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El final del camino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

El final del camino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Aquel ya lejano 4 de noviembre de 1916 se proyectaba la película Chaplin, ladrón elegante en un cine madrileño. En varios teatros, como el Español, el Eslava y el Price se representaba Don Juan Tenorio, como era de rigor, en aquellos días posteriores al de Difuntos. Hacía poco que se había inaugurado uno de los más emblemáticos y lujosos hoteles de Madrid, el Palace hacía publicidad de su gran novedad para la alta sociedad de la época:

New Grill Room

Chops and Steaks

Trom the Grill

Por supuesto, «Trom» es una errata, allí donde tendría que aparecer el esperado «From». Todo ello se anunciaba, a bombo y platillo, en la pág. 5 del periódico El Imparcial, del 4 de noviembre de 1916. Y lo que son las cosas, estos anuncios, en los que afloraba la alegría de vivir que la Corte vivía por aquellos años, aparecían junto a aquellos en los que encontramos el lado más triste de la vida, el de la muerte. Porque junto a la cartela teatral y cinematográfica encontramos las necrológicas. A lo mejor es una de esas grandes ironías inevitables de la vida, y de la muerte, de las que tanto hemos hablado ya en este blog, vida y muerte, siempre juntas, hasta el final ¿Y qué tendrá que ver esto con Campo de Criptana? Te preguntarás, lector. Sé paciente, porque ya voy al grano, porque de nuevo la muerte llama a este blog, y de nuevo volveremos a abrirle, y volveremos a dejarle entrar, como siempre.

La Parca: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

La Parca: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Porque precisamente en estas notas necrológicas encontramos una noticia del fallecimiento  de una criptanense, que dice así:

El 30 del pasado dejó de existir en el Campo de Criptana, a los cuarenta y nueve años de edad, la virtuosa señorita María Manuela López de Longoria y Morán. Acompañamos en su justo dolor a su madre, doña María de las Mercedes Morán y López, y á sus hermanos D. León y D. Alfonso.

No he encontrado ninguna noticia más sobre la finada, ni sobre sus familiares, a excepción de León Longoria y Morán, que fue allá por el año 1906 alcalde de Campo de Criptana (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 14 de febrero de 1906). Encontramos su nombre, además, entre las decenas de criptanenses citados en la «Relación de donantes á la suscripción nacional iniciada por S. M. la Reina Doña Victoria (q. D. g.) para socorro á los repatriados españoles y abierta en este Gobierno de provincia, donde se admiten donativos» que publicó el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 18 de diciembre de 1914. León Longoria participó con la cantidad de 5 ptas. Y encontramos, además, a otra Longoria más: Adela Longoria, que participó con una cantidad más modesta: 10 céntimos.

Camposanto: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Camposanto: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Recordemos también que en el último cuarto del siglo XIX el apellido Longoria era muy conocido entre los criptanenses porque así se llamaba una de las farmacias existentes en la localidad por aquel entonces. Era la de Carlos Longoria Angulo, en la calle Soledad, número 15. Recordemos que la otra era la de Federico Bustamante y Bustamante, en la calle Tiendas (actual calle Murcia), núm. 4 (véase: Aquellos antiguos plenos del Ayuntamiento de Campo de Criptana…, 1879, IV; Historias del tren… y otras cosas, Campo de Criptana, 1882; Un día en la vida de Campo de Criptana, 1886, III; El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana, 1900, XI: La calle Soledad, II; y El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana, 1900, XI: La calle Soledad, III).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO