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Torres del viento en Yazd (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Torres del viento en Yazd (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Nunca, nunca desde aquel ya lejano 15 de enero de 2012 (o no tan lejano, depende de como se mire, porque en esto del tiempo todo es relativo) había habido un paréntesis tan largo sin artículo diario en este blog. Han sido ocho días. Publiqué el ultimo artículo el día 30 de mayo, a una hora intempestiva, lo reconozco, a mediodía, hora rara para este blog, hora inusitada, hora, digámoslo claramente, estrafalaria para publicar un artículo en un blog. Pero las circunstancias mandan, y mandan mucho más de lo que parece, y uno se adapta a lo que venga y quiebra la entereza de su voluntad ante vientos caprichosos y antojadizos, casquivanos y juguetones, y baila al son que ellos tocan, más o menos como aspas de molino, que giran y giran y giran, sin cesar, o como diría Azorín, “los molinitos andan y andan”.

Persépolis (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Persépolis (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

A lo mejor ese viento que es la vida nos trae y nos lleva sin que nos demos cuenta. A lo mejor somos solo como esa vieja bolsa de plástico que vuela arrastrada por los aires, de un lado a otro, sin rumbo fijo, desconocedora de su destino, sin saber dónde acabará.

Desde aquel 30 de mayo han pasado ocho días. Parece que han sido más. Uno, sinceramente, ha echado de menos escribir su artículo diario. Uno ha echado de menos contar su historia cotidiana. Uno ha echado de menos esa búsqueda de argumentos criptanenses, esas memorias, esos recuerdos, esas nostalgias que afloran no se sabe de dónde ni cómo, y a veces ni por qué. Lo cierto es que afloran. Ocho días ha estado como desaparecido el escritor de este blog, y durante ocho días ha faltado a su cita cotidiana con sus lectores.

Isfahán (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Isfahán (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Pero no era cosa de dar una explicación antes; a lo mejor hay que darla ahora, es mejor. Además, por lo menos se dejó el escritor concluida la serie sobre los orígenes de la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura de Campo de Criptana y aquellos dorados días de la primavera de 1974 en que Criptana fue a Llansá, y cantaron y cantaron los criptanenses casi hasta el amanecer, bajo la luz de la luna reflejada en el nocturno mar. No era cosa de dejar la serie inconclusa. Eso nunca es bueno, y menos en un blog. Eso lo sabe bien el escritor de este blog.

Cercanías de Yazd (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Cercanías de Yazd (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Y aquí estoy de nuevo, después de ocho días. No todo en la vida del escritor ha de ser escribir y escribir historias; hay mucho más, y en estos ocho días lo ha habido, y mucho.

Naqshe Rostam (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Naqshe Rostam (Irán). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Ocho días de viaje explican esta ausencia del escritor. Ocho días que son pocos, muy pocos, para recorrer tan ancho mundo. A partir de mañana, por tanto, atento lector, retomará este blog su marcha cotidiana, y volveremos a las historias de siempre y a las nostalgias criptanenses, a ese pasado reciente y, a veces, no tan reciente, del que tanto y tanto nos queda por descubrir. Queda aquí explicada, por tanto, esta misteriora desaparición del escritor durante ocho días, queda explicado ese vacío inesperado en este blog, ese paréntesis que tan imprevisible fue para mí como sorprendente para ti, cotidiano lector de estos escritos desde hace tanto tiempo. Queda aún mucho blog de “Criptana en el tiempo”, tanto como queramos, porque quedan aún muchas historias que contar.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO