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Gustave Courbet: Las cribadoras (1855). Nantes, Musée des Beaux-Arts

Gustave Courbet: Las cribadoras (1855). Nantes, Musée des Beaux-Arts

Y continuando con el embargo de la fábrica de harinas del Paseo de la Estación en Campo de Criptana, en aquel ya lejano año de 1924, hace ya, por tanto noventa años, vemos qué más había que subastar en aquel complejo industrial que en poco tiempo dejaría de ser propiedad de la sociedad «Berruga, Sobrinos, López y González» para pasar a otras manos. Y continuamos donde lo dejamos ayer en el artículo que dedicamos a la descripción de las maquinarias necesarias para la producción de harina que se hallaban en la planta baja del edificio principal (véase: El embargo de la fábrica de harinas, Campo de Criptana 1924, II). La información, como ya dijimos, es la que nos proporciona el anuncio de subasta del Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 20 de junio de 1924.

Y, una vez descrito todo lo que había en la planta baja, se nos detalla el contenido de la planta primera a la que se ascendía «por medio de una escalera existente en el interior del piso bajo, a la derecha de su entrada al edificio, frente a la puerta que da acceso a la sala de máquinas». ¿Qué había en esta primera planta? Pues he aquí lo que nos detalla el anuncio del Boletín:

… una limpia de grano con sus tuberías y transmisión precisas para el uso a que está destinada, un raspador de trigos, un aparato centrífugo elevador de harinas, un sasor con sus tuberías y transmisiones necesarias para mover todos estos aparatos.

Hablando de trigo y harina... Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Hablando de trigo y harina… Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Todo esto se encontraba en el piso primero. ¿Y en el segundo? Pues también se nos detalla:

En este piso se encuentran los siguientes aparatos: dos planchistes, un sasor, seis máquinas-cedazos para el cernido de la harina, una despuntadora de grano y sus necesarias transmisiones, tubos, poleas y elementos complementarios y precisos para el buen funcionamiento de todo. En la parte de la izquierda de este piso y separado con un tabique al lindero del Norte, existe lo siguiente: tres máquinas separadoras de semillas con su aparato mojador y tres departamentos de madera para guardar o depositar granos.

Y aquí lo dejamos por hoy, porque quedaba aún mucho más por embargar, tanto que más que un anuncio hubiera necesitado esta comunicación de embargo todo un boletín provincial.

Molino de viento: Dibujo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Molino de viento: Dibujo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Suponemos que ya por esta época aquellos molinos criptanenses que durante siglos habían molido, y molido, y molido sin parar, y habían convertido aquel trigo manchego en harina ya estarían casi abandonados por aquel 1924. La fabricación de harina avanza que es una barbaridad, y aquellas aspas estarían ya, sin duda, por aquel tiempo, paradas, ansiosas del aliento de los vientos que, como siempre hemos dicho, en La Mancha son casquivanos y caprichosos. Aquellos molinitos que andaban y andaban, y molían y molían habían dejado paso a las fábricas de harina, y poco a poco caerían en el abandono, en la ruina… aquellos molinitos que viese Azorín aún llenos de vigor en 1905. Pero bueno, lector, no nos pongamos melancólicos, hay que aceptar el paso del tiempo y el progreso. No nos podemos parar a lamentar lo pasado; hay que confiar, siempre, en el futuro, porque, seguro, todo lo que venga siempre será mejor.

Mañana seguiremos hablando de la fábrica de la sociedad de Berruga, Sobrinos, López y González y, de paso, nos enteraremos de cuán adelantada estaba ya por entonces la fabricación de harinas en Criptana. En todo caso, qué poco apreciamos la harina de tan cotidiana como es, y qué poco nos damos cuenta del gran milagro natural e industrial que es su fabricación… y qué poco lo pensamos cuando comemos el pan.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

 

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