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"Viñedos": Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

«Viñedos»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

La Mancha no tiene mar y tampoco tiene playas. Pero La Mancha tiene un mar que es de viñedos, interminable en la lejanía, que, al amparo del ciclo estacional, trastorna continuamente el color del paisaje. Pardo y grisáceo en invierno, verde y despampanante en primavera y en verano, oro puro en otoño, así es el mar de La Mancha. La vid es vida y la vida de la Mancha es la vid. Posiblemente la historia de Campo de Criptana habría sido muy diferente de como es sin la vid, y sin la viña, y sin su vino. A finales del siglo XIX y comienzos del XX la vid fue la vida para Campo de Criptana, y fue su vino, como milagro de la naturaleza, lo que le dio fama nacional. De Campo de Criptana se conocía especialmente su vino, y también su queso y fue célebre también su azafrán. Muy diferente sería la faz de la sociedad y de la cultura criptanense hoy sin el vino del ayer… muy diferente sería si no estuviera sumergida, como una Atlántida imaginaria, Campo de Criptana, en su océano interminable, misterioso, místico y mítico de viñas. Sólo le falta su Platón.

Jan Havicksz Steen: "El modo en que lo oyes, es como lo cantas" (1665). La Haya: Mauritshuis

Jan Havicksz Steen: «El modo en que lo oyes, es como lo cantas» (1665). La Haya: Mauritshuis

Para que nos hagamos una idea de la extraordinaria importancia del vino y de todo lo que tenía que ver con él en la vida económica local, podemos proporcionar algunos datos que sacamos del Anuario Riera del año 1904 (pág. 1381). Se recogen en él las principales actividades económicas de cada pueblo, las industrias, comercios y los nombres de sus propietarios. Es larga esta lista ya para Campo de Criptana en 1904, y destacan entre todos los nombres de cosecheros vinícolas, de propietarios de lagares y de fábricas de aguardientes. Nos ocuparemos hoy de los primeros, los cosecheros, dejando para mañana los lagares y las fábricas de aguardiente.

De cosecheros se recogen los nombres de cuarenta y tres personas en Campo de Criptana, además de dos sociedades cooperativas: la del Carmen y la Vinícola Manchega. La mayor parte de estos cosecheros de vino son bien conocidos ya en este blog y eran, en su mayor parte, los más importantes propietarios de la localidad.

Paolo Veronese: "Las bodas de Caná" (1563). París: Museo del Louvre

Paolo Veronese: «Las bodas de Caná» (1563). París: Museo del Louvre

Encontramos en el listado a Francisco Alberca y a José Alonso, a los Baíllo (Juan y a la viuda de Tomás Baíllo), a Narciso Barreda, a Julio Benece (sic, por «Bénézet»), a Baltasar Briega, a la viuda de Juan Bustamante, a Dolores Bustos de Salazar, a Alipio Carrasco, a Micaela Carrasco, a Quiliano Casarrubios, a Andrés Cenjor, a Hilarión Escobar, a Santos Flores, a Bernardo Gómez, a los dos «Laras» (José Andrés y Vicente) y a la viuda de un tercero (Guillermo Lara), a los tres «Leales» (Dionisio, José y Juan Manuel), a Antolín Martínez, a María Melgarejo, a Jesús Moreno, a José Olmedo y a José Vicente Olmedo, a Daniel Pizarro, a Santiago Plaza, a José A. Quiñones, a Manuel Quiñones, a la viuda de Antonio Reíllo, a Reíllo Hermanos, a Jovito Romeral, al Duque de San Fernando, a Martín Torres, a los dos «Treviños» (Gregorio y Rosario) y a la viuda de un tercero (José Treviño) y a Lorenzo Vela. Pero este listado podría ser mucho más largo, porque nos advierte el Anuario que en él se incluyen sólo «los principales». La dos sociedades cooperativas eran, por aquel tiempo, ejemplo a seguir en el resto de España (véase: El pionero cooperativismo de Campo de Criptana… y una pequeña curiosidad, 1904).

En el artículo siguiente continuaremos tratando de este tema. Aquí te espero por tanto mañana, lector…

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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