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Fuente en Villa Mondragone (Frascati, Roma). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Fuente en Villa Mondragone (Frascati, Roma). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Una de las necesidades más urgentes de Campo de Criptana a comienzos del siglo XX era la del abastecimiento de agua. Así lo señalaba en su publirreportaje sobre el ayuntamiento criptanense en el año 1912 el periódico El Liberal (núm. 11.937), del jueves 11 de julio. Ya no era el pueblo criptanense como aquel del siglo XIX que se podía abastecer de sus aljibes y de sus pozos, o del trabajo de sus aguadores .En la última década del siglo XIX y en los comienzos del XX Campo de Criptana dio su gran salto, de pueblo anclado en el pasado del Antiguo Régimen, como si el tiempo no hubiera pasado desde Cervantes, a pueblo encarrilado en un proceso imparable de modernización. Y ya era imparable en Campo de Criptana, según nos dice El Liberal, la llegada de las aguas y de todas las comodidades que conllevaban. Fue, posiblemente, éste uno de los grandes logros del alcalde criptanense de entonces, Celestino Martínez Santos. Fue, realmente, uno de sus muchos logros, porque fueron muchos y muy importantes para el futuro de Criptana. Ese mismo mes de julio comenzarían las obras que se costearían con una suscripción popular o lo que es lo mismo, mediante acciones de 50 pesetas, hasta alcanzar un capital total de 110.000 pesetas (véase: Campo de Criptana en 1912, III: La profunda transformación de un pueblo).

Para entonces, a finales de julio ya se había conseguido, al parecer, la financiación necesaria. Vayamos, sin embargo, a los orígenes de la idea, cuando era sólo idea, casi utopía, casi un imposible disponer de un abastecimiento seguro de agua corriente, y cuando el agua era todo un lujo y se valoraba en su justa medida lo que valía. Y valía y vale mucho, porque el agua, aunque se pague con dinero, con dinero no se puede comprar; vale más que el oro, porque sin oro hay vida, pero sin agua no. Vayamos, pues, a aquellos días del comienzo de marzo de ese mismo año de 1912 cuando un grupo de criptanenses se reunió en el ayuntamiento criptanense para poner en marcha un proyecto que sería, sin duda, histórico para Campo de Criptana. Sobre todo lo ocurrido en aquella reunión rindió debida cuenta por escrito aquel famoso corresponsal del periódico El Pueblo Manchego del que ya hemos hablado tanto en otras ocasiones. Es aquel criptanense abnegado, con más voluntad que talento de escritor, a quien debemos, tantas y tantas crónicas de su pueblo, con sus cosas buenas y con sus cosas malas. Entre las primeras, citemos la información misma, el retrato vivo de una época, la imagen vívida del Criptana de los años de la segunda década del siglo XX; sin él, posiblemente, no tendríamos esta visión cien años después. Entre las últimas destaquemos principalmente los defectos estilísticos y de redacción de que adolecen sus crónicas, como se verá más adelante (véase: La ilustre visita episcopal, Campo de Criptana, 1911, I: Preámbulo y observaciones generales). Su artículo sobre la traída de las aguas a Campo de Criptana se publicó en el número 348, año II, del 5 de marzo de 1912 de ese periódico provincial, y decía así:

¡¡Alhicias campesinos!! que es más justificada la alegría de un pueblo cuando ve resuelto el más importante de los problemas en todos los sentidos porque los acariciados sueños de algún día están próximos á convertirse en realidades palpables, bebibles, las aguas ricas y abundantes que han llegado á Alcázar de San Juan hace poco más de un año, serán con nosotros en no muy lejana fecha.

La Sociedad anónima «Aguas potables de Alcázar» ha decidido hacerlas llegar hasta ésta y para el próximo Septiembre contaremos con puras y saludables aguas, veneros de riqueza y de salud en un pueblo en que tanto se ha estudiado, hablado y tratado este asunto capital.

"La fuente": Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

«La fuente»: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Hoy en la casa Ayuntamiento una Comisión del Consejo de Administración de la Sociedad, compuesta por su presidente, el infatigable y no menos culto vecino de esta localidad, D. Miguel Henriquez de luna, el director gerente y dos señores consejeros más, ante unos cuantos vecinos han expuesto dos planes para la realización del objeto, se desechó el uno por que (sic) había que esperar á que la Sociedad dispusiera de numerario y adoptado el otro que consiste en suscribir dos mil obligaciones de á cincuenta pesetas una, en el acto quedarán comprometidos entre los presentes el 50 por 100 de las mismas y no es aventurar mucho si digo que antes de dos días estará cubierto el cupo dado el entusiasmo que la idea ha despertado.

Respecto al presidente de la comisión del Consejo de Administración de la Sociedad se cita a Miguel Henríquez de Luna. En 1911 y 1912 aparece avecindado en Alcázar de San Juan, pueblo en el que figura como segundo principal contribuyente con la cantidad de 3.255 pesetas con 41 céntimos (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 9 de enero de 1911 y del 15 de enero de 1912). Tenía también propiedades en Campo de Criptana.

Dejamos aquí este artículo para continuar mañana con la segunda parte. Sin embargo, tenemos que advertir que tenía mal comienzo el texto en lo que se refiere a corrección y que, en este caso sí dio, figuradamente, la primera en la frente. ¿Qué es ‘alhicias’? Sin duda, es un error por «albricias», término de origen árabe usado como interjección «para denotar júbilo» (DRAE). Y tendría dos posibles explicaciones tal errata: o es un error del corresponsal o de impresión. Vaya usted a saber…

Mañana, lector, tenemos una cita con la segunda parte de esta serie que, prometo, no será muy larga.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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