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La vid y la vida: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

La vid y la vida: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

“Lagar” una de esas palabras con sabor a otros tiempos. Varias acepciones trae el DRAE de “lagar”. Un “lagar” puede ser el “recipiente donde se pisa la uva para obtener el mosto”, según la primera acepción; o según la tercera, el edificio en el que hay un lagar, es decir, el citado recipiente, tratándose en este caso de una metonimia por la cual se designa al todo por la parte. A las otras tres acepciones no haremos referencia porque no vienen al caso. De nuevo, como en otros muchos artículos, el destino de este blog, que, como siempre hemos dicho, nos lleva adonde quiere, nos aboca a la historia del vino en Campo de Criptana, porque, a veces, evocando aquella conocida película, el mundo del vino y el mundo criptanense, se mezclan y se funden en uno, y es difícil distinguir cuál es cuál. Viñedos, bodegas y lagares son fundamentales en la configuración del Criptana de finales del XIX y comienzos del XX. Fue entonces cuando pusieron sus ojos en ella productores de vino procedentes de la Francia devastada por la filoxera, cuando vieron en su viñedo el gran potencial que llegó a tener y establecieron en Criptana sus bodegas Artiñano, Simó, Badia, Fernández Baldor, Ruescas, Rubín y tantos y tantos otros nombres tan ligados a la historia del vino. Y no lo olvidemos. No sólo de vino, también de champán, porque también salió champán de los viñedos criptanenses, y coñac, y aguardientes y mucho más. Son los tiempos dorados de la vinicultura criptanense.

Viñedos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Viñedos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Todo esto viene al hilo de los lagares de vino de Campo de Criptana, porque de ellos según lo que nos dice el Anuario Riera de 1904, pág. 1381, hablaremos hoy, siguiendo la línea comenzada en el artículo de ayer sobre los propietarios criptanenses según esta misma publicación periódica (véase: Los propietarios…, según el “Anuario Riera”, Campo de Criptana 1904). Del tema de hoy hemos hablado ya en una serie que publicamos en septiembre de 2013 centrándonos especialmente en la vid y el vino (véanse: La vid y la vida, Campo de Criptana 1904, I; La vid y la vida… II; La vid y la vida, III); hoy dentro de este mismo tema daremos preferencia a los nombres de aquéllos que en 1904 hacían posible esa industria vinícola. Veamos, pues, quiénes eran los dueños de lagares:

Manuel Amores; Sucesores de Ignacio Artiñano; Miguel Calonje (sic); Francisco Casero; Jesús Castellano; Juan J. Castellano; Florencio Cruz; Miguel Enríquez de Luna; Hilarión Escobar; Florentino Escribano; José R. Fernández; José Ramón Hernández y hermano; Francisco Laurens hijo; José Leal; Eugenio López; María Melgarejo; Jerónimo Millán; José Millán; Santiago Millán; Luis Millán; Marqués de Mudela; Viuda de Antonio Ocaña; Viuda de M. Olmedo; Ignacio Ortiz; José Vicente Ortiz; Valentín Ortiz; Hijos de Ortiz y hermano; Felipe Palmero; Luis Penalva; Evaristo Quintanar; Alfredo Ruescas; José A. Sánchez; Sociedad Cooperativa del Carmen; Sociedad Vinícola Manchega; Salvador Vento.

Algunos de los aquí citados aparecían también entre los listados ayer entre los propietarios. Destacan las dos sagas, de los Ortiz y de los Millán, así como las dos sociedades cooperativas que ya por aquel tiempo existían en Campo de Criptana.

Bodega de Laurens: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Bodega de Laurens: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

En segundo lugar encontramos a los sucesores de Ignacio Artiñano, canónigo magistral de la Catedral de Burgos. Recordamos que falleció en 1903 durante una visita a sus propiedades en Campo de Criptana. Halló la muerte en su casa de la calle del Puente, donde también, seguramente, tenía la bodega (véanse: La inesperada muerte de Ignacio de Artiñano, Campo de Criptana 1903; y Más sobre la defunción del canónigo magistral de la Catedral de Burgos, Ignacio de Artiñano y Orbegozo, Campo de Criptana 1903).

Nos aparece también el financiero francés, afincado en Valencia, Francisco Laurens, posiblemente uno de los empresarios que más impulsó la industria vitivinícola en Campo de Criptana. No vamos a dar más detalles sobre él; remitimos a los artículos ya publicados: Un bodeguero francés en Campo de Criptana: El banquero y financiero Francisco Laurens (1912); El financiero y bodeguero Francisco Laurens y los vinos de Campo de Criptana en la Exposición Regional de Valencia (1909) (I); El financiero… (II); El financiero … (III); El financiero… (IV). Nueve años después, un trágico suceso tendría lugar en la bodega de Laurens (véase: La explosión en la Bodega de Laurens, Campo de Criptana 1913). Del vino y del viñedo en Campo de Criptana hemos hablado ya mucho en este blog. Pero queda más, mucho más por decir. Y lo diremos a su debido tiempo. Por hoy… esto es todo, amigos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO