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Santuario del Cristo de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Santuario del Cristo de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Las guerras son como paréntesis en el curso inmutable e intemporal de la vida cotidiana. Cuando comienzan, lo cotidiano deja de ser cotidiano, para convertirse en excepcional. Todo lo que antes era cotidiano deja, de repente, de serlo y parece como si la fortuna y otros hados ocuparan su lugar. La suerte se enseñorea de todo y todo depende de ella, de la buena o de la mala. Cuando acaban, lo cotidiano reivindica su lugar y lo toma, y la vida vuelve a ese intemporal curso que nunca se tendría que interrumpir, por nada del mundo, a ese transcurrir en el que lo cotidiano es la vida misma y no la suerte, la buena o la mala.

Aquel año de 1939 hubo festividades del Cristo de Villajos, siendo alcalde José V. Moreno. El primero de abril se dio por acabada la guerra, y a finales de agosto, como había sido siempre, como se venía haciendo desde generaciones, como era lo natural en Criptana, hubo festividades del Cristo de Villajos. Se publicó un programa oficial de festejos y ceremonias, un díptico sencillo, sin muchos dispendios, porque no estaban los tiempos para despilfarros, y Campo de Criptana se entregó a la fiesta.

Comenzarían las festividades el día 24 de agosto. Y sería con un acontecimiento religioso:

A las 10 de la mañana, en el Santuario del Cristo, bendición del mismo, reconstruido y la nueva Imagen del SSmo. Cristo de Villajos, destruidos por la horda roja en agosto de 1936.

A las 8 de la tarde, entrada del Cristo en el pueblo y procesión hasta la Parroquia del Carmen.

Camille Pissarro: "La feria en Dieppe por la mañana, sol" (1901). San Petesburgo: Museo del Ermitage

Camille Pissarro: «La feria en Dieppe por la mañana, sol» (1901). San Petesburgo: Museo del Ermitage

Por supuesto, la Parroquia del Carmen no es otra que la Iglesia del Convento de Carmelitas Descalzos, por encontrarse arrasada y destruida la iglesia a la que correspondía la titularidad parroquial, la de la Asunción. No tenía lugar el día 25 de agosto entre los de festejos, pero una nota a pie de página en letra pequeña nos advierte de que ese día, a las 7,30, comenzaría el novenario del Cristo de Villajos «ocupando la sagrada Cátedra D. Tomás Urda».

Del día 24 agosto se pasa directamente al 2 de septiembre. Comenzarían ese día las celebraciones a las 10 de la noche, con un «Solemne Tedeum con orquesta, en la parroquia». A las 10’30 habría función de fuegos artificiales con la presencia de la Banda de Música «Filarmónica Beethoven». Con su concierto, quedaban inauguradas las ferias y fiestas.

Francisco de Goya: "La cucaña" (1786-1787)

Francisco de Goya: «La cucaña» (1786-1787)

Madrugaría Criptana el día 3, porque a las 7 «en punto» habría Diana por las calles de la población, a cargo de «la Banda y O. I. de F. E. T. y de las J. O. N. S.» A las 9 habría función religiosa y luego procesión del Cristo de Villajos. Las 11:30 serían el tiempo de cucañas y juegos, y las 5 de la tarde, hora taurina… las 5 de la tarde…., una gran novillada. Se lidiarían cuatro novillas de la ganadería de Rodríguez Serrano. El atardecer era para la música, y en el kiosco celebraría concierto musical la Banda. Y es que Campo de Criptana tuvo kiosco de música, y lo tuvo hasta no hace mucho en que alguien, no sabemos por qué, decidió hacerlo desaparecer. A las 10,50, noche cerrada, el cine irrumpiría en las fiestas, pero cine al aire libre, «con un magnífico programa Nacional».

Las celebraciones comenzarían el día 4 a las 11 con una carrera ciclista, continuarían a las 12 con cucañas. Y a las 4 de la tarde habría un ofertorio en la parroquia del Carmen. A las 5 de la tarde, como debe ser, de nuevo toros, y, como el día anterior, también a las 8 concierto de la Filarmónica Beethoven, y a las 10,30 sesión de cine.

Pierre Auguste Renoir: "Baile en el Moulin de la Galette" (1876). París, Musée d'Orsay

Pierre Auguste Renoir: «Baile en el Moulin de la Galette» (1876). París, Musée d’Orsay

El día 5 sería el del final de la feria y el del traslado del Cristo a su santuario, pero eso sería por la tarde. A las 10 comenzarían los actos con otra función religiosa al Cristo, en este caso de despedida. A las 11 vendrían las cucañas y juegos, y a las 5 de la tarde, en lugar de toros, como en los días anteriores, la procesión del Cristo, aquel desandar del camino que hacen cada año los patrones y patronas de los pueblos como parte de su destino. El Cristo se fue a su ermita, pero en Criptana siguieron las fiestas y solo la noche traería su final. Habría a las 8 de la tarde un concierto de las Bandas y Coros de la F. E. T. de las J. O. N. S. con la interpretación de canciones populares. A las 10,30 de la noche tendría lugar la tercera función de cine cómico. Y a las 12 de la noche, hora de brujas, hora de muertos y aparecidos, a las 12 finalizaba la feria «con una gran traca». Se daba ahí la puntilla a cuatro días de ferias y fiestas, las primeras después de una guerra.

Santuario del Cristo de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Santuario del Cristo de Villajos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Quedaba algo más todavía. Y ocurriría el día 10 de septiembre. Era la «Octava del Cristo de Villajos». Comenzaría a las 10 en el Santuario, con una función religiosa. Por la noche, también a las 10, se celebraría verbena organizada por la Sección Femenina de F. E. T. y de las J. O. N. S, con tómbola puestos de churros y refrescos y bailes. Todo ello atendido, por supuesto, como nos dice el programa por «bellas camaradas». Solícitamente, se pide solidaridad en una frase inserta en el final del programa: «Si vives con desahogo, acuerdate de los desvalidos y ayuda a AUXILIO SOCIAL».

Como hemos visto, las ferias comenzaban el día 2 de septiembre y finalizaban el día 5. En el año 1957, siendo alcalde José González Lara, se adelantaron pasando a celebrarse del 24 al 27 de agosto. Pero esto ya es tema de otro día y por hoy no alargamos más este artículo.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO