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Concluíamos ayer la serie dedicada a la toponimia hídrica criptanense. No podemos negar nuestra querencia por los planos y por los mapas, por las descripciones a vista de pájaro de las tierras criptanenses y de su pueblo, y en esto mismo seguimos hoy.

A vista de pájaro (Panorámica de Criptana y de la Sierra): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

A vista de pájaro (Panorámica de Criptana y de la Sierra): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Mucho habrá de toponimia en lo que digamos a continuación, pero no será éste el tema central del artículo. Daremos preeminencia a algunos de los elementos que formaron parte del paisaje criptanense de otros tiempos. De ellos ya no queda ni rastro; sólo el recuerdo, pero precisamente por ello merece la pena que les dediquemos un momento. Nos basamos en la Hoja 714 (Campo de Criptana) del Mapa de España 1: 50.000, realizado por el Instituto Geográfico de Madrid en 1937. El ejemplar es el que se conserva en la cartoteca del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. Veamos, pues, que nos dice este mapa sobre el Campo de Criptana de aquel tiempo. Advertimos que no es una descripción exhaustiva la que haremos aquí, sino notas inconexas sobre algunos de los aspectos que más no llaman la atención.

Paisajes de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Paisajes de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Según vemos en este mapa, el casco urbano de Campo de Criptana aún no ha colonizado el paraje de Las Charcas. La situación es, más o menos, la que encontramos en el mapa de la localidad de Domingo Miras (1911). Aparecen algunas construcciones al sur de la actual carretera N-420, pero de allí hacia la linea del ferrocarril todo es en aquel tiempo campo. Hay pues, una larga distancia sin urbanizar entre pueblo y estación, y alrededor de ésta se concentraban algunas bodegas. En el mapa aparecen citadas las bodegas de Palmero y del Canónigo, y las del Marqués de Mudela y del Francés. Nada más hay en ese incipiente barrio de la Estación.

La carretera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

La carretera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Hay todavía una distancia considerable entre el casco urbano y el cementerio. Está éste completamente aislado, entre campos. Junto a él transcurre la carretera de «Cuenca a Alcázar de San Juan», es decir, la actual N-420. Es curioso, sin embargo, que la carretera comienza como tal en Campo de Criptana en dirección a Pedro Muñoz y continúa hacia su destino. No aparece el tramo entre Criptana y Alcázar, tal y como lo conocemos hoy. En su lugar encontramos los viejos caminos que parten de las calles criptanenses hacia occidente, para adentrarse en la llanura, unos rumbo a Alcázar, otros hacia campos. Así, del Pozohondo partía el camino de Alcázar de San Juan, hoy ya casi irreconocible por lo extraordinariamente que Campo de Criptana ha crecido en aquella dirección. Al poco de alejarse este camino de las últimas casas pozohonderas un desvío partía hacia el sur: el Camino de Nieva. Otro camino que llegaba hasta las mismas casas criptanenses era el del Camino del Pozo del Albardial. Su tramo inicial ha sido completamente borrado del mapa por los urbanismos contemporáneos.

El barrio de la estación: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

El barrio de la estación: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Hay un elemento en el mapa hoy ya completamente desaparecido: son las casillas del ferrocarril y las de la carretera a Cuenca, cuyo objetivo era velar por el buen estado de las citadas infraestructuras. De las del ferrocarril encontramos varias en el término criptanense: una en el kilómetro 153, otra en el 156, al poco de pasar la estación criptanense en dirección al mar, y otras en el 157, en el 160, en el 162 y así sucesivamente. Curiosamente, en el kilómetro 168, ya pasado el rio Záncara, encontramos una «Estación vieja». Las de la carretera aparecen con el nombre de «casilla de peones camineros». Había una poco antes de llegar a la altura de la Huerta de Criptana y otra más o menos a la altura de la llamada «Casa del Cojo». Y por esos lugares, encontramos la Casa de Castilla, en aquel tiempo aún entre bosque, suponemos, de encinas.

Dejamos aquí estas notas que, como hemos dicho, en modo alguno pretenden ofrecer una imagen completa del término criptanense en el año 1937. Más oportunidades tendremos en el futuro de seguir hablando de este mapa.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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