Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Biblioteca Pública de Campo de Criptana: Fotografía publicada en la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (1950), pag 193

Biblioteca Pública de Campo de Criptana: Fotografía publicada en la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos» (año IV, tomo LVI, 1950), pag 193

Y continuamos hoy hablando de bibliotecas, y lo que nos quede. Y seguimos hoy, como si de una burbuja en el tiempo y en el espacio se tratase, dentro aquella vieja biblioteca criptanense, la «Alonso Quijano», la que durante tantos años dirigió José Antonio Sánchez Manjavacass. Nunca mejor nombre como éste, «Alonso Quijano», tan quijotesco, para una biblioteca, pues, como decíamos ayer, quijotes son los bibliotecarios en este país y quijotes van siendo ya también, cada vez más, los lectores que se resisten a modernos libros electrónicos que, quiérase o no, privan a la lectura del contacto directo con el papel, con la tinta, con el olor a imprenta y con el hojear lento y pausado.

Panorámica de Arenales: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1993)

Panorámica de Arenales: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1993)

Tenemos algunas noticias de la biblioteca en aquel año gracias al balance que de ella hace la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (IV época, año V, tomo LVII, Madrid 1951, núm. 2). Encontramos en ella, en varias ocasiones, referencias a la biblioteca criptanense, y por muy diversos motivos. Por la «Estadística de los libros, encuadernaciones y revistas adquiridos para los Centros protegidos por la J.A.D.P. en el año 1950» sabemos que recibió (pág. 392) 179 volúmenes, 52 enciclopedias y la suscripción a 13 revistas. El importe era, por los volúmenes, de 4.482,30 ptas., por las enciclopedias, de 536,12 ptas., y por las revistas de 1.200 ptas. La cantidad total era de 6.218,42 ptas. Por cierto J.A. D.P. es la sigla correspondiente a la «Junta de adquisición y distribución de publicaciones».

También tenemos su estadística de lectores correspondiente al año 1950 (pág. 404), que era como sigue: 5.058 adultos y 4.919 niños, haciendo un total de 9.977 lectores. Muchos más, seguramente, que en la actualidad.

Aquel mismo año de 1950 hubo una importante novedad para la biblioteca criptanense: la creación de una sucursal en Arenales a cargo del Servicio Nacional de Lectura. De las dos tipos de bibliotecas existentes, «Bibliotecas encuadras en Centros Coordinadores» y «Bibliotecas municipales autónomas», la de Arenales pertenecía al segundo y tenía la categoría B, que correspondía a bibliotecas de menor entidad. Comenzó su andadura con un fondo de 62 volúmenes que estaban valorados en 1.597 ptas.

Biblioteca Pública de Campo de Criptana: Fotografía publicada en la "Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos" (1950), pag 193

Biblioteca Pública de Campo de Criptana: Fotografía publicada en la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos» (año IV, tomo LVI, 1950), pág. 193

Esto es una prueba del gran trabajo que ha costado hacer realidad una biblioteca como la de Campo de Criptana. Ha sido el esfuerzo de muchos y muchos años, en épocas buenas y en épocas malas. Pero el tesón y el amor a los libros lo pueden todo. Sobre todo este último. Recordemos aquel dicho de un escritor francés: L’amour plus fort que la vie et que la mort («El amor más fuerte que la vida y que la muerte»). El amor, en este caso a los libros, es mucho mayor que cualquier otro tipo de interés y debe estar siempre por encima de los intereses personales o políticos, porque las bibliotecas no tienen color político o, al menos, no deberían tenerlo. Y es, también, más fuerte que la muerte: muere el escritor, y su obra sobrevive. Los lectores se van sucediendo, en diferentes épocas, en diferentes generaciones, van naciendo y van muriendo, pero los libros sobreviven a todos, incluso al fuego y a las censuras de los dictadores. Siempre renacen de sus cenizas. ¿Es o no este amor más fuerte que la vida y que la muerte?

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO