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Alfred Agache: Enigma (1881). Rouen, Musée des Beaux Arts

Alfred Agache: Enigma (1881). Rouen, Musée des Beaux Arts

El destino ha sido siempre imprevisible, lo es y lo seguira siendo. Sin embargo, es algo menos imprevisible desde que se inventaron los seguros de vida, de incendios, de accidentes y de todo eso. Para ser realista, el destino sigue siendo igual de imprevisible, porque es indomable y sus designios son siempre inescrutables. Es, realmente, el destino un gran enigma… ése del futuro. Ahora, al menos, queda un consuelo, porque la compañía de seguros empaña con vil metal esos llantos y penas que los sucesos inesperados dirigen,, como flechas, contra nuestras vidas. Ayer hablábamos sobre seguros de vida y criptanenses que los habían contratado y los habían cobrado en su debido tiempo, y como decíamos, las penas con pan son menos. Querer prever el futuro es algo natural, y se despierta siempre que esa inquilina indeseada que se llama «Incertidumbre» anida en nuestra mente y picotea nuestros miedos, y se alimenta de nuestros remordimientos. Esos miedos eran mayores en una época, como aquella de finales del siglo XIX y comienzos del XX en que la defunción, enfermedad o accidente de un padre de familia podía traer el hambre y la pobreza a toda su familia. Era aquella época en que la protección social era inexistente. Y ello explica, perfectamente, que fueran muchos los que confiaran la incertidumbre de su futuro a las compañías de seguros. La historia de la que hablábamos ayer ocurrió en el año 1919 (véase: La previsión de Julio Esteso Vizcaíno, Campo de Criptana, 1919). Hace ya algún tiempo hablábamos también del tema, en particular sobre los dos criptanenses que en 1915 habían recibido por siniestros en el año 1905, respectivamente, 5.000 pesetas de la Reserva Mutua de los Estados Unidos. Uno era Julián Santiago Vallejo Tabernero, el otro Evelio Reíllo Pulpón (véase: Relojes de torre y seguros de vida, Campo de Criptana, 1866-1905).

Hoy veremos algunas noticias más sobre la previsión de los criptanenses de hace un siglo, sobre sus seguros y sobre más cosas relacionadas con la cuestión. Los periódicos de la época publicaban periódicamente anuncios de las compañías de seguros en los que se especificaba qué pagos se habían hecho a sus asegurados y se identificaba con nombre y apellido a éstos. Era, en definitiva, una estrategia publicitaria para hacer ver a la opinión pública, siempre suspicaz con las compañías de seguros, que éstas cumplían sus obligaciones con sus asegurados. Un anuncio de este tipo lo encontramos en El Imparcial, año XX, núm. 10.576, del martes 13 de octubre de 1896:

658.526 duros importan los siniestros pagados por la Mutual Reserve Fund Life Asociation («La Reserva Mutua») en los dos meses de Agosto y Setiembre próximos pasados; de ellos pesetas 115.000 á los españoles siguientes…

Uno de los asegurados que habían cobrado cantidades de la compañía era un criptanense, Jesús Pulpón y Pulpón. La cantidad recibida ascendía a 5.000 pesetas. La oficina central para España y Portugal se hallaba en Madrid, Puerta del Sol, 9, principal.

Pocos años después, ya a comienzos del siglo XX, existían al menos dos compañías de seguros internacionales con sucursal en Campo de Criptana. Éstas eran La Gresham y La Palatine, tal y como se recogen en los números correspondientes a los años 1901, 1902, 193 y 1904 del Anuario Riera (págs. 913, 980, 1002 y 1381 respectivamente).

Alfred Agache: La Fortuna (1885). Lille, Palais des Beaux Arts

Alfred Agache: La Fortuna (1885). Lille, Palais des Beaux Arts

En 1912 tenemos constancia de una compañía más implantada en Campo de Criptana. Nos informa de ello el periódico provincial El Pueblo Manchego, núm. 403, del 11 de mayo de 1912. Es la Compañía Imperial Real Privilegiada «Riunione Adriatica di Sicurta», fundada en 1838 en Trieste (Austria). Operaba en España desde el año 1910, y según se decía, tenía los fondos de la sección vida colocados en valores de primera garantía. La central para España estaba en la Barcelona, en la Rambla de Cataluña, núm. 1. Tenía sucursales en los principales pueblos de la provincia de Ciudad Real: Valdepeñas, Tomelloso, Manzanares, y también en Campo de Criptana. Aquí era el agente de la compañía Jesús Rodríguez, en la calle Virgen de Criptana, núm. 44. Esta compañía seguiría operando en los años siguientes en la zona. Así, en El Eco de Valdepeñas del 27 de septiembre de 1926 encontramos un anuncio publicitario en el que se dice:

La [Compañía de Seguros] más sólida. Opera sobre seguros de vida, rentas vitalicias en todas sus combinaciones; seguros de incendios, de transportes marítimos y terrestres y de valores.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO