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Henri de Toulouse Lautrec: "En el baile de la ópera"

Henri de Toulouse Lautrec: «En el baile de la ópera»

El 26 de mayo de 1921, jueves, fue día del Corpus Christi. Eran tiempos aquellos en los que el Corpus se celebraba el día que se tenía que celebrar, un jueves, uno de los tres del año que lucen y relucen más que el sol. Aquel día 26 de mayo el Casino Primitivo de Campo de Criptana fue escenario de un acontecimiento musical extraordinario del que nos proporcionó puntual información el periódico provincial El Pueblo Manchego, año XI, núm. 3109 del 28 de mayo de 1921.

Ya ayer introdujimos debidamente la cuestión y hablamos especialmente de uno de sus promotores: Celedonio Cedenilla, quien, junto a otros, como «Lopez-Pintor y demás señores» proporcionaron a los asistentes una oportunidad única para «saborear los encantos y deleites del divino arte musical» (véase: El concierto del «Corpus» en el Casino Primitivo (Campo de Criptana, 1921) (I): Prefacio; sobre Celedonio Cedenilla). Continuaremos hoy hablando de este concierto y, en particular, del programa que se ejecutó con tal ocasión a partir de las informaciones que nos proporciona el periódico citado. He aquí, pues, algunos detalles al respecto.

En este concierto tomó parte por primera vez el Sr. Monedero haciendo su presentación y dándonos a conocer en su violín a Verdi uno de los clásicos de la Escuela Romántica Italiana en su Poutpurri del Trovador primorosamente ejecutado, contribuyendo al primor de la obra el Sr. Cedenilla que le acompañó al piano esta partitura. El Sr. López-Pintor lució su habilidad en el manejo de su flauta con un Solo de concierto del maestro contemporáneo F. González al que acompañó también el Sr. Cedenilla. Este señor interpretó magistralmente la delicada composición Fantasía sobre motivos de Rigoletto del mismo Verdi y lo mismo ésta que las anteriores arrancan del público frenéticos aplausos que se hacen prolongado (sic, «prolongados») y ruidosos al escuchar, también interpretado por este señor, al clásico Mendelsshon (sic , «Mendelssohn») de la escuela romántica creador de sus incomparables Romanzas sin palabras que en una de ellas nos lo dió a conocer y se acreditó como verdadero maestro del pedal el Sr. Cedenilla, quien ante la insistencia y petición del público, se vió obligado a ejecutar fuera de programa ¡Viva Navarra! de Larregla.

Adolph von Menzel: "Concierto de Flauta de Federico el Grande en Sanssouci" (1850-1852). Berlín: Galería Nacional

Adolph von Menzel: «Concierto de Flauta de Federico el Grande en Sanssouci» (1850-1852). Berlín: Galería Nacional

Así, el violín del Sr. Monedero, el piano del Sr. Cedenilla y la flauta del Sr. López Pintor hicieron posible aquel concierto ese día 26 de mayo de 1921. Resonaron aquel día en los aires criptanenses las músicas de Giuseppe Verdi y de Félix Mendelssohn, y de F. González y de Joaquín Larregla, cuya jota de concierto ¡Viva Navarra! (1895) puso fin al concierto.

Por cierto, y ya que hablamos del Casino Primitivo, hora es de que dediquemos un breve espacio a la palabra «casino». Aparece recogida por primera vez esta palabra de origen italiano en el Diccionario de la Lengua Castellana, edición de 1869 (pág. 160). Da el diccionario tres acepciones para el término. La primera es su significado original, el de casa de recreo «situada por lo comun fuera de poblado». La segunda es la predominante en el uso de esta palabra en español:

Sociedad hombres que se juntan en una casa amueblada y sostenida á sus expensas, mediante la cuota fija que de entrada y mensualmente paga cada socio, para conversar, leer, jugar, etc.

Es decir, un casino era originalmente una sociedad de la que estaban excluidas las mujeres; y además, probablemente estaba fuera de la población. La tercera acepción hace referencia al local: «El edificio en que esta sociedad se reune».

El Casino Primitivo era una de las dos sociedades de este tipo que existían en Campo de Criptana, ya desde el siglo XIX: el otro era el Casino de la Concordia. Hacia 1904 hay también referencias de otra sociedad: «La Caritativa» (Anuario Riera, 1904, pág. 1381). Ambos casinos, el Primitivo y el de la Concordia, ya aparecen citados en la sección dedicada a Campo de Criptana en el Anuario almanaque del comercio del año 1879 (pág. 617). Fue el Casino primitivo clave en la vida social de otros tiempos y de su importancia nos dio debida cuenta el periódico El Heraldo de Madrid, año XXIII, núm. 7.896 del 14 de julio de 1912, cuando nos dice que era éste «el mejor Círculo de la localidad» y en el que se hallaba «integrado el elemento más culto de este pueblo» (véase: El Casino Primitivo, Campo de Criptana, 1912).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO