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Paisajes vinícolas: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Paisajes vinícolas: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

De todo lo que tuviera que ver con Campo de Criptana daba cumplida crónica el corresponsal criptanense del periódico El Pueblo Manchego allá por la segunda década del siglo XX. Es ese corresponsal del que tanto y tanto hemos hablado en estos escritos, aquél que no dejaba pasar una oportunidad sin informar de la vida social y económica de su pueblo, y también de sus sucesos (véase: La ilustre visita episcopal, Campo de Criptana, 1911, I: Preámbulo y observaciones generales). De todo nos hablaba en sus crónicas, siempre atento, siempre entregado a sus obligaciones informativas. Y como las ciencias adelantan que es una barbaridad y tenían que llegar esos adelantos también a Campo de Criptana, de uno de estos temas, precisamente, nos habla este corresponsal en un artículo titulado Nuevos elementos para la vinificación que se publicó en el periódico El Pueblo Manchego, año 7, núm. 1796, del 10 de enero de 1917. Fue aquella una época dorada de la vinicultura en Campo de Criptana, tiempos en que un cinturón de grandes bodegas abrazó, o acunó, a la estación de ferrocarril, buscando sus facilidades para el comercio y para la exportación. No es extraño, pues, que los últimos adelantos en vinicultura llegasen a la localidad.

Y llegó por aquellos días de comienzos del año 1917 una nueva fábrica, que trajo novedades para las prácticas vinícolas de la localidad. Era una fábrica de “trabajos de cemento armado y piedra artificial”, según nos dice el periódico, y al mando de ella estaba como director Ramón Rós (sic). No tendría esto nada de particular, si no fuera por el misterio con el que el corresponsal envuelve el asunto:

Tratemos en este pequeño artículo de la incógnita poco tiempo hace descubierta, á la cual ha seguido un perfeccionamiento radical y parece ser que hasta la fecha sus resultados son inmejorables, adecuados al caso.

Tanto misterio, tanto misterio, una incógnita… ¿Cuál? Nos lo dice a continuación el corresponsal:

La tinaja vinaria que esta nueva fábrica construye con excelente esmero, es de cemento armado, llevando al interior un tejido Hércules de alambre y peritamente dicho, es el envase más sólido que se conoce hasta la fecha.

Tinajas siamesas: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Tinajas siamesas: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

En efecto, el misterio era esta nueva tinaja, asombroso descubrimiento, prodigioso invento, ingenio increíble. Y como el corresponsal no podía parar quieto y tenía que meter los dedos siempre en la herida, como Tomás, y si tenía que bajar al infierno a a entrevistar a un político, bajaba y no pasaba nada, se fue el corresponsal a la fábrica para comprobar en persona de qué iba eso de la nueva tinaja, y lo comprobó:

Yo he tenido el gusto de examinar varios de los trabajos realizados por el señor Rós, y, en efecto, he quedado estupefacto ante las inmensas obras levantadas en las naves de las bodegas, á las cuales da una hermosa vista.

No sólo cambiaría este nuevo tipo de tinaja el trabajo en las bodegas; también cambiaría el paisaje. El corresponsal quedó maravillado por este nuevo invento y no se demoró en mostrar al mundo que Campo de Criptana ya tenía las tinajas más modernas, las más fuertes, las más resistentes, las más grandes. No acaba aquí el asombro y estupefacción del corresponsal. Lo que sigue en el artículo pondera aún más ese prodigio de tinaja, pero de eso continuaremos hablando mañana en una segunda parte dedicada a este tema, porque tanto prodigio abruma.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO