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Donde hubo un hospital: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Donde hubo un hospital: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Pensábamos que con el último artículo habríamos llegado ya al final de esta serie, que la crisis ya había concluido, que la tormenta ya había pasado, que el huracán había hecho el mal que tenía que hacer y la vida volvía de nuevo a su placidez habitual, o, al menos, a un poco de placidez habitual, porque en la vida tiene que haber de todo, incluso tempestades. Y estábamos en lo cierto. Sin embargo, como en estas cosas siempre hay sorpresas inesperadas (absurda observación, pues, si no fuesen inesperadas, no serían sorpresas), nos habíamos dejado un dato interesante ocurrido cuando la crisis estaba en ciernes, en este caso el día 1 de enero de 1896. Parece que todo vuelve a empezar, que el ciclo no acaba, que el eterno retorno impone sus normas, que el círculo se cierra y no se sabe cuál es su principio y su final, como la guirnalda esculpida en piedra en las sepulturas, todo acaba y todo empieza y todo vuelve a acabar y vuelve a empezar y así… ¿siempre?

He dicho todo esto para explicar al lector, sencillamente, las razones por las que volvemos de nuevo al comienzo de la crisis consistorial criptanense. A lo mejor sobra todo este prefacio y bastaría con decir que tuve un olvido inicial y hay ahora que saldarlo. Sí, quizá esto está más claro. Veremos pues, cuál fue la primera dimisión de todas, la primera de la serie, la que dio inicio al complejo engranaje de la sustitución de cargos en el Ayuntamiento criptanense. Y, como es de rigor, nos vamos de nuevo a la fuente de información fundamental para este tema, es decir, el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 6 de marzo de 1896.

Vuelta a empezar: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Vuelta a empezar: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

El 1 de enero de 1896 comenzó el año consistorial con una sesión supletoria de la ordinaria del 30 de diciembre de 1895. No sé, pero creo que quizá no sea lo más oportuno comenzar el año así, un día de Año Nuevo con sesión supletoria del consistorio. Es cosa rara, pero no imposible. El primer punto del día daba ya cuenta de una dimisión, y el pleno la aceptó. Fue la que presentó Abelardo López Manzanares, que era el Administrador del Hospital de San Bartolomé, en Campo de Criptana. A la vez se aprobaron las cuentas de esta institución, con el resultado de 298 pesetas con 97 céntimos en caja.

El día 8, en sesión supletoria de la del día 6, se cubrió esta vacante. Se nombró al presbítero José María Albacete, «Doctor en ambos derechos», Administrador del hospital, con una gratificación anual de 75 pesetas.

Acabamos aquí ya, por fin esta serie, sin poder dar una explicación a lo ocurrido durante ese mes de enero de 1896 en el Ayuntamiento criptanense. Fue, parece, algo repentino, pues un mes antes, en diciembre de 1895 todo estaba tranquilo, a juzgar por lo que se nos dice en los extractos de sesiones de ese mes que publicó el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 8 de enero. El entonces alcalde criptanense, Evelio Reíllo, dejaría de serlo un mes después. A comienzos de febrero de ese mismo año, encontramos otro alcalde, Juan José Granero (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 3 de febrero), y poco después, otro, Justo Alonso y Alonso.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO