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Destinos. Oráculo de Delfos (Grecia). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Destinos. Oráculo de Delfos (Grecia). Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

La vida está llena de peligros y, lo peor de todo, es que uno nunca sabe cuándo ni cómo se presentarán. A lo mejor eso forma parte de la sal de la vida, que alterna cosas buenas y cosas malas sin anunciarlo y hace del día a día una perpetua sorpresa. Triscaidecafóbicos desesperados… hay que levantarse con el pie derecho, no hay que pasar por debajo de una escalera… Caminante: estás enterado. No tientes a la suerte, que la suerte siempre tiene la sartén por el mango.

Los recovecos del destino (Delfos, Grecia): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Los recovecos del destino (Delfos, Grecia): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Aquel día indeterminado en el perpetuo evolucionar de las estaciones estaba el fatal destino ya escrito para la burra de José Antonio Manzanares. Digo yo que ese día, seguramente, la burra iría a sus quehaceres cotidianos, pero la desgracia se cruzó en su camino. No sabemos por qué, ni en qué circunstancias, ni cómo, ni dónde, porque estas noticias no se dieron al respecto, pero lo cierto es que la tragedia se fraguó, como se fraguan todas las tragedias, con premeditación y alevosía, y el carro que conducía José María Quirós la atropelló. Como era lógico y de esperar, el dueño de la burra José Antonio Manzanares denunció a Quirós y la cosa llegó al juzgado, y se inició un juicio de faltas. Sabemos de esta historia por un anuncio que publicó el juez municipal suplente de Campo de Criptana, Pudenciano Villajos y Paniagua, en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 9 de abril de 1902. No se dice qué fue de la burra, pero, a juzgar por lo que sigue, murió en el atropello o, lo que es lo más probable, puede que quedase tan malparada que quizá la sacrificaran.

En consecuencia, el juez suplente Pudenciano Villajos y Paniagua ordenaba en este anuncio el embargo de algunas fincas propiedad del acusado para afrontar el pago de los daños:

Una tierra en este término municipal y sitio de la Losilla, que cabe una hectárea, 74 áreas y 57 centiáreas, igual á 2 fanegas y 6 celemines, linda por S. Nicanor Fernández, M. Anselmo López, P. y N. Román Manzaneque; tasada en 280 pesetas.

Otra tierra de 69 áreas y 87 centiáreas, igual á una fanega, en este mismo termino (sic) municipal y sitio de la Albariza, linda por S. D. Ramón Alfaráz, M. Lorenzo Vela, P. herederos de Rafael Castiblanque y N. Lara; tasada en 150 pesetas.

Todos los animales...: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Todos los animales…: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Se celebraría la subasta el día 22 de ese mismo mes de abril, a las diez de la mañana, en la sala del Juzgado Municipal. Se advierte, sin embargo, que no existían títulos de propiedad de las tierras embargadas. Está dado el anuncio en Campo de Criptana, a 5 de abril de 1902, por el juez, Pudenciano Villajos, y por su mandado, José A. Sánchez, el secretario.

De José Antonio Manzanares no tengo más noticias. De José María Quirós algo más sabemos. Podríamos, quizá, identificarlo con José María Quirós Angulo, que aparece censado en la primera sección electoral de Campo de Criptana en 1910 (Boletín provincial del 14 de marzo).

Todos, todos los animales... grandes y pequeños: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Todos, todos los animales… grandes y pequeños: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

A lo mejor el destino está escrito para todos. Tendemos a pensar que sólo los seres humanos tienen ese privilegio, pero a lo mejor en las complejas instalaciones de la factoría del destino, allí donde penden miles de millones de hilos que son nuestras vidas, también hay hilos para toda la creación, también para todo tipo de animales, para burros, gatos, perros, ¿y también para ruiseñores? sí, también para ruiseñores… y para los insectos, ¿y para las cantáridas? sí, también para las cantáridas… porque también son creación, y para los peces, y también para los ácaros, y para las bacterias y para las anémonas, porque también son creación, e incluso para las plantas, porque también son creación, para malas y para buenas hierbas, para todas por igual. A lo mejor el destino está marcado para todos y para todo, hasta para nuestro planeta. A lo mejor el destino ha pensado en todos y no ha dejado a nadie al margen. En esto, hay que reconocerlo, el destino es muy considerado y no es demasiado propenso a clasicismos ni a detalles menores en relación con la evolución de las especies. En esto, por lo menos, el destino no es como el hombre, que tan a menudo se deja llevar por intereses meramente materiales. Eso, por lo menos, es de agradecer en el destino: que todas las almas de todos los seres, grandes y pequeños, entren en sus cálculos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO