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Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Proseguimos hoy esta serie dedicada a las propiedades eclesiásticas de Campo de Criptana en aquella procelosa y tempestuosa primera mitad del siglo XIX. Será breve, sin duda, esta serie, y no alcanzará en ningún momento el volumen (siempre inesperado) que ya tiene una de las series más representativas de este blog, la del «monopoli» criptanense.  Será breve, repito, esta serie, aunque mucha sea la materia que contiene y, por fuerza, tengamos que condensar para no aburrir al lector con acumulaciones de datos innecesarios y no siempre pertinentes para el objetivo que nos hemos marcado. En artículos anteriores ya hemos visto qué propiedades se habían capitalizado y tasado. La subasta estaba, pues, a la vuelta de la esquina. Eran estas propiedades del curato, de la fábrica de Nuestra Señora de la Asunción, del Cristo de Villajos, de la Virgen de Criptana, de la de la Paz, y de la de la Soledad (véanse: De tierras y misas, Campo de Criptana, 1843, I; De tierras y misas, Campo de Criptana, 1843, II). Pero quedan muchas aún por reseñar, muchas propiedades que, en algunos casos, pertenecían a instituciones que hoy día, a la vista de la realidad, nunca podríamos haber imaginado que en el pasado tuviesen tal tipo de posesiones. Comencemos pues entrando ya de lleno en materia y hablemos de las siguientes posesiones eclesiásticas criptanenses a partir del listado que nos proporciona el suplemento al núm. 13 del Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del lunes 15 de febrero de 1843.

De Nuestra Señora de la Concepción

Pacífico camposanto: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Pacífico camposanto: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Ésta es, por supuesto, la ermita que en aquellos tiempos se encontraría en las afueras, ya muy afueras del pueblo. Sería ella la razón por la que se situaría en aquel lugar el cementerio nuevo, también llamado el de «La Concepción», frente al viejo, el del Pozo Hondo (véanse: La calle Concepción, los cementerios y un terrible suceso, Campo de Criptana 1877-1929; y El primer cementerio de Campo de Criptana, 1807).  Recordemos que también la actual calle Concepción lleva su nombre en honor a esta ermita, hoy abandonada, ya ni sombra, seguro, de lo que fue. Y digamos también ya que a este punto hemos llegado que aún se conservan los pozos que allí siempre hubo, y que también se llamaron desde antiguo «De la Concepción». Es curioso que esta ermita, humilde, discreta, casi inadvertida entre el ruidoso tráfico de la actual carretera N-420 y el trajín cotidiano que a ésta va aparejado, haya dado tanto a la toponimia criptanense. A pesar de ello, no parece que haya ningún interés institucional para que este edificio, de tanta importancia histórica y cultural para Criptana, continúe en pie. Ésta es solo una de las grandísimas contradicciones que presenta la presunta protección de patrimonio que se hace en Criptana: se deja perder lo que ya existe y se inventa lo que no existe. Sólo dos propiedades se reseñan como pertenecientes a esta ermita.  Son las que tienen los núms. 2509 y 2510. La primera es una tierra de dos fanegas que se hallaba situada «en el barrio junto á la hermita de Ntra. Sra., saliente camino del vado guijaral». La segunda es una tierra de dos fanegas y un celemín sita en el carril de la Choza. Los frutos de su arrendamiento, que se prolongaría hasta el 15 de Agosto de 1845, estaban dedicados a la conservación de la fábrica y el culto de Nuestra Señora de la Concepción.

De Nuestra Señora del Rosario

Ermita de la Concepción: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Ermita de la Concepción: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Se citan tres propiedades (núms. 2511-2513). La segunda es un olivar de setenta olivas, situado en el paraje de la Alberiza, y lindaba al sur como el camino de la casa de los Frailes. La tercera era un olivar de noventa olivos viejos en el paraje de Los Mondongos, pasada la huerta de Criptana. El fruto de su arriendo estaba dedicado a «la función principal el domingo primero de Octubre con oficios al día siguiente, procesión todos los domingos primeros del mes, de cebo continuo de la lámpara…».

De la ermita de San Sebastián

También la ermita de San Sebastián, al igual que otras criptanenses, tenía tierras. Son las que tienen los núms. 2514 al 2516 del listado que publica el Boletín provincial. La primera era una tierra de dos fanegas y cinco celemines, también en los Mondongos. La segunda era otra de la misma extensión, situada en las Colinas, junto al camino de la Mota. La tercera se hallaba en el paraje de La Losilla y lindaba al sur con una tierra que pertenecía a la capellanía de Francisco Puebla. En este caso, no tenían ninguna carga.

Continuaremos mañana hablando sobre este tema, en especial, sobre las propiedades del Santísimo Cristo de la Columna, que eran muchas y de gran importancia.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO