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Francisco de Goya: "Que viene el coco". Grabado (1797)

Francisco de Goya: «Que viene el coco». Grabado (1797)

El 29 de octubre de 1924 una noticia sacudió a la sociedad criptanense. Al parecer, se había producido el secuestro de dos niños, que estaban siendo buscados intensamente en las proximidades de la localidad por la Guardia Civil. A juzgar por el eco que tuvo el acontecimiento en la prensa nacional, era éste un tema muy sensible en la época, lo que no es raro si tenemos en cuenta algunos de los terribles sucesos que habían tenido lugar en Barcelona poco más de diez años antes y que espantaron a todo el país. Me refiero al conocido caso de Enriqueta Martí (1868-1913), más conocida como «la vampira de Barcelona». Prostituta y proxeneta, se dedicó esta mujer durante años al secuestro de niños, con cuyos huesos, sangre y grasa elaboraba sustancias que vendía como remedios milagrosos a la alta sociedad barcelonesa. Fue finalmente detenida y cuando estaba en la cárcel fue asesinada, sin que aún se hubieran desvelado todos los detalles de sus sangrientos crímenes. Casos como éste, sin duda, sembraron de pánico a la sociedad española con una psicosis que tardaría mucho tiempo en desaparecer. No fue éste el único caso de secuestros de niños por aquella época, y a lo largo del XIX habían sido muy abundantes, por lo que éste se había convertido en uno de los temores más comunes en la sociedad de aquel tiempo. Ejemplos de ello son las historias del Coco y del «Hombre del saco» que formaban parte integrante de las leyendas urbanas de la época. No es extraño, por ello, que cualquier noticia relacionada con este tipo de hechos tuviera tan gran difusión.

Del secuestro de niños en Campo de Criptana, aquel día a finales de octubre de 1924, nos han llegado varias versiones muy parecidas entre ellas. La primera es la de la agencia de información Febus, que se publicó en el periódico de alcance nacional La Voz, del 29 de octubre de 1924 (pág. 8). Otras cuatro, cuyo contenido dependía de la primera, se publicaron al día siguiente, el 30 de octubre, dos en periódicos nacionales (Heraldo de Madrid y La Libertad) y dos en publicaciones regionales: Cartagena Nueva (Cartagena) y La Integridad (Tuy, Pontevedra). Veamos ahora qué nos dice cada versión, comenzando por la primera publicada.

La Voz, año V, núm. 1357, 29-10-1924 (pág. 8)

Vincent Van Gogh: "Campamento de gitanos" (1888). París: Musée d'Orsay

Vincent Van Gogh: «Campamento de gitanos» (1888). París: Musée d’Orsay

El artículo tenía por título Dos niños robados por una cuadrilla de gitanos, y como encabezamiento la frase «La Guardia Civil persigue a los raptores». Se había enviado desde Ciudad Real, el día 29, a las seis de la tarde.

Comunican del pueblo de Pedro Muñoz la llegada de numerosas fuerzas de la Guardia Civil del puesto de Campo de Criptana, que realizaron el viaje en automóviles. Dichas fuerzas persiguen a unos gitanos, que, montados a caballo, esta mañana, a las nueve, en Campo de Criptana, robaron en plena calle a dos niños de cinco y siete años, ambos hermanos, y huyeron rápidamente. Se teme que los malhechores se hayan internado en el monte denominado Montecillo Viejo, próximo a Pedro Muñoz. La Guardia Civil realiza en estos momentos una batida por dicho monte (Febus).

Las otras cuatro, publicadas el día 30 de octubre, resumen el contenido de la primera. Fueron enviadas desde Ciudad Real, el día 29.

Cartagena Nueva, año I, núm. 28, 30-10-1924 (pág. 2)

Se publicó con el titulo Los ladrones de niños.- Persiguiendo a unos gitanos, y dice así:

Dicen de Ciudad Real que han llegado al pueblo de Pedro Muñoz varias parejas de la Guardia civil que persiguen a unos gitanos, que montados a caballos, pasaron por el pueblo de Criptana y en plena calle cogieron dos niños, hermanos, huyendo.Otras parejas dieron una batida por todos los montes próximos. Fobra

Heraldo de Madrid, año XXXIV, núm. 12.088, 30 -10-1924 (pág. 2)

Recoge en una sección dos casos de robos de niños. Uno de ellos ocurrió en Campo de Criptana, y lleva por título Unos gitanos de apoderan de dos [niños] y huyen con ellos.

Han llegado a Pedro Muñoz numerosas fuentes de la Guardia Civil del puesto de Campo de Criptana. Persiguen a unos gitanos, que esta mañana, a las nueve, en Campo de Criptana, robaron en plena calle dos niños de cinco y siete años, ambos hermanos, y huyeron rápidamente en caballos. Se teme que se hayan internado en el monte denominado Montecillo Viejo

La integridad, núm. 10.362, 30-10-1924 (pág. 2)

Este periódico de Tuy, de la provincia Pontevedra, publicó la noticia con el título Una banda de gitanos ¿Ladrones de niños?. He aquí el texto:

Por el pueblo de Pedro Muñoz han pasado fuerzas de la Guardia civil en persecución de una caravana de gitanos a la cual se acusa de dedicarse al robo de niños. Se dice que en el Campo de Criptana realizaron el rapto, a plena luz del día, dos niños, huyendo después. Se teme que la banda se haya internado en Montecillo Viejo y se está efectuando una batida por aquellos parajes.

La Libertad, año VI, núm. 1.435, 30-10-1924 (pág. 4)

Se publicó con el título Unos gitanos roban a dos niños, y dice así:

Esta mañana, a las nueve, unos gitanos montados a caballo robaron, en plena calle del pueblo de Campo de Criptana, a dos niños de cinco y siete años, hermanos, huyendo rápidamente. Se ha concentrado un buen número de guardias civiles, que hicieron el viaje en automóvil. Se teme que los malhechores se hayan internado en el monte denominado Montecillo Viejo, próximo a Pedro Muñoz. La Guardia civil realiza en estos momentos una batida por dicho monte.

Theodor Kittelsen: "Eco" (1888). Tromso: Nordnorsk Kunstmuseum

Theodor Kittelsen: «Eco» (1888). Tromso: Nordnorsk Kunstmuseum

Las noticias son como un eco, un fuerte sonido inicial que, poco a poco, se va atenuando y va siendo menos perceptible, más dudoso quizá, cada vez menos claro y confuso… hasta llegar a extinguirse, hasta acabar en el olvido. Las noticias son efímeras porque están tan fuertemente ancladas al tiempo que desaparecen con él, y tan rápidamente como él… es, y ya no es. Esto es lo que se contó de aquel hecho ocurrido un miércoles, 29 de octubre de 1924. Esto es lo que contó la primicia, y esto es lo que contaron las versiones secundarias… el eco ése que, poco a poco, se va apagando y va dejando de ser para convertirse en recuerdo. Y esto es lo que podemos hacer hoy, ochenta y nueve años después: recordar el hecho y contar la historia.

Ignoro en qué acabó todo, puesto que no he encontrado más datos al respecto. En todo caso, aquí tienes, lector, los textos. Juzga por ti mismo.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO