Etiquetas

, , , , , , , , , , , ,

Un día gris: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Un día gris: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Esto de los recuerdos es algunas veces algo traicionero, y se amontonan las imágenes, caóticas, como deben ser, desordenadas, como suelen ser, y van y vienen, y no siempre uno es capaz de ubicarlas en la vida y en la historia propia de uno. A veces se mezclan imágenes de diferentes épocas, o de diferentes lugares; a veces uno recuerda las cosas como no eran, quizá como le habría gustado a uno que fueran. Pero hay recuerdos que perviven para siempre. El del aquel Caz que recorría el Pozohondo; aún parece que puedo ver sus aguas que corrían, lentas, como queriendo quedarse allí, y aún parece que puedo oír su débil murmullo. Se oía día y noche. Y formaba parte de la calle y de su ambiente. El de aquellos mercados de otros tiempos, es también un recuerdo de esos que perviven para siempre.

Recuerdo aún aquellos días en la “plaza”, el mercado criptanense, que se plantaba en la calle Fernández Calzuelas y en la calle Pío XII. Hacia una Y cuyo extremo inferior llegaba casi casi al Pozohondo… cerca de allí donde resurgía a la luz del sol el Caz, y quizá por ello éste me ha venido a la mente. Tenía su razón de ser que aquella plaza se plantase allí. Estuvo en aquel lugar el viejo mercado de abastos criptanense; tenía forma circular con una isleta en medio. Creo recordar que aún quedaban los puestos en pie, y sus mostradores, y sus tejadillos, con forma de cúpula chata. Es un recuerdo muy vago, y a lo mejor no estoy siendo muy fiel a cómo fue aquel mercado en la realidad. Muchos años estuvo abandonado. No había voces que anunciasen productos, ninguna voz gritaba a los cuatro vientos las excelencias de sus productos. Estaba mudo ya aquel mercado y así lo recuerdo; ya nadie reclamaba la atención, porque ya nadie había que comprase y nadie había que vendiese. Me viene a la memoria su color, el de aquel mercado ya abandonado, quizá blanquecino, quizá gris, quizá la vejez del paso del tiempo, y sus muros ajados. Ninguna voz se oía ya. Fuera, en la calle, se plantaba de vez en cuando la “plaza”. Es curioso que “plaza” se llamase el mercado, o también el “mercadillo”, porque las tierras de La Mancha son muy dadas a estos diminutivos afectivos; es curioso que el mercado de abastos, en cierto sentido, tuviese forma circular, como una plaza de toros, una “plaza”, también. No puedo recordar durante cuánto tiempo se estuvo montando allí la “plaza”; ni siquiera puedo recordar cuándo fue. Los recuerdos y la memoria, en esto, son muy vagos e inciertos.

Un día más gris: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Un día más gris: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Tenía su fachada principal aquel viejo mercado de abastos en la calle de Pio XII, y tenía entrada trasera en la calle Convento. Era un mercado grande y hermoso. Luego se construyó en su lugar otro mercado de abastos, ya en fechas más recientes, pero no sé por qué, en Campo de Criptana los mercados de abastos no dan resultado. Es curioso, también, que cuando desaparece un edificio no sabe muy bien Criptana que hacer con los vacíos que se crean, y vacíos, hay ya muchos, demasiados en Criptana. No está hermoso un pueblo con tanto vacío, con tanto solar polvoriento que rompe la uniformidad de las calles como una herida.

Aquella “plaza” junto al mercado de abastos la recuerdo también en las mañanas frías de invierno, mañanas de niebla, mañanas que llueve, que no llueve. Casi todos los recuerdos que tengo de aquellos años, de un pasado ya, reconozcámoslo, lejano, son invernales, de días grises, de nubes plomizas, de calles húmedas. ¿Será porque en esos días grises, sin sol, parece que el tiempo se detiene, y que no pasa, y que todo queda inmóvil y que, quizá, por un momento parece que podamos tocar la eternidad?

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO