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¿Tierra seca?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

¿Tierra seca?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

No hay nada peor que una opinión teñida de prejuicios, que ideas preconcebidas, que tópicos aceptados sin discusión y sin raciocinio. Pero la vida está llena de ellos, quizá porque la parte irracional de nuestra mente va más rápida que nuestra reflexión y mucho más que nuestra consideración en   esos momentos en que merece la pena detenerse por un instante y ponerse a pensar si, realmente, todo lo que se nos ha dicho es verdad, o todo lo que se nos ha dicho es mentira, o si la imagen que tenemos de alguien o de algo es cierta o es falsa y, si lo es, por qué.

Está la geografía española (y el mundo, en general) llena de estos prejuicios. Afectan a sus gentes, a donde quiera que se vaya, y afectan a sus tierras, y también a sus pueblos o a sus razas. Del Norte de España se piensa en otras regiones que está lleno de bosques y siempre verde; a lo mejor no siempre es así; se imagina el Sur como paisaje iluminado por el sol, pero a lo mejor no siempre es así. Es mucho peor alimentar prejuicios: los de tal sitio son así, y los de cual tienen este defecto… y así sin parar. Digo yo que a lo mejor en estos tiempos todo esto queda antiguo y ya no tiene sentido, porque la experiencia demuestra que ni los prejuicios ni las etiquetas morales y estéticas tienen base racional, ni siquiera experimental. Dijo alguien que la mejor cura contra esa enfermedad llamada “prejuicio” es viajar. Estoy de acuerdo.

¿Más tierra seca?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

¿Más tierra seca?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Era y es idea común para muchos que La Mancha es tierra árida y seca. Es, sin duda, un prejuicio más, y un prejuicio muy erróneo. Es, en fin, un prejuicio. Quien diga esto: ¿Habrá visto las inmensas llanuras verdeantes de viñedos en julio? ¿O habrá visto el verde rabioso de las siembras al final del otoño? ¿O los aterciopelados trigales en primavera? ¿Es, realmente, La Mancha tan árida y tan seca? Creo que no; además, “manchas” hay muchas y muchos son sus paisajes. Hubo, sin embargo, entre quienes que fraguaron esta imagen que ni siquiera pisaron La Mancha o, si lo hicieron, fue muy de paso. Recordemos que, por ejemplo, el geógrafo francés Onésime Reclus (1837-1916) en su libro Manuel de l’eau, suite et complément du Manuel de l’Arbre pour servir à l’enseignement sylvo-pastoral dans les écoles, publicado en París hablaba describiendo estas tierras (pp. 11 y 12) de “la campagne nue, grise, monotone, vide” (“el campo desnudo, gris, monótono, vacío”) y de sus ríos que no eran sino “de vains fossés ou de filets d’eau saumâtre” (“zanjas vacías o hilillos de agua salobre”). Suponemos, por esto, que posiblemente Reclus viajó por La Mancha en verano, cuando la canícula es más cruel e impenitente (véanse: El geógrafo francés Onésime Reclus y La Mancha, Campo de Criptana, finales del s. XIX, I: Historias del agua y los molinos de viento; y El geógrafo francés Onésime Reclus y La Mancha, Campo de Criptana, fines s. XIX, II: El hombre y el árbol). Si hubiese hecho Reclus su viaje en invierno o en primavera, muy posiblemente, la imagen que se hubiese llevado habría sido muy diferente. ¿Vio quizá las inmensas riquezas lagunares de La Mancha? Seguro que no.

Quizá no sea tan seca...: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Quizá no sea tan seca…: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Es curioso que años después un corresponsal se anime a escribir un artículo para desmentir estas opiniones y para deshacer estos tópicos. Mucho más curioso es que su artículo se publique en el núm. 72, año II, del 25 de octubre de 1913, de un periódico muy alejado de La Mancha, El Noticiero, que se publicaba en Béjar (Salamanca). Resolvamos la curiosidad: el corresponsal es un tal “Jotaesse”, y escribe desde Ciudad Real. Conoce bien, pues, la tierra que describe. Y aprovechará para romper los tópicos seculares el recurso a un periodo crucial en la economía manchega: la vendimia.

¿Realmente tan seca?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

¿Realmente tan seca?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

La Vendimia. Así se titula, precisamente el artículo y para que no quede duda de que quien lo escribe sabe bien de lo que habla, especifica “Desde tierras manchegas”. Puesto que el artículo es largo y enjundioso y merece ser reproducido, explicado y desbrozado con detalle, le dedicaremos hoy una parte, el comienzo, y continuaremos mañana hablando de él. Veamos pues, cómo comienza y cómo se nos cuenta que esos prejuicios tradicionales sobre La Mancha no tienen ningún fundamento:

Para muchos españoles, La Mancha es una tierra árida e infecunda, productora tan solo de espinas y abrojos y poblada por descendientes de Sancho Panza, maliciosos y socarrones y muy ajenos a las corrientes progresistas de la época.

A desvanecer este equivocado concepto van encaminadas estas líneas, haciendo ver lo que representa la región Manchega en la esfera económica, dejando para otra ocasión y quizá para más autorizada pluma, la demostración de lo que significa La Mancha en otras esferas, de la actividad humana.

Hasta aquí esta introducción al artículo, prefacio necesario, justificación clara como pocas, de lo que nos va a contar el corresponsal y de cuáles son sus pretensiones. Mañana continuaremos en la descripción que hace el corresponsal sobre la vendimia.

¿Y la llanura qué...?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

¿Y la llanura qué…?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Recordemos una cosa fundamental: Luchas contra tópicos y prejuicios siguen siendo batallas de titanes, batallas perdidas, en casi todo. Es la eterna y secular lucha entre la razón y la sinrazón.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO