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Ubi sunt? o el tiempo que no perdona (Foro de Roma): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Ubi sunt? o el tiempo que no perdona (Foro de Roma): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Ayer hablábamos de los Reíllo de Campo de Criptana en 1877 (véase: Los Reíllo, de Campo de Criptana, 1877). Hoy iremos más atrás, aunque no mucho, ciertamente. Nos iremos a los mediados de ese mismo siglo, del XIX. No es mucha la distancia en el tiempo, pero, realmente, nos parece otro mundo, otra etapa de la historia, un Campo de Criptana que, al menos en mi imaginación, está mucho más perdido entre las brumas del pasado que lo que pueda estarlo, por ejemplo, el Criptana de 1877. La percepción que se puede tener de éste es de una cierta cercanía. Es quizá posible detectar en los datos de este año con una cierta certidumbre los ya desleídos rastros de los antepasados, de los bisabuelos o de los tatarabuelos. A mediados del siglo XIX, no sé por qué, me parece esto más difícil. Es, por explicar de alguna manera algo que resulta inexplicable y que carece de toda lógica, como si hubiera una ruptura generacional entre los años centrales del siglo XIX y los años de la segunda mitad del XIX, es como si en los primeros encontráramos nombres familiares pero extraños, y en los segundos encontráramos nombres familiares también, pero a la vez vinculados con nosotros por lazos afectivos. A lo mejor ocurre esto porque vemos a los primeros, a los de mediados del siglo XIX o anteriores, como parte de la historia, y vemos a los segundos, los de la segunda mitad del siglo XIX, como antepasados, como parientes lejanos, como aquellos con los que compartimos la estirpe, o, si nos ponemos bíblicos, la misma semilla.

Las brumas del pasado: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Las brumas del pasado: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Lo advierto de antemano. Si de los Reíllo de 1877 manejábamos unos datos bastante exactos, no ocurrirá lo mismo con los pertenecientes a veinte años antes, a mediados del XIX. Para éstos, los datos son más bien difusos, o quizá los nombres, y poco más. Pero esto ya es mucho y justifica seguir adelante. He aquí lo que tenemos para hoy:

1853

En ese año, el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 8 de febrero publica el listado de electores que habían tomado parte en la elección para diputados a Cortes en el distrito de Alcázar de San Juan, segunda sección. Encontramos entre ellos a dos con el apellido Reíllo que habían ejercido su derecho al voto el 5 de febrero: uno era Carlos Reíllo y el otro Jesús Reíllo. Votaron aquel día 23 criptanenses y dieron todos su voto unánime al candidato Juan Bautista Baíllo, según nos dice el acta electoral, publicada también en ese mismo boletín, firmada en Campo de Criptana por los secretarios escrutadores Antonio Giménez Montesinos, Francisco Treviño y Medrano, Francisco Vicente Salcedo Melendez, Manuel Guillén y José María Giménez.

1863

Más brumas del pasado y, de nuevo, del tiempo que no perdona (Foro de Roma): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Más brumas del pasado y, de nuevo, del tiempo que no perdona (Foro de Roma): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

De nuevo, tenemos que traer información electoral para encontrar el apellido Reíllo. Corresponde en este caso al listado de electores que habían tomado parte en los días 22 y 23 de noviembre en la elección de diputados provinciales que se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 27 de noviembre de 1863. Entre ellos encontramos dos Reíllo: Carlos Reíllo y Evelio Reíllo.

Son, pues, tres criptanenses los que añadimos hoy a la lista de los Reíllo del siglo XIX: Carlos Reíllo, Jesús Reíllo y Evelio Reíllo. No acaba aquí la historia. Habrá más, mucho más.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO