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Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Nació este blog un 15 de enero de 2012. No sabía entonces el que escribe adónde llegaría esta aventura. Cien artículos. “Si llego a cien artículos”, me dije a mí mismo en voz baja y queda, que es como se dicen estas cosas a uno mismo, casi sin que se note, “me podré dar por satisfecho”. Eso me dije. Y llegué a los 100 artículos y me parecía mentira, y lo celebré con fanfarrias y pompas varias. A lo mejor en aquel momento puse un término a este blog; quizá pensé que los doscientos artículos serían algo razonable. Y así, como quien no quiere la cosa, llegué a los doscientos, y luego a los trescientos, y más allá a los quinientos. Y de los quinientos al de hoy, que hace el número mil, el tiempo ha pasado como volando, como sin darme cuenta, porque escribir estos artículos en este blog para el que escribe se ha vuelto necesidad, no voy a decir como el comer, porque sin el comer no se puede pasar, ni voy a decir tampoco como el beber, porque sin beber tampoco se puede vivir, pero sí tengo que decir que el artículo cotidiano forma parte del día a día del que escribe. Mil artículos. Miro hoy atrás, en el tiempo, y me parece mentira, y pienso muchas veces que, tanto y tanto hablar del pasado en este blog, y a lo mejor, sin darnos cuenta, ya comenzamos también a ser pasado. Eso bueno, porque ha habido presente, y creo, hay futuro. Podría parar aquí, como pude parar en cualquier otro momento del pasado. Puse plazos; quizá hasta el 31 de diciembre de 2012. Pero seguí ¿quizá hasta el 31 de diciembre de 2013? Puede… pero continué escribiendo. Digo ahora ¿a lo mejor hasta el 31 de diciembre de 2014? No lo sé, pero creo que no. A lo mejor no es el momento de pensarlo ahora, porque creo que queda mucho por escribir, y cada día me doy más cuenta de ello. Por un artículo que publico brotan ideas para tres, porque, al final, esto de escribir es como tirar de un hilo, tirar, y tirar, sin saber cuándo se acabará o, quién sabe, cuándo y por dónde se romperá. Creo que queda todavía mucho hilo que cortar, y quedan muchas cosas que contar.

Vox populi: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Vox populi: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Puedo estar satisfecho de lo dicho hasta ahora en estos 1.000 artículos. Puede haber habido errores y equivocaciones, pero ha merecido la pena llegar a ello. Creo que no hay nada tan digno como hablar en libertad y, cuando esto se hace, uno se expone a la crítica pública y, como digo muchas veces, la vox populi tiene que opinar. No hablaré aquí de ese lugar común, absurdo como el que más, colmo de las imbecilidades, eso de la “crítica constructiva”, por muchos invocada pero por pocos conocida. La crítica no es constructiva ni es destructiva, es crítica, sin apellidos. Aquí hemos hablado de muchos temas; hemos dejado caer de vez en cuando críticas, pero, puedo asegurarlo, críticas son, ni constructivas ni destructivas, ni más, ni menos.

Como el agua: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Como el agua: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Una de las cosas que recuerdo de un viaje a un país extranjero es que no pude acceder a mi blog durante ocho días, por lo cual, mientras estuve allí, ni pude leerlo ni pude publicar. Es curioso cómo hay quien aún tiene miedo a los blogs, cómo hay quienes los cierran, quienes censuran, quienes prohíben, prohíben y prohíben. Digo yo si no habrá algún furtivo erotismo en eso de censurar para que tantos y tantos se aficionen a ello con tanto placer y fruición desenfrenada. ¿Son realmente tan peligrosos los blogs? A lo mejor sí. Entonces es que la libertad de expresión es, en sí misma, peligrosa, según parece. Da igual. No importa. Se pueden cerrar blogs, se pueden cerrar webs, se pueden censurar los medios de comunicación, pero, por fortuna, la vox populi, la opinión, es como el agua retenida por dos manos, que siempre encontrará entre los dedos un resquicio por el que derramarse y acabar inundándolo todo. A veces, el agua fresca viene muy bien.

Me queda expresar mi agradecimiento a todos quienes desde los comienzos de este blog lo han seguido, lo han leído, le han dado difusión, lo han recomendado, y también a quienes lo han hecho correr de boca en boca, tanto, que a estas alturas, son ya más de 154.000 las visitas que ha tenido; y también a quienes, asiduamente, han enviado sus comentarios, siempre enriquecedores, siempre sugerentes, siempre estimulantes y, en algunos casos, auténtico impulso para continuar. Son muchos más de 154.000, sin embargo, los lectores, si tenemos en cuenta que algunos artículos se han compartido más de cien veces en medios como facebook y twiter, y que muchos de los artículos aquí publicados se han «reblogueado» en otros blogs, tanto en España como en Hispanoamérica. No voy a enumerar aquí a todos los que han contribuido a ello; ya se ha hablado de ellos en algunos de los artículos aquí publicados. En todo caso, que quede aquí mi agradecimiento.

Mil artículos, y parece que fue ayer cuando escribí el primero. A veces parece que el tiempo no pasa…

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO