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Criptana... la telaraña callejera: Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Criptana… la telaraña callejera: Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Tanto y tanto ir entretejiendo la telaraña del callejero criptanense en otros tiempos ha hecho de que vez en cuando nos hayamos perdido entre tanta maraña de nombres, de historias, de personajes, de pasados, de olvidos y de recuerdos. Dirá algún lector: «¿Y tal calle cuándo?» «¿Es que de esta calle no se va ha hablar?» o «Falta tal calle». Cierto. Faltan aún muchas calles, pero, paciencia, porque todo se andará, pero tendrá que ser poco a poco, porque no es mejor corredor el que más corre, sino el que más aguanta. Cada cosa a su tiempo. Hoy retomamos esta serie que ya empieza a ser interminable, tanto que ya no sé muchas veces qué número de entrada corresponde y tengo que andar mirando en lo ya escrito. Tantas entregas tiene que muchas veces no estoy seguro de qué calles he hablado y de qué calles no he hablado.

De la que me ocuparé hoy, estoy seguro, no he hablado. Es la calle de Lerino. Al menos así aparece en el plano de Campo de Criptana por Domingo Miras de 1911 y en la documentación del XIX. No fue éste de los que se cambiaron en la revolución del nomenclátor de 1890; era uno de esos tradicionales en Criptana en el siglo XIX, y quizá antes. Hubo cerca de allí, en la actual calle Fernández Calzuelas, que, en su confluencia con la calle Lerino forma una pequeña plazoleta, tan pequeña que casi no es ni plazoleta, una casa que decían de «La Lerina», casa que ya no es sino aparcamiento, porque ya no queda nada ella a excepción de su hermosa portada de piedra, sita en otro lugar que no es el suyo, el original. Es triste tener durante tantos años una explanada de tierra y polvo en el centro mismo de Campo de Criptana.

Ésta es calle corta, calle recoleta, calle que parece surgida como de casualidad, como por un desliz del destino. Pero no por corta dejó de tener en otros tiempos encanto y algunas cosas más. Estuvo en ella el antiguo mercado de abastos, que, en forma circular disponía los puestos de venta, y así estuvo hasta no hace muchos años. Y cuando ya ese antiguo mercado estuvo cerrado y abandonado mucho tiempo, se convirtió en lugar de juego de los niños del barrio y también atrajo al mercadillo semanal, o plaza, cuando todavía se celebraba en sábado. Se disponían los puestos de venta desde el extremo sur de la calle Fernández Calzuelas, ya casi en el Pozohondo, hacia arriba, y también por esta calle Lerino. Tenía, ciertamente, mucho encanto, ver bien dispuestos y ordenados los puestos a ambos lados de estas calles, como siempre ha sido, tomates, lechugas, cebollas, pimientos, acelgas… la huerta que traían los herencianos, y muchas cosas más. Espectáculo abigarrado aquel mercadillo, o plaza, como también se llama en Criptana, porque en otros tiempos en la Plaza Mayor se disponían los puestos para venta. Este mercadillo temporal y el viejo mercado son dos de los recuerdos que guardo de esta calle. De ello hace ya mucho, tanto que más que recuerdos lo que guardo son fogonazos en la memoria, que vienen de repente con imágenes y, tan de repente como han venido, se van, y desaparecen, de nuevo, en el olvido. Como la historia misma.

Hablemos ahora de sus vecinos, al menos de los contribuyentes electores que en ella vivían, puesto que es de ellos de quienes más datos tenemos. Según el listado que se publica en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 9 de noviembre de 1877, en ese año estaban avecindados en esta calle José Antonio Villacañas Campos, albañil, con una contribución de 66,50 ptas., en el núm. 2, y en el núm. 4 Abelardo Manzanares González, presbítero, con una contribución de 354,50 ptas. Estos mismos encontramos en el año 1890 (Boletín…, de 8 de enero), y a ellos se une uno más, también en el núm. 4: Eugenio Manzaneque Panadero, con una contribución de 30,11 ptas. En 1916 tenemos noticia de un pequeño vecino de esta calle. Era Antonio Miras Azor. Vivía en el núm. 1 y participó en el concurso infantil de dibujo de la Perfumería Floralia. Su dibujo se publicó, junto al de otros participantes, en el ABC, edición Madrid, del 16 de mayo de ese año (pág. 2).

Calle de Lerino y aledaños: Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Calle de Lerino y aledaños: Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Aún en 1950 llevaba esta calle el nombre de Lerino. Es una de las calles criptanenses cuya obra de pavimentación saldría a subasta, según un anuncio publicado por el ayuntamiento que firmaba el alcalde interino de aquel tiempo, Fernando Alarcón, un 30 de mayo de 1950 (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 5 de junio de 1950). Las otras calles que también se pavimentarían eran las del Cristo, Soledad y Virgen de Criptana. El proyecto era del arquitecto municipal, José del Hoyo.

Hoy este hermoso y cantarín nombre de calle, Lerino, que suena como a canto de diamante mandarín, se ha perdido. Es una pena que de los viejos nombres de calles ya queden tan pocos en Campo de Criptana. Hoy se llama esta calle de Pío XII. Papal es, no lo podemos negar, pero como el nombre de Lerino para esta calle, ninguno.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO