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Casa en las afueras: Óleo de José Mnauel Cañas Reíllo (1995)

Casa en las afueras: Óleo de José Mnauel Cañas Reíllo (1995)

Volvemos de nuevo (y parece que últimamente no salimos mucho de este tema) al nomenclátor callejero criptanense, y lo hacemos, de nuevo también, para recuperar del olvido, aunque sea solo por un momento, algunos de los antiguos nombres que desaparecieron en 1890. Hemos vertido ya en este blog muchas alabanzas hacia aquellos viejos nombres, no porque fueran hermosos o biensonantes siempre (porque los hay también espantosos, digamos la verdad), sino porque las connotaciones y evocaciones que tenían eran de una extraordinaria riqueza. Posiblemente la principal víctima de aquella revolución del nomenclátor de 1890 fue la tétrada Magnes – Empedrada – Bardón – Paraíso, sustituida de un plumazo y de la noche a la mañana por un solo nombre: calle de la Virgen de Criptana (véanse: La revolución del nomenclátor, Campo de Criptana, 1890Callejero económico y social: La calle Empedrada y su clase media, Campo de Criptana, 1877; y En busca del «Paraíso» perdido, Campo de Criptana, 1890). Fue un caso único entonces en esta localidad; generalmente la sustitución fue de dos términos por uno, por ejemplo: Veracruz / Moreno = Veracruz; Iglesia / Santa Ana = Santa Ana; Huertas / Pintado = Reina Cristina; Soledad / Pastrana = Soledad; Tardía / Herriega = Cardenal Monescillo; Alconchel / Torrecilla = Miguel de Cervantes, etc. A partir de entonces ya nunca más aparecerían aquellos viejos nombres en las cartas, ni en los documentos oficiales, pero fue difícil que desaparecieran de la boca y del pensamiento de muchos criptanenses. Quizá hizo falta tiempo, quizá mucho, porque el tiempo todo lo cura, incluso la añoranza por los viejos nombres de calles perdidos.

Casas de pueblo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1994)

Casas de pueblo: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1994)

Y de la tétrada aquella nos quedaba por hablar de uno de sus términos: Bardón, nombre que recibía el tramo de la actual calle de la Virgen de Criptana que seguía inmediatamente a Empedrada, quizá, más o menos, por donde caían las antiguas escuelas hacia donde nace el sol. Eran aquellos términos, como quien dice, las afueras de Campo de Criptana, tal y como aparecen en el plano de Campo de Criptana de 1885. Por aquel entonces el Calvario y la ermita de San Sebastián estarían aún en descampado, y las escuelas estarían casi entre los últimos edificios de Campo de Criptana al Oriente, y quizá por allí la actual calle de la Virgen y el camino que lleva al santuario se confundían, y a lo mejor ya no se sabía qué era calle y qué era camino. También caía en el mismo límite del pueblo, frente a aquellos campos interminables y a sus eras, el antiguo Pozo de las Eras, o actual Plaza de los Infantas, pero esto ya es tema de otro día.

Me he preguntado durante mucho tiempo a qué viene este extraño nombre, Bardón. Posiblemente, y por dar una hipótesis (que no es segura), lo podríamos relacionar con «barda», del que sería un aumentativo. Sobre «barda» y su significado ya hemos hablado en otra ocasión (véase: «El Monte Viejo»: Más sobre topónimos… y sobre subastas y bardas, Campo de Criptana, 1856). El término hace referencia a un elemento constitutivo de la arquitectura popular muy abundante en el mundo agrario y ganadero manchego, que, según el DRAE puede ser de dos tipos: «un seto, vallado o tapia que circunda una propiedad», o la «cubierta de sarmientos, paja, espinos o broza que se pone con tierra o piedras, sobre las tapias de los corrales, huertas y heredades, para su resguardo». No extrañaría, pues, el uso de estas bardas en aquellas casas de las afueras, ya mitad casa de pueblo, mitad casa de campo, que tendrían sus grandes corralones, y tendrían sus tapias… y sobre ellas, quizá, también sus bardas.

Pero, lo digo de nuevo, esto es solo una hipótesis que intenta explicar este nombre de «bardón». Dejamos lo que nos queda por decir sobre este tema para el artículo de mañana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO