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Campos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Campos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Ayer hablábamos del misterioso origen y destino de las toponimias campestres. Las hay auténticamente enigmáticas, desconcertantes y cantarinas, como la “Casa de Voy y Vengo” y “Tamboriles”; las hay que han perpetuado desde hace años los nombres o los motes de sus propietarios, como la “Casa de Don Antolín” o el nombre de un oficio, como “Casa de los Esquiladores”; las hay fúnebres, como la “Cañada del Muerto”; las hay algo desvergonzadas, como “El Empalmado”; y las hay ‘cariñosas’, como “El Cojito” (véanse: Toponimias campestres, ventas y desamortizaciones: “La Calzadilla”, Campo de Criptana, 1842, 1866Los pozos de Campo de Criptana: Milagros, toponimias, historias y sucesos, 1550-1928El río Záncara y su paisaje: Toponimas de Campo de Criptana; y Geografías, topónimos, parajes, lagunas, arroyos y más cosas, Campo de Criptana, 1881, 1887).

En la mayor parte de los topónimos campestres se puede entrever su origen como nombres comunes, y uno de los casos más significativos es el del “Monte Viejo”. Se denomina así en el término criptanense a un paraje situado junto a la línea del ferrocarril Madrid – Alicante, aproximadamente entre los puntos kilométricos 162 y 163. Recibe el mismo nombre la casa que hay en él. Dos caminos lo atraviesan: el de Carralero y el de Socuéllamos. Linda al SE con el paraje llamado “Casa de Treviño”, al NE con el llamado “Casa de Palmero” y al O con la “Casa de Lerín” y la “Casa del Niño Goma”. Un punto, cerca de la casa de “Monte Viejo” se eleva por encima del terreno circundante al sur unos metros: 651 sobre el nivel del mar, frente a los 648 que encontramos al SE, en el Toconar, y los 644 cerca de la “Casa de Juan Ferrán”, ya en el paraje de “Los Arenales”, lugar en el que antaño estuvo la Estación de Arenales, junto al camino del Toboso a Argamasilla de Alba (véase: La “Estación de Arenales”, Campo de Criptana, 1915-1928). Pero, al norte, aumenta la altura: 657 mts. en las cercanías de la “Casa de Carpanta”, un poco más al N 662,  y más allá los 673. Y encontramos incluso los 666 en la Cañada de Varillas.

Monte: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Monte: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

“Monte Viejo”: hoy lo escribimos con iniciales mayúsculas, es decir, como nombre propio, y así aparece en los mapas modernos, pero a mediados del siglo XIX se escribía con minúscula, quizá porque todavía se tomaba por nombre común. Recordemos que Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (tomo V, Madrid 1849, pág. 371) se refiere a él como “un monte llamado Viejo” (véase: Aquellas arboledas perdidas…, Campo de Criptana 1849-1865). Como nombre común lo encontramos en un anuncio de subasta que se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 23 de junio de 1856. El ayuntamiento de Campo de Criptana acordó sacar a subasta pública los pastos del monte viejo (sic), “perteneciente á los propios de esta villa, para la invernada próxima”. Se daban varias condiciones para poder concurrir a ella. El remate tendría lugar en

… estas casas consistoriales en sesión pública á voz de pregon á la hora de las 12 de la mañana del Domingo 13 de Julio próximo, no admitiéndose por primera postura cantidad menor de los 5.229 rs. 15 mrs. que los pastos de que se trata han producido en el año comun del último quinquenio.

Paul Gauguin: "Cuidador de cerdos" (1888). Los Angeles, County Museum of Art

Paul Gauguin: “Cuidador de cerdos” (1888). Los Angeles, County Museum of Art

Al siguiente domingo día, 20, tendría lugar el segundo remate, en el mismo lugar y a la misma hora. En él solo se admitiría en primera puja la que cubriese el 10 por 100 de la suma en que quedasen los pastos en la primera licitación. El rematante estaba obligado a ingresar la cantidad del arriendo en la depositaria de fondos municipales de Campo de Criptana, en cuanto se le notificase la aprobación del remate. Esto respecto a una mitad. La otra la tendría que pagar a finales de marzo de 1857 y quedaría en esto el rematante sometido al procedimiento administrativo para los apremios que procediesen en caso de no hacer el pago. Después, en el tercer punto del anuncio se especifica con qué ganado y en qué cantidad se tendría que hacer uso del pasto del monte. El ganado tendría que ser lanar, no más de 680 cabezas, desde el 1 de diciembre de 1856 hasta el 25 de abril de 1857. El rematante podía hacer en el monte “la barda necesaria para los apriscos del ganado con leña útil”, según se expresa en el punto cuarto. Sin embargo, era necesaria la inspección del guarda mayor del partido o de los locales de la villa, con permiso previo del comisario del ramo. Una vez aceptado el arrendamiento, el rematante no podría solicitar rebaja del precio de remate bajo ningún concepto. El anuncio está firmado en Campo de Criptana, el 17 de junio de 1856, siendo el presidente del consistorio Gregorio Baíllo y el secretario Mariano Fernández Montes.

Monte: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Monte: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Concluiremos ahora hablando de palabras, algo que tanto nos deleita en este blog. Y lo haremos con “barda”. Dos significados recoge el DRAE para esta palabra. El primero no tiene nada que ver lo que aquí estamos tratando, pues designa a un arnés o armadura para los caballos. Es el segundo el que nos interesa aquí, y en él dos de las siete acepciones que se dan:

1. f. Seto, vallado o tapia que circunda una propiedad.

2. f. Cubierta de sarmientos, paja, espinos o broza, que se pone, asegurada con tierra o piedras, sobre las tapias de los corrales, huertas y heredades, para su resguardo.

Con esta barda, término que ya usa Cervantes en su Quijote, haría el rematante los apriscos, esos parajes de tanta evocación bíblica donde los pastores protegían a sus ganados de la intemperie.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO