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Pósito (Nocturno): Óleo de José Manuel  Cañas Reíllo (2013)

Pósito (Nocturno): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Seguimos hoy hablando de bailes de carnaval, de fiestas y de saraos criptanenses de otros tiempos. Ayer veíamos cómo el ayuntamiento subastaba en los años 1891 y 1892 los locales del Pósito para la celebración de bailes de carnaval o, digamos, como nos gusta más aquí, «bailes de máscaras» (véase: El baile de máscaras, Campo de Criptana 1891, 1892). Creo que ya nunca más, después de saber esto, es decir, que el Pósito fue también improvisado salón de baile, además de muchas otras cosas que ha sido a lo largo de su larga historia… creo que nunca más volveré a verlo como lo vi hasta ahora.

Henri de Toulouse Lautrec: La Troupe de Mademoiselle Eglantine (1895), Litografía

Henri de Toulouse Lautrec: La Troupe de Mademoiselle Eglantine (1895), Litografía

A lo mejor ahora, cuando franquee su portón, imaginaré y reviviré en mi mente aquellos bailes desenfrenados de finales del XIX, y quizá la sombra de alguna máscara me salga al paso de vez en cuando, entregada a su carnal afición carnavalera y ensimismada en su tiempo. Resonarán, quizá, los ecos de aquellas bandas de música en sus muros y en sus columnas; y veré, quizá la silueta de Primitivo Pozo en plena y entregada labor de dirección de su banda, o la de Bernardo Gómez, con la suya. Es esto algo más que añadir a la difícil historia de este edificio, que no es solo historia, es también recuerdo, es también memoria, es, quizá, digámoslo exagerando bastante, lo más eterno que tiene Criptana, aparte de su paisaje, de su llanura y de sus molinos.

Pierre Auguste Renoir: Baile en el Moulin de la Galette. París, Musée d'Orsay

Pierre Auguste Renoir: Baile en el Moulin de la Galette. París, Musée d’Orsay

En 1892 se cedió el Pósito gratuitamente al Sr. Pozo y a la banda de música que él dirigía; en 1893 correspondería tal uso a la otra banda de música existente en la localidad, la dirigida por Bernardo Gómez, músico y boticario eminente y de sobra conocido, tanto que, podríamos decir, serían inconcebibles las evocaciones de aquel tiempo ya tan lejano, sin él. Esto esta bien: una de cal y otra de arena, con tal de que haya paz melómana. Casi con total seguridad identificábamos ayer al tal «Sr. Pozo» con Primitivo Pozo, personaje del que tenemos algunas noticias en esos años finales del siglo XIX, entre ellas, que, efectivamente, era el director de una de las bandas de música existentes en Campo de Criptana en aquel tiempo.

Y hoy, con la información que traemos para este artículo, se nos confirma esta identificación. Unos años antes, en 1884, según se nos dice en el extracto de sesiones del Ayuntamiento criptanense en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real (28 de marzo de 1884) el consistorio acordaba en sesión ordinaria del 21 de enero:

Conceder á Primitivo Pozo el local del Pósito para dar cuatro bailes en los días de Carnaval.

Sin embargo, no era el Pósito el único local público en que se celebraban fiestas y saraos en aquel tiempo en Campo de Criptana. En ocasiones encontramos también que el ayuntamiento cedía sus locales para tal fin, aunque, quizá, no fuese ésta la práctica más habitual. Así, encontramos en este mismo boletín provincial que el Ayuntamiento criptanense decidía en la sesión ordinaria del 25 de febrero de ese mismo año conceder

… el Salor Capitular á varios vecinos que lo han solicitado para dar dos bailes de convite.

Edgar Degas: El café concierto en Les Ambassadeurs. Lyon, Musée des Beaux Arts

Edgar Degas: El café concierto en Les Ambassadeurs. Lyon, Musée des Beaux Arts

No se especifica nada más, por lo que nada más sabemos. Dejemos la imaginación correr libre, como la loca de la casa que es, y que piense lo que quiera, y vaya por los derroteros de la especulación que más propicios le sean ¿Fue quizá aquel baile de convite un banquete de bodas o un acto meramente social? No lo sabemos. Dejémoslo pues, en la duda, y tú, lector, imagina lo que quieras, que la imaginación es, quizá, lo único libre que nos queda. Pero algo sí tenemos por seguro, atento y entregado lector: para mí el Pósito ya no será nunca más sólo un edificio restaurado, un edificio histórico, vetustas piedras que soportan el pasar de los días, de los meses y de los años, o sólo un viejo depósito de trigo, o sólo un viejo «montepío» o una sala de exposiciones. El Pósito será ya para mí algo más, porque creo que siempre escucharé el eco de aquellos viejos bailes de máscaras, que suena, y suena, incansable, imperecedero…. más de un siglo después. ¿Y qué decir del uso festivo de la Sala Capitular del Ayuntamiento? Excelente y útil idea. Por cierto y para finalizar, era alcalde de Campo de Criptana por aquel tiempo Miguel Molero.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO