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Historias de la historia: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Historias de la historia: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Hay nombres del pasado que resuenan en el tiempo, nombres que han quedado ligados a un lugar, como si formasen parte de él para siempre. Se mantienen muchos de aquellos nombres en la memoria común de Campo de Criptana y, aunque ya todo ha cambiado, y no hay rastro de lo que hubo en otros tiempos, todavía un paseo, una mirada, un eco, nos lo recuerda: «Aquí estuvo…» Donde hubo, siempre algo queda, aunque sea, al menos, el recuerdo. Hay que reconocer, sin embargo, que Criptana tiene memoria flaca y es muy dada a olvidar a los suyos, no los de los tiempos lejanos, sino casi los del ayer mismo, y esto no es bueno para un pueblo. Sin pasado no hay futuro.

Un paseo, un mero paseo por algunas calles de Campo de Criptana, me dice mucho más desde que escribo este blog que en otros tiempos. El lento caminar por las calles va desvelando nombres e historias. «Aquí, en esta vieja casa, vivía en 1890 tal fulano… allí vivía hacia 1910 tal mengano…»; «esta puerta vieja y abandonada, ajada ya por el tiempo, era hacia 1900 umbral de un próspero y luminoso negocio de rico y variado catálogo… hoy no es ni sombra de lo que fue»; «allí, donde hoy hay un bloque, se levantaba una hermosa casa con patio columnado, y dependencias tranquilas… aquella fonda en la que se alojó Azorín…» Ubi sunt? ¿Dónde está todo aquello? ¡Criptana, aviva ya el recuerdo! A este paso… no quedará nada.

Paisajes: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Paisajes: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Hay un nombre que está ligado, al menos en sus últimos tiempos que yo recuerde, a la calle General Monescillo, o, digámoslo según la antigua nomenclatura callejera criptanense, a la calle Herriega: Bernalte, tienda de tejidos. De Venancio Bernalte va, precisamente, el artículo de hoy, porque encontramos citado su negocio textil en el publirreportaje sobre la economía criptanense que publicó el periódico El Heraldo de Madrid, del 14 de julio de 1912. Se llamaba la tienda «El Fijo» y de ella nos dice esta publicación:

Comercio de tejidos de Venancio Bernalte, con un surtido inmenso en los mejores tejidos del reino y grandes partidas de paños ingleses, que le han granjeado envidiable fama.

Procede en todas sus aportaciones con una seriedad que le hacen digno de los más sinceros elogios, siendo por su amabilidad exquisita reputado en toda la poblacion (sic).

En algodones de todas clases, sedas finas y variadas, lanas de la mejor calidad, estambres y, en general, todo lo perteneciente al ramo de la sastrería posee la Casa grandes partidas, por lo que le auguramos un éxito franco en sus ventas, dada la clientela que posee.

Patrimonios: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Patrimonios: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

No aparece aquí por primera vez Venancio Bernalte en este artículo. Ya hemos tenido la oportunidad de hablar de él en otras ocasiones (véase: «Prêt à porter», Campo de Criptana, 1879-1904). Para el significado de «estambre», remito a lo dicho en el artículo titulado Riquezas de Campo de Criptana en el siglo XVIII: El azafrán y los textiles. Ya lo he dicho otras veces e insisto en ello. Tenía Campo de Criptana casi de todo; sólo le faltaba el mar, pero ni falta que le hacía; tenía otro mar, el mar de la llanura, el mar de viñedos, el mar de la luz manchega… todos los mares del mundo en uno.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO