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Buscando el agua: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Buscando el agua: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Muchos son los topónimos que evocan el agua en el término de Campo de Criptana. La prueba la encontramos en lo ya dicho en las cinco anteriores entregas de esta serie. No sólo son abundantes estos nombres hídricos; también son variados, como son variadas las referencias al agua que encontramos en ellos: pozos, charcos, charcas, arroyos, ríos, canales, acequias, vertientes y lagunas. Hoy incorporaremos un nuevo término a este catálogo hídrico: la noria, en este caso en el topónimo Noria del Tuerto.

La Noria del Tuerto

Paraje de la Noria del Tuerto: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Paraje de la Noria del Tuerto: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Este curioso topónimo nombra a un paraje situado al oriente del casco urbano criptanense, muy cerca de éste. Lo limitan, al noreste, el Camino del Mondongo, lo atraviesa de oeste a este el Camino de los Sastres, al poco de partir éste de la N-420 hacia el sur, y al suroeste encontramos el Carril de los Ladrones. aproximadamente a 1.800 metros del cementerio criptanense. Muy cerca se halla este paraje del Cerro de la Virgen de Criptana, a tan solo 1.500 metros al sur, y pegada a él está la Granja de la Virgen, lugar de nombre evocador, montecillo que domina la N-420, sobre todo cuando se viene por ella en dirección a Criptana, esa colina que parece tan inalcanzable desde la carretera, esa colina que uno siempre quiere ascender a pie y uno siempre lo deja para otro día… con más tranquilidad, cuando no haga tanto calor, o cuando no haga tanto frío, o cuando no haga viento, o a una hora más propicia, o después de un café, por si acaso, que con las bajadas de tensión nunca se sabe… Y se va dejando y se va dejando para otro día, y ya se sabe qué ocurre con lo que se deja para otro día: que casi nunca se hace. Grave defecto el de la procrastinación.

Casa de la Huerta de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Casa de la Huerta de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Y a la izquierda, al noroeste, está la Casa de la Huerta de Criptana, lugar de antigüedad incalculable, en otros tiempos predios santiaguistas (véase: Las sernas de la encomienda de Campo de Criptana, a subasta, 1841, I). Y al sur está el lugar de Los Almendrillos, y al este la Cañada del Muerto, y la Cañada de Varillas, y El Mondongo. Es éste de la Noria del Tuerto paraje variado en paisaje; olivos, siembras, barbechos y alguna casa de campo con discreto arbolado de vez en cuando, y no hace mucho que una carretera, una variante para más señas, le cortó su extremo sureste, de un tajo. Es llano el terreno, con ondulaciones suaves que no sé si podríamos llamar colinas, porque, como mucho, alcanzan los 683 metros sobre el nivel del mar.

La relación de la “noria” con el agua está clara. Quedan ya pocas norias, o quizá no quede ninguna, por estas tierras. Es un término de origen árabe, como nos dice el DRAE, y puede hacer referencia tanto al ingenio utilizado para sacar agua de un pozo como al pozo mismo.

Mañana continuaremos hablando sobre el tema, y nos ocuparemos de los numerosos topónimos que incorporan el término “pozo” en la porción meridional del término municipal criptanense, allí donde sus tierras van a encontrarse con Tomelloso.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO