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Días de verano: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Días de verano: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Fue a principios de agosto, aquel año de 1892, días de verano, días de calor, días de luz que, en el Criptana de entonces, refulgía en los muros de cal de sus calles y callejas. No hay quizá nada más hermoso que un verano de pueblo, que un verano pausado y calmado, un verano que parece no tener fin. Es entonces cuando el tiempo parece pararse y la vida esconderse buscando la sombra y el frescor. Aquellos veranos de pueblo… irrepetibles.

Por aquellos días de principios de agosto de 1892, días de calor, suponemos, andaba ya el Ayuntamiento preparando las fiestas del pueblo, las “Fiestas”, con mayúscula, porque eran las grandes, eran casi las únicas, las más importantes, las que regulaban realmente todo el ciclo de la vida, las que marcaban el final de la luz y del calor y el comienzo de los fríos y de los días cortos, días nubosos, días grises, días de llovizna, de nieblas y ventosos. Nos lo cuenta el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 21 de septiembre en dos notas recogidas en los extractos de sesiones de la corporación criptanense que publicaba periódicamente, que en la sesión del 8 de agosto había acordado de ese mes.

Verano en el pueblo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Verano en el pueblo: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Ya pensando en las fiestas que se avecinaban, y que había que preparar para solaz y disfrute de la población, debía el pleno entre otros asuntos designar una comisión de festejos. Estaría formada por los Sres. Bustamante (D. Juan), Casero, Martínez y Barrilero.

No quedó ahí el asunto. También pensando en las ferias y fiestas próximas, el señor cura párroco presentó una petición en el Ayuntamiento en referencia a la traída del Cristo de Villajos. Se trató el tema en la sesión ordinaria del 15 de agosto. La corporación accedió a lo que pedía, que era lo siguiente:

… á la petición que hace el Sr. Cura párroco á nombre de varios vecinos piadosos, para anticipar la traída del Santísimo Cristo de Villajos el día 25 del corriente [es decir, de Agosto], y subastar el derecho de disponer de las andas de la Santa Imagen, por cesión que hacen los Alcaldes en beneficio de la fábrica del santuario.

Para la fábrica... : Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Para la fábrica… : Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Ésta fue la petición, y ésta fue la concesión del Ayuntamiento aquel día de verano, verano de pueblo, cuando no había otro sonido que el incesante y cansino sonido de chicharras por el día, interminable cri cri de grillos por la noche, ratos al fresco del vecindario, corros en la calle, tertulia nocturna, noches de salamanquesas a la luz de los faroles, días de mazagrán y de botijo siempre a mano. Los días de verano en el pueblo eran inolvidables; las noches de verano… aún más.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO