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Molino y calles: Dibujo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Molino y calles: Dibujo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Eran aquellos años sesenta los de efervescencia quijotesca, más bien molinera, porque los molinos de viento manchegos comenzaban a resurgir del profundo letargo que les había mantenido en el olvido desde hacía mucho, tanto que muchos, abandonados a su suerte, acabaron primero siendo una ruina y luego un trozo de grueso muro que dejaba aún adivinar su primitiva forma circular, aún con las huellas de aquellas escaleras que llevaban al molinero a la última planta, aquellas escaleras que vieron el subir y bajar de tantas y tantas generaciones. Gracias a algunos visionarios adelantados a su tiempo hoy en Campo de Criptana queda herencia cervantina, quedan molinos en pie, casi tan vivos como si de un momento a otro se pudieran poner a girar sus aspas, y a moler, como en otros tiempos, como si de un momento a otro un molinero estuviera a punto de cruzar su umbral, y salir a la sierra, y admirarse de cuán rápido y con cuánta fuerza giran esos prodigios al son que canta el viento.

En 1965 hubo uno de esos momentos de efervescencia quijotesca. Se hicieron grandes planes, hubo grandes proyectos, para toda La Mancha, y para Campo de Criptana también. Pero, como suele ocurrir, poco de lo soñado entonces se hizo realidad. Traemos hoy un ejemplo de ello.

El periódico Lanza, del 15 de octubre de 1965, publica a toda página la información relativa a un ambicioso proyecto que perseguía convertir la Ruta del Quijote, salvando las distancias, en una especie de “Camino de Santiago”. Se dispuso un presupuesto de 75.000.000 de pesetas. Entre las actuaciones más ambiciosas figuraba la construcción de cinco hoteles a lo largo de la ruta.

Molinos de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Molinos de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Tenía el proyecto todo el apoyo de las autoridades de la época; se preveía realizar un gran acto de inauguración en el que se esperaba la presencia de Manuel Fraga Iribarne, entonces ministro de Información y Turismo. Artistas, la televisión, el NO-DO… todos estarían invitados. Por supuesto, Campo de Criptana formaría parte de esa ruta quijotesca que tendría su final en El Toboso. No cabe duda de que Campo de Criptana, gracias a sus molinos de viento, tendría un papel muy importante en esta ruta. Por ello, en esta misma información publicada por Lanza se anuncia a bombo y platillo que:

La escultora norteamericana Mrs. Hungtington, ha ofrecido a Campo de Criptana una estatua gigantesca de Don Quijote, arremetiendo contra los molinos, monumento que se colocaría enfrente del molino superviviente de la época de Cervantes.

La estatua nunca se llegó a poner en el lugar al que estaba destinada.

Molino y horizonte: Dibujo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Molino y horizonte: Dibujo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Mrs. Huntington (y no “Hungtington” como se escribe en Lanza) no es otra que conocida escultura Anna Hyatt Huntington (1876-1973). Tuvo una gran vinculación con España, especialmente a través de su marido, Archer Milton Huntington, presidente y fundador de la Hispanic Society of America, en Nueva York. Recordamos que Sorolla realizó una serie de grandes cuadros sobre las regiones de España por encargo de esta institución. Asimismo, se conservan en ella algunos de los dibujos y acuarelas sobre tema cervantino que Daniel Urrabieta Vierge realizó en Campo de Criptana a finales de siglo XIX (véase: Campo de Criptana en la Hispanic Society de Nueva York: Los dibujos y acuarelas de Daniel Urrabieta Vierge, 1893).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO