Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , ,

Jan Havickszoon Steen: Concierto de familia (1666). Chicago Art Institute

Jan Havickszoon Steen: Concierto de familia (1666). Chicago Art Institute

Ya va siendo hora de poner punto y final a esta serie, lo que no excluye, sin embargo, que en el futuro tengamos que retomar el tema. Volvamos ahora de nuevo al artículo de Los sitios de Gerona del jueves 23 de mayo de 1974, del que ya hemos hablado. Él nos pondrá el punto y final a la aventura de Llansá, porque, respecto a detalles de la fiesta de clausura, nos proporciona más información que Lanza. Lo que sigue está tomado de él.

La fiesta terminó con el “broche de oro” que pusieron la Coral Santa Cecilia y los Trovadores de La Mancha, o, como nos dice el periódico respecto a estos últimos, “guitarras y bandurrias”. Y llegó el momento del regreso a Gerona. Y fue así:

Al iniciar la marcha de regreso a la capital, ya en la madrugada del día, salieron desde el interior del Hotel hacia los espacios calmos y serenos de la geografía ambiental de Llansá, cantadas soberbiamente, punteadas por bandurrias y guitarras, las siempre emocionantes estrofas de la canción en catalán “L’Empordá”, que fueron seguidas por las no menos vibrantes y cálidas de unas seguidillas manchegas, muy expresivas.

Caspar David Friedrich: La luna saliendo a la orilla del mar (1822). Berlín, Nationalgalerie

Caspar David Friedrich: La luna saliendo a la orilla del mar (1822). Berlín, Nationalgalerie

Así, hasta uniéndose en hermandad voces catalanas y castellanas, músicas de nuestra tierra y de La Mancha, se cerraron unas jornadas ejemplares, fundentes de amores a tierras y hombres de la variada y hermosa geografía de esta España nuestra, tan rica en contraste como generadora de entendimientos cuando vibran los corazones y las inteligencias surten de razones a los sentimientos.

Son palabras del autor del artículo, cuyo nombre, creo, no hemos citado hasta ahora. Es Alberto de Lavedán.

Así, poco a poco, tomando de aquí y de allá de los dos artículos, el de Lanza y el de Los sitios de Gerona, hemos ido reconstruyendo en los últimos días uno de esos momentos que, estoy seguro, quedó grabado en el recuerdo de todos los que tuvieron la fortuna de vivirlo y de ser sus protagonistas. Y el recuerdo sigue muy vivo, como he podido comprobar en estos días y como algunos de los criptanenses que formaron parte de la delegación en Llansá me han expresado. A pesar de todas las buenas intenciones por parte de las autoridades, ese intercambio Campo de Criptana – Llansá no tuvo más continuidad posteriormente. Eso sí, quedaron los recuerdos, muchos recuerdos de aquella noche mítica, de acontecimientos únicos e irrepetibles y, sobre todo, quedó una Escuela Municipal de Dibujo y Pintura que tanto y tanto ha aportado, sigue aportando y seguirá aportando a Campo de Criptana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO