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Día de primavera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Día de primavera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Seguimos en la biblioteca, en la criptanense, en la «Alonso Quijano»… un día más. No sé si será del gusto de todos los lectores esta inmersión total que estamos haciendo en los últimos días en el pasado (y también en el presente) de la biblioteca criptanense. A lo mejor a algún lector de este blog no le gusta que hablemos de la biblioteca; a lo mejor a alguien no le gusta que hablemos de la situación real de la biblioteca; a lo mejor algún lector, descontento, ha dejado de serlo. Puede. No lo sé. Posiblemente la verdad no siempre es del gusto de todos, pero eso es otra cuestión en la que no vamos a entrar aquí. Sin embargo, no por todo ello vamos a dejar de hablar de la biblioteca. Hay mucho aún que decir, y no perderemos la oportunidad de seguir haciéndolo, guste o no.

Hoy no nos alejaremos mucho del presente, aunque en esto del tiempo nunca se sabe si hace mucho o poco de un hecho, o ni una cosa ni otra. A lo mejor el tiempo es completamente relativo y solo las manecillas del reloj nos ponen los pies en la tierra, y solo el reloj marca el paso de nuestros días con objetividad, tic, tac, tic, tac… y el tiempo pasa y no nos damos apenas cuenta, y el tiempo pasa, rápido… Hoy nos iremos a la primavera criptanense de 1971, hace mucho o hace poco, depende de cómo se mire. Era tiempo de primavera, suponemos florida, de campos ya verdes, de días un poco o bastante más largos que en invierno, de luz fulgurante… primavera manchega, luminosa, primavera de tardes largas, de tardes de merienda con mucho tiempo aún por delante, primavera de atardeceres rojizos.

Por aquellos días nos cuenta el periódico Lanza (núm. del 8 de abril) que se celebró un concierto; nada mejor, quizá, en primavera que un concierto, concierto florido. Fue en el salón de actos del Ayuntamiento criptanense y estuvo a cargo del grupo polifónico de Teología del Seminario Diocesano de Ciudad Real, bajo la dirección de Manuel Pérez Castell. Por supuesto, la noticia del concierto tiene su interés, pero si lo traemos aquí es por otra razón. La traemos aquí porque queremos hablar de quién fue la organización. Corrió a cargo de la Biblioteca Alonso Quijano, con el patrocinio del Centro Coordinador de Bibliotecas de Ciudad Real y con la cooperación del Aula de Cultura del Movimiento. Eso nos dice Lanza. Y continúa el periódico dándonos más detalles sobre el concierto, y nos desgrana todo el programa en forma de listado entre apretujado y caótico, entre latines y músicos:

Ave María, de T. L. de Victoria; Dadme albricias, anónimo S. XVI; Pastor que Madre Virgen, de F. Guerrero; Magníficat, de B. Echarri; Mandatum novum, S. Buitrago; Verbum caro, de O. de Lasso; Coenantibus illis, de M. Haller; Domine non sum dignus, T. L. de Victoria; in Monte Olivetti, de Otaño; Una hora, Judas mercator; O vos omnes, tenebrae, de T. L. de Victoria; Popule meus, de Palestrina; Jesu Christe, de Choral, y Si tu penas, de Soto de Langa.

Otro día de primavera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Otro día de primavera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Fue la ejecución, según Lanza, «magnífica siendo un grupo muy conjuntado»…  lo que se espera, sin duda, de un grupo polifónico. Es curioso que «ejecutar» valga tanto para interpretar como para ajusticiar. Es una de esas ironías de la lengua, en cuyo uso hay que afinar mucho. Continúa el periódico Lanza diciendo que todas las obras fueron muy aplaudidas, especialmente el Coenantibus illis, que tuvo que repetirse al final por petición del público que llenaba el salón y los pasillos de acceso. Finaliza el artículo con una observación muy particular:

Antes de comenzar tenían [los intérpretes] cierto recelo por ser conocedores del alto valor musical y crítico del público que habían de escucharles, por encontrarse entre ellos varios de los componentes de las dos agrupaciones corales de este pueblo. Sin embargo, bien pronto demostraron el dominio y alta valía que poseen siendo su actuación muy lucida.

Primavera: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Primavera: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Está firmado el artículo por «AELE», y aquí finaliza, como finaliza también el artículo de este blog. De nuevo, hemos vuelto a tiempos de esplendor de aquella biblioteca Alonso Quijano, la de hace poco más de cuarenta años, que poco, tan poco, tiene que ver con la actual, en esos días de primavera criptanense como ya no los hay, en esos días en que el trigo ya estaba verde y el esplendor estaba, como no podía ser de otra manera, en la hierba. Los hechos hablan por sí mismos; la realidad no se puede ocultar y la comparación es inevitable.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO