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Juan Carreño de Miranda: "Santa Ana enseñando a leer a la Virgen" (1674-1678). Madrid, Museo del Prado

Juan Carreño de Miranda: «Santa Ana enseñando a leer a la Virgen» (1674-1678). Madrid, Museo del Prado

Ayer hablábamos de una de las calles criptanenses de pura cepa, la de Santa Ana, y, como el tema da para mucho, continuaremos hoy donde lo habíamos dejado (véase: El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana, 1900, V: La calle Santa Ana, I). Fue la calle de Santa Ana una de aquellas cuyo nombre es resultado de la unificación de en la revolución del callejero de 1890. Una calle con dos nombres había sido hasta entonces, como lo habían sido casi todas las de Criptana: Calle de la Iglesia, como su nombre indicaba, el tramo que corría a la sombra de aquella vieja y monumental iglesia criptanense; calle de Santa Ana el segundo tramo, así llamada por la ermita dedicada a esta santa que allí había, y hay. En 1890 se unificó el nombre de los dos tramos, y prevaleció el de la santa, desapareciendo a consecuencia de ello el nombre de «la Iglesia» del callejero criptanense. Pero fue una pena, porque todos los pueblos tienen una calle de la Iglesia, igual que la gran mayoría tienen una calle del Horno, una calle Real, o una calle del Cura. Puede que fuesen muchas las connotaciones históricas, sociales y culturas que se perdieran cuando aquel callejero entró en vigor por una decisión consistorial en 1890. Aquellos viejos nombres de calle decían mucho… y el de «Santa Ana», es cantarín y suena bien.

En el artículo de ayer reseñábamos las diferentes actividades económicas que tenían su sede en esta calle. Añadamos ahora a los datos de contribución industrial los de los contribuyentes electores que vivían en esta calle cuando aún cada tramo tenía su propio nombre y no se había operado la unificación, según el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del miércoles 8 de enero de 1890. Con ello podremos hacernos una idea aproximada de la importancia económica de esta calle en el contexto criptanense de finales del siglo XIX:

Tejados de la calle de Santa Ana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Tejados de la calle de Santa Ana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Calle Iglesia

núm. 1: Juan de Dios Villoslada Navarro (67 ptas. con 96 cénts.)

núm. 2: Pedro Moreno Parreño (293 ptas. con 63 cénts.)

núm. 4: Francisco Gómez Briega (58 ptas. con 5 cénts.)

La farmacia de Bernardo Gómez se hallaba en este tramo de la calle, en el núm. 19. Ayer veíamos que pagaba una contribución industrial por su farmacia de 35 ptas. (véanse sobre él: Bernardo Gómez: Músico, boticario, «sancho» azoriniano y criptanense ilustre, Campo de Criptana, 1889-1918; Una mazurca para piano de Bernardo Gómez, 1898; y Viajeros en Campo de Criptana: Azorín, su «Ruta del Quijote» y el himno de don Bernardo, 1905).

Calle Santa Ana

núm. 1: Emilio Molero Úbeda (75 ptas. con 90 cénts.)

núm. 5: Pablo Millán García (250 ptas. con 33 cénts.)

núm. 9: Casimiro Olivares y Calderón (46 ptas. con 58 cénts.)

núm. 11: Vicente Pérez-Bustos Campos (83 ptas. con 1 cént.)

núm. 13: Hilarión Calonge Aparicio (32 ptas. con 16 cénts.)

núm. 14: Epifanio Olmedo Valera (20 ptas. con 97 cénts.)

"Tejados de la calle de Santa Ana y ermita": Foto de José Manuel Cañas Reíllo /2012)

«Tejados de la calle de Santa Ana y ermita»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo /2012)

núm. 17: Inocencio Muñoz Quirós (43 ptas. con 8 cénts.)

núm. 19: José Plaza Valera (80 ptas. con 58 cénts.)

núm. 20: Ángel Asín y Segorbe (120 ptas. con 69 cénts.)

núm. 21: Juan Plaza Valera (114 ptas. con 88 cénts.)

núm. 23: José Vicente Beamud y Moreno (60 ptas. con 13 cénts.)

núm. 26: Luciano Beamud Calonge (113 ptas. con 44 cénts.)

núm. 31: Celestino Escribano Flores (35 ptas. con 86 cénts.)

núm. 34: Javier Casarrubios Mínguez (65 ptas. con 87 cénts.)

núm. 35: Cristóbal Pedroche y Cuartero (59 ptas. con 9 cénts.)

núm. 50: Avelino Quero y Muñoz (26 ptas. con 43 cénts.)

Además, en el núm. 8 vivía el maestro de primera enseñanza José María Manzanares Villanueva.

Vemos así, a partir de estos datos, que en la calle de Santa Ana predominaba una acomodada (aunque no rica) clase media, con una situación muy similar a la que encontrábamos más o menos por aquella misma época en la calle Empedrada (actual calle de la Virgen de Criptana) (véanse: Callejero económico y social: La calle Empedrada y su clase media, Campo de Criptana, 1877; y El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana, 1900, III: La calle Virgen de Criptana).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO