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Justicia (Parque del Retiro, Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Justicia (Parque del Retiro, Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

La vida del pasado queda a veces reducida a nombres perdidos en los boletines oficiales. Imaginemos, sin embargo, cuántas historias se esconden detrás de esos nombres, historias de alegrías y de tristezas, de tragedias, a veces, en épocas en que, cuando no eran las hambrunas, eran las epidemias las que traían la muerte y la desgracia, y, cuando no era ninguna de las dos, alguna que otra guerra surgía donde menos se lo esperaba uno. No lo olvidemos. Detrás de aquellos nombres ya olvidados ciento veinte o ciento treinta años después incluso por sus descendientes, había vivencias, y seguramente muchas. Es quizá una obsesión del que escribe este blog, el tiempo, y con el tiempo la memoria, y con la memoria el recuerdo, y con el recuerdo la ingratitud del olvido, que todo o casi todo lo borra. Eran tiempos de crisis perpetuas aquellos de la segunda mitad del siglo XIX, días en que el Antiguo Régimen parecía no querer irse de la sociedad española, y otra nueva era no acababa de llegar, tiempos de caciques, tiempos de cortijillos políticos, tiempos de inmoralidades y de injusticias, tiempos de desigualdades. El servicio militar, que a simple vista podría parecer tan democrático, era desastroso para los más desfavorecidos en tiempos en que la protección social era prácticamente nula, tiempos en que quienes más tenían podían escapar del servicio militar pagando, tiempos en que pagaban el pato los de siempre, los social y económicamente más desfavorecidos. Creo por ello que merece la pena recuperar estos nombres del olvido oficial de un triste boletín. Lo reconozco, todos los boletines (aunque sean necesarios para la vida pública) me parecen publicaciones tristes y patéticas, aburridas, grises y despersonalizadas, auténticas tiranías burocráticas del ciudadano de a pie.

Generales (Parque del Retiro, Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

Generales (Parque del Retiro, Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

Recuperemos, pues, algunos de estos nombres, nombres de aquellos jóvenes criptanenses que fueron declarados exentos del servicio militar por su ayuntamiento, pero no siempre lo fueron por la Comisión provincial. Las casuísticas son variadas; nos centraremos aquí en las exenciones por defecto físico y por situación familiar, en este caso por ser hijo de padre impedido o sexagenario, o por tener ya otro hermano cumpliendo el servicio militar, o por ser huérfano con hermanos a su cargo. Veamos, pues, quiénes se encontraban en estas situaciones y qué ocurrió, si tendrían que hacer el servicio militar o no. La fuente es, como ya dijimos ayer, el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 16 de febrero de 1874.

El primer caso es el de Petronilo Manzaneque. Había sido declarado exento por el ayuntamiento por defecto físico. Fue después reconocido por la comisión pericial que lo declaró útil. Alegó, sin embargo, la excepción propuesta en el Ayuntamiento criptanense de “ser hijo de padre impedido y pobre á quien mantiene con el producto de su trabajo”. Se procedió entonces también a hacer un reconocimiento médico al padre y, en efecto, resultó también impedido.

También habían quedado exceptuados por ser hijos de padre impedido o sexagenario pobre, a quien mantenían con su trabajo, los criptanenses Vicente Aranda, Fernando Alberca, Hilario Alberca, Nicanor Valera, Pablo Ramos, Victoriano Sepúlveda Pintado, Julián Escribano, Polonio Muñoz, Gregorio Cruz. A los primeros se les reconoció la excepción. Un caso particular fue el de Nicanor Valera. Había sido declarado exento por defecto físico por el ayuntamiento criptanense. Después fue reconocido por la comisión, y le reconoció útil. Alegó, sin embargo, el hecho de ser hijo de padre pobre impedido a quién él mantenía y que tenía otro hermano mayor de 17 años soltero que “dice estar imposibilitado”. Puesto que el hermano no se hallaba presente en el acto, no se pudo comprobar esta afirmación, por lo que la comisión le declaró soldado pendiente de la presentación y del reconocimiento médico del hermano, que tendría que verificarse antes del día 26.

Marcialidades (Parque del Retiro, Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

Marcialidades (Parque del Retiro, Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

Respecto a Ambrosio Cruz Rubio y Bernardo Gómez, fueron ambos exceptuados del servicio militar por ser hijos de padre que ya tenía otro hijo sirviendo por su suerte. Se ratificó tal decisión en la Comisión provincial. No sabemos si podemos identificar a este Bernardo Gómez con el después conocido farmacéutico y músico criptanense.

El último caso era el de Gregorio Cañas. Quedó exceptuado por el ayuntamiento por “hallarse manteniendo a un hermano huérfano de padre y madre”. Se había presentado en el acto ante la comisión, y quedaron comprobados los extremos que justificaban su excepción.

Éstas son, pues, lector, algunas de las historias criptanenses relacionadas con las quintas y el servicio militar en aquel año, ya lejano, muy lejano, de 1873. Es poco lo que hemos dicho de esos nombres, muy poco quizá. Pero creemos que es suficiente para que, al menos, resuenen en la memoria de los criptanenses de hoy, algunos de los cuales, sin duda, podrán contarse entre sus descendientes.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO