añadieron «dos cantáridas grandes en los muslos». Entre sangrías y cantáridas, el día 26 la enfermedad parecía haberse estabilizado. Pero por la tarde hubo un empeoramiento general: dolor de cabeza, diarrea, el pulso «mas lleno y la cabeza cargada». El médico mandó una sangría del brazo «del 5 onzas, y dos medias lavatibas de almidon».

Días 27-30

Continuó empeorando la situación a peor, con grandes calenturas y con síntomas de una enfermedad de pulmón. Continuaron las sangrías y los tratamientos diversos, con cantáridas, con sulfato de quinina. El día 30 se incorporó al estudio del caso el doctor Cubillo, que estuvo de acuerdo con el tratamiento hasta entonces aplicado.

Día 1 de mayo

Aparecieron las convulsiones, y comenzó a desarrollarse «un aparato de sintomas cerebrales que fueron siempre en aumento hasta el término final». Ya no bastaban las sangrías para frenar la enfermedad. El médico aconsejó un baño general de 27 grados, pero la madre no lo aceptó.

Aquí lo dejamos hoy, en el día 13 de la enfermedad, a poco más de veinticuatro horas del desenlace final.

Vincent Van Gogh: "Sala del Hospital en Arlés"

Vincent Van Gogh: «Sala del Hospital en Arlés»

Hagamos, antes de finalizar, una observación sobre las cantáridas, que son, junto a las sangrías, uno de los remedios médicos utilizados en este caso, como era habitual en la medicina de la época. El nombre de cantárida hace referencia a un tipo de mosca, conocida como «mosca española» (lytta vesicatoria) y al producto que se obtenía de ella, de propiedades vesicantes o vejigatorias e, incluso también, afrodisíacas. Los procedimientos para la fabricación de la cantárida son muy antiguos, siendo muy comunes en libros de recetas medicinales de época medieval. Veamos ahora la definición que da de este término el Diccionario de la Lengua Castellana de 1780 (pág. 186, 2):

CANTÁRIDA. s. f. Especie de mosca venenosa de color verde, y de calidad acre y corrosiva, que hecha polvos se aplica en parches á los enfermos en ciertos casos.

Se hace referencia en el texto a tratamientos según métodos de algunos médicos famosos de la época. Por aquellos tiempos estaba muy en boga en método Rasori. Éste es el célebre médico italiano Giovanni Rasori (1766-1837), cuyas ideas sobre los contraestímulos fueron muy discutidas en su tiempo. Laënnec es René Laënnec (1781-1826). Inventó el estetoscopio.

Mañana continuaremos esta historia.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO