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Cementerio (Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Cementerio (Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Son muchas las historias que hemos escrito en este blog. Dentro de poco cumpliremos las mil, mil historias, mil artículos, mil lecturas del tiempo y del pasado, mil interpretaciones de la eternidad, como decía hace unos días, con el sosiego que proporciona la distancia de los años. Poco a poco, desde el 15 de enero de 2012, hemos ido desvelando aspectos de la vida de los criptanenses de otros tiempos, de generaciones enteras que ya pasaron, como pasará esta nuestra, y como pasarán las que vengan. Todo pasa, el tiempo, la vida y las generaciones también. Cuando una generación desaparece, cuando el último de sus miembros se va, se van muchos recuerdos con él, con él se van muchas vivencias, se va la memoria de un tiempo. Quizá por ello en este blog intentamos dar forma a esa memoria a partir de recuerdos que, fortuitamente la mayor parte de las veces, se nos han legado por escrito. Y esto sí es un mérito de la historia, que lucha contra el destino inexorable y caprichoso que decide qué se conserva y qué no. Y en esto, nunca se sabe qué puede pasar.

Estos dos últimos días, el sábado y el domingo, 5 y 6 de julio respectivamente, hemos dado un paso más, y nos hemos ido a rememorar algunas de estas historias al lugar en el que realmente, podríamos decir sin ánimo de equivocarnos, se conservan como un bien preciado. Porque, si construimos la historia a base de retazos, que pueden ser de documentación de archivo o de publicaciones de hemeroteca, de recuerdos, en fin, de unos y de unos y de otros, no podemos prescindir de los cimientos, de esa base fundamental sin la cual perderíamos las pistas necesarias para rastrear ese pasado. Todo se complementa. Archivos, hemeroteca, cementerio… Si falta uno de ellos posiblemente no podríamos llegar a buen puerto en esta difícil empresa de recuperación del pasado que no está exenta de problemas.

Cementerio (Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Cementerio (Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Un epitafio es el extremo de un hilo imaginario. Tirando de él, tirando y tirando, a veces tirando mucho, llegaremos a una historia. De un breve texto llegaremos, en muchas ocasiones, a una historia completa, a la historia de una vida, a la historia, incluso de una familia, o de un acontecimiento, o de una tragedia. Los epitafios pueden parecer todos iguales, un nombre y una fecha de defunción, pero no lo son, porque cada uno esconde su propio misterio, su propio enigma, su propia historia.

Y eso es lo que hemos hecho estos dos días en el Paseo por el tiempo: Historias en el Cementerio. Durante más de hora y media hemos recorrido algunos lugares de este cementerio que guardan historias sorprendentes. Nadie lo diría, puesto que son lugares que pasan desapercibidos, discretos, callados… ¿Cuántos caminantes habrán pasado por delante de ellos en un siglo y ni siquiera se habrán reparado en su presencia? me pregunto. Muchísimos, sin duda. Por eso hemos ido allí estos dos días: a contar historias de la vida, y también de la muerte, pero, como ya se ha dicho en otra ocasión, porque la vida sin la muerte no existiría, igual que hay un positivo porque hay un negativo, o un bien porque hay un mal.

Cementerio: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2003)

Cementerio: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2003)

Todas las historias que hemos contado están ya escritas y publicadas en este blog. Al final del artículo incluyo un listado de todos los artículos tenidos en cuenta; así quienes hayan participado tendrán oportunidad de completar lo que se dijo y quienes no asistieron podrán ver qué tipo de historias se cuentan. Lógicamente, tiene mucho más interés vivir estas historias en el lugar con el que quizá se encuentran más vinculadas, con el cementerio. No en vano, reposan allí quienes fueron sus protagonistas, y eso, reconozcámoslo, imprime mucha emoción a estas historias.

Me queda sólo agradecer a los organizadores de la actividad, KorovaCriptana, y su invitación a realizar este paseo por el tiempo. Ha sido para mí un auténtico privilegio colaborar con ellos este año, al igual que lo fue el año pasado y, espero que lo sea en años próximos. Saben que me tienen a su disposición. Por supuesto tengo que agradecer a los participantes en esta actividad su atención, a pesar de ese calor del día 5, tan ardiente que casi aguijoneaba. Y no puedo acabar sin rendir un elogio a KorovaCriptana, porque llevan mucho tiempo demostrando que se puede hacer cultura en libertad, con originalidad, con buen gusto y sin gastar un duro (esto queda un poco antiguo; quizá habría que decir, «sin gastar un euro», pero me suena un tanto raro), pero, sobre todo, en libertad, mucha libertad… por encima de todo. Así, reconozcámoslo, da gusto.

Criptana... en el tiempo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Criptana… en el tiempo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

UN PASEO POR EL TIEMPO: HISTORIAS EN EL CEMENTERIO (2014)

I. El misterio Goldenthal (1931)

Historias del cementerio de Campo de Criptana: El misterio de Adolphe J. Goldenthal (1931)

II. El hispanista y el funeral (1933)

Viajeros en Campo de Criptana: El irlandés Walter Starkie y el funeral de Blas Moreno Valencia (1933 /1935)

III. Una boda, un funeral y un epitafio (1896-1916)

Una boda, un funeral y un epitafio: Los Quintanar – Funes (Campo de Criptana, 1896-1916)

Criptanenses ilustres: El sacerdote Metodio Quintanar y Funes, canónigo penitenciario de la Catedral de Cádiz (1870)

IV. Carmelo Manzaneque, «Del comercio» (1922)

Cementerio: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Cementerio: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Carmelo Manzaneque, del comercio (Campo de Criptana, 1854-1922)

Sorprendentes historias funerarias (Campo de Criptana, 1922)

V. Los párrocos y los presbíteros

1. La iglesia de Campo de Criptana en el siglo XIX y el párroco Agustín Blasco Hernández

«Ecclesia criptanensis»: El párroco, los presbíteros y el sacristán (Campo de Criptana, 1878)

Un párroco erudito y polígrafo en Campo de Criptana: Agustín Blasco († 1883)

Más cosas sobre Agustín Blasco, párroco erudito y polígrafo de Campo de Criptana

Apostillas a la historia de Agustín Blasco, párroco de Campo de Criptana: Epílogo y final (1841-1883)

2. La sepultura de los presbíteros

Historias del cementerio de Campo de Criptana: La humilde sepultura de los presbíteros (1873-1923)

IGNACIO DE ARTIÑANO Y ORBEGOZO († 1903)

La inesperada muerte de Ignacio de Artiñano (Campo de Criptana, 1903)

Más sobre la defunción del canónigo magistral de la Catedral de Burgos, Ignacio de Artiñano y Orbegozo (Campo de Criptana, 1903)

Paseos fúnebres: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Paseos fúnebres: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

RAMÓN CANO PAÑOS (1912)

Ramón Cano Paños, párroco de Campo de Criptana, R. I. P. († 1912)

Los fastuosos funerales del párroco Ramón Cano Paños (Campo de Criptana, 1912)

Más sobre la defunción del párroco Ramón Cano Paños (Campo de Criptana, 1912)

PEDRO NOLASCO ROBLES CANO (1915)

De nuevo, sobre la «sepultura de los presbíteros»: La defunción de Pedro Nolasco Robles Cano (Campo de Criptana 1915)

V. El asesinato de Santos Ortiz (1885)

El extraño asesinato de Santos Ortiz (Campo de Criptana, 1885)

El extraño asesinato de Santos Ortiz: Algunas noticias adicionales (Campo de Criptana, 1885)

El extraño asesinato de Santos Ortiz: Nuevos datos del caso (Campo de Criptana, 1885)

VI. La historia del saqueador de tumbas (1911)

Campo de Criptana, 1911: La espeluznante historia del saqueador de tumbas

Campo de Criptana, 1911: Más sobre la espeluznante historia del saqueador de tumbas… y su mujer

Campo de Criptana, 1911: De nuevo, sobre la espeluznante historia del saqueador de tumbas… y su mujer. ¿El desenlace?

«Negrina Corona», a la venta en Hijos de P. Alarcón, y la espeluznante historia de las botas (Campo de Criptana, 1912)

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO