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Mariano Fotuny: El coleccionista de estampas (1863). Boston, Museum of Fine Arts

Mariano Fotuny: El coleccionista de estampas (1863). Boston, Museum of Fine Arts

Seguimos hoy hablando de la celebración de la “Fiesta de la Raza” en Campo de Criptana, aquel día 12 de octubre de 1921. Ya es ésta una quinta entrega (serán seis en total) de esta serie que a lo mejor ya empieza a ser excesivamente larga. No podemos, sin embargo, desaprovechar una crónica de nuestro corresponsal criptanense preferido, de aquél que con tanto detalle retrató durante tantos y tantos años la vida criptanense. Quizá alguna fotografía en sepia de aquel acto festivo haya pervivido sumida en el olvido en el fondo de un cajón de alguna casa criptanense; quizá sea alguna fotografía que hace mucho que se dio por perdida, una de aquellas en cuya custodia se puso menos empeño, porque a veces el destino parece cebarse con aquello que ponemos más interés en conservar, y es como si el destino quisiese borrar de un plumazo recuerdos e inundar nuestra vida de olvidos, borrando lo que queremos recordar y conservando lo que queremos borrar. Puede que no haya fotografías de aquella fiesta, pero a falta de imágenes tenemos la crónica de nuestro corresponsal. No siempre es cierto que una imagen valga más que mil palabras; hay imágenes que no pueden transmitir los sentimientos y las imágenes, y las evocaciones, y los recuerdos y las nostalgias que nos traen las palabras.

Al final de la calle... la escuela (Vista parcial del cuadro "Panorámica de Campo de Criptana"): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Al final de la calle… la escuela (Vista parcial del cuadro “Panorámica de Campo de Criptana”): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Continuamos, pues, hablando de la crónica del corresponsal criptanense que relata con todo detalle aquella “Fiesta de la Raza” criptanense de 1921. Recordamos que se publicó en el periódico El Pueblo Manchego del 14 de octubre de ese año. Y a las alturas en que dejamos ayer el tema (véase: La “Fiesta de la Raza”, Campo de Criptana, 1921, IV: El largo e interminable discurso del párroco y sus opiniones sobre la enseñanza) ya casi todo el mundo había hablado en el acto, y si quedaba alguien por hablar es porque no quiso o porque no lo dejaron… Había hablado el alcalde, hablaron los niños, y recitaron, y habló el párroco criptanense de entonces, Juan José Sánchez Ruiz, y habló mucho, y el corresponsal nos lo transmitió con mucha fidelidad. Y faltaba alguien por intervenir. Si un acto se celebra en una escuela de niñas, si intervienen niños y si anda por medio la cuestión de la enseñanza y de la educación ¿Quién tiene que hablar por necesidad? Pues lógicamente, un representante del magisterio, y en Campo de Criptana aquél era Domingo Miras, director de las escuelas graduadas de la localidad. Y habló y se lamentó del abandono en que se encontraba el magisterio y también la enseñanza ya aprovechando que estaban presentes las autoridades locales y tenían por ello que escuchar a la fuerza y prestar atención, porque no hubiese estado bien irse en ese momento y hacer como que la cosa no va con ellos. Así pues, he aquí lo que dijo Domingo Miras en tal ocasión:

D. Domingo Miras, Director de las Graduadas, dió las gracias a todos cuantos con su presencia contribuyeron a la brillantez del acto que se celebraba; y se lamenta del abandono en que se encuentra el Magisterio al que continuamente se menosprecia, se olvida y se abandona y es porque no se sabe apreciar la labor del Maestro y porque no se tiene en cuenta que para el niño después de la madre está el Maestro. Y se dió por terminado el acto con un Himno a la Mancha.

Poco tenemos que decir de Domingo Miras en este blog que no se haya dicho ya. Remitimos por ello a algunos artículos ya publicados: D. Domingo Miras y su escuela ( Campo de Criptana, 1910-1929); La primera piedra de una escuela (Campo de Criptana, 1921); Maestros de Campo de Criptana en el homenaje a Bello (1928). Y nos aparece aquí la palabra “Maestro”, y nos la pone el corresponsal con inicial mayúscula. Por algo será, por mucho que el vocabulario español de la enseñanza hoy en uso haya despreciado tanto esta palabra y la haya recluido en el olvido.

Aquí lo dejamos por hoy. Mañana concluiremos esta serie con el epílogo a cargo del corresponsal que cierra la crónica.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO