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Lo que queda después de todo (Vista de Segóbriga): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Lo que queda después de todo (Vista de Segóbriga): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Decíamos ayer que sentíamos querencia por el siglo XIX. Digamos también que, más que querencia, es quizá pasión por un tiempo que está tan cerca y, a la vez, tan lejos de nosotros, lo que de nuevo hoy nos lleva a escribir sobre esos tiempos. Hablábamos ayer del arriendo de la venta al por menor de productos (o «especies», utilizando el lenguaje de la época) en puntos públicos de Campo de Criptana en el año 1856. Era un arriendo semestral, como se pudo ver, siendo las «especies» afectadas el vino común, el aguardiente y los licores, el aceite de oliva, el jabón, carnes, tocino fresco y salado, manteca, embutidos y cerdos. Se hacía por una cantidad total de 24.259 reales con 42 maravedís (véase: Vino, aceite, tocino… y reales y maravedís, Campo de Criptana 1856).

Pensándolo ahora bien, es curioso cuán antiguo nos suena ahora esto de los «reales» y los «maravedís». No lo es tanto, sin embargo, si tenemos en cuenta que hasta los años setenta del siglo XX, cuando la peseta era la reina de la moneda española, había quienes todavía expresaban en reales los precios de las cosas. A lo mejor, dentro de cincuenta o sesenta años también la peseta nos evocará tiempos viejos, tiempos pasados, tiempos de los «Todo a 100», de los duros a cinco pesetas.

Frans Snyders: Frutería (1618-1621). San Petersburgo, Museo del Ermitage

Frans Snyders: Frutería (1618-1621). San Petersburgo, Museo del Ermitage

En aquel viejo mundo de arriendos de especies en reales y maravedís criptanenses vamos hoy un poco más atrás en el tiempo, porque en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 24 de noviembre de 1848 encontramos un anuncio del «Ayuntamiento Constitucional del Campo de Criptana» en el que se da a conocer el acuerdo de subasta de los derechos de consumos de la villa para su arrendamiento total por un periodo de 3 años, desde el 1 de enero de 1849 al 31 de diciembre de 1851. A los productos que citábamos para 1856 se une en esta subasta el vinagre. He aquí las cantidades:

Vino: 18.626 reales. Aguardiente: 6.902 rs. Aceite: 5.566 rs. 17 maravedís. Carnes: 8.164 rs. 24 mrs. Tocino fresco: 4.106 rs. 21 mrs. Tocino salado: 11.498 rs. 12 mrs. Vinagre: 357 rs. 30 mrs. Jabón: 906 rs.

Tomás Yepes: Bodegón de aves y liebre (1643). Madrid, Museo del Prado

Tomás Yepes: Bodegón de aves y liebre (1643). Madrid, Museo del Prado

La cantidad total era de 56.148 rs. y 2 mrs. Regían la subasta las condiciones que establecía la Dirección General de Contribuciones Indirectas. El primer remate se celebraría el día 29 de ese mes, de 9 a 11 de la mañana, y el segundo, con un aumento del 10 por 100 sobre la cantidad en que se fijase el primer remate el día 9 del mes de diciembre a la misma hora. Está firmado el anuncio en Campo de Criptana, el 10 de noviembre de 1848, por el alcalde presidente, Conde de las Cabezuelas, y por el secretario del Ayuntamiento, Tomás Francisco Manzanares.

Concluimos este artículo con algún dato adicional. En aquel año de 1848 tenía Campo de Criptana 4.750 «almas», es decir, «habitantes», según el censo provincial que publicó el Boletín provincial del 2 de junio de ese año. Poco más tenía Alcázar de San Juan (4.838) y algo menos Tomelloso (4.193). Tenía Argamasilla de Alba entonces 1.119 habitantes, Pedro Muñoz 1.953 y Socuéllamos 2.009. Curiosamente, el pueblo con más habitantes del partido de Alcázar era Herencia, con 5.660 habitantes. El pueblo con más habitantes de la provincia era Almagro, con 8.518 habitantes. Le seguían Daimiel, con 8.358 habitantes y Manzanares con 8.007. La capital, Ciudad Real, ocupaba un modesto cuarto puesto entre las poblaciones más habitadas de la provincia, con 7.974 «almas». Puertollano, hoy la localidad más grande de la provincia, tenía en aquel entonces 2.011 habitantes.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO