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¿Dónde están los días de vino y rosas?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

¿Dónde están los días de vino y rosas?: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Dábamos ayer, como aperitivo, el prefacio del artículo que un misterioso corresponsal, que firma “Jotaesee”, había publicado en el periódico El noticiero de Béjar (núm. 72, año II, del 25 de octubre de 1913). Quería este escritor acabar con los tópicos sobre La Mancha, con esas ideas preconcebidas sobre la tierra que pasan de generación en generación, y así durante muchas generaciones. Eso es lo malo precisamente: que perduren los prejuicios en el tiempo, que resistan a los cambios sociales. Un viaje por La Mancha acabaría, sin duda, con tales ideas, cambiaría muchas formas de percibir su paisaje, o sus paisajes, porque insistimos, La Mancha no es un paisaje, sino muchos, tantos como horas del día, tantos como días, tantos como meses en el continuo e infinito pasar de las estaciones.

¿Qué argumentos utilizará el corresponsal para derribar mitos? La vendimia, obedeciendo al título del artículo, le bastará y le sobrará para sus fines, pero la vendimia no sólo como mera actividad económica (aunque el corresponsal dice que éste será su punto fuerte en sus planteamientos), sino como hecho social, como hecho histórico, como hecho que, en fin, marca un antes y un después anual en la vida cotidiana de La Mancha.

Veamos, pues, qué se nos dice a continuación del prefacio en este artículo:

Está terminando la época de mayor actividad en la región Manchega, la época de recolección de uva, industria de la que viven pueblos florecientes tan importantes como Valdepeñas, Manzanares, Daimiel, Alcazar de San Juan, Tomelloso, Campo de Criptana, etc., todos los cuales especialmente los nominalmente citados, exceden en población y riqueza a algunas capitales. Y esto merced, al esfuerzo perseverante y tenaz del labrador manchego, que en lucha titánica contra enemigos tan terribles como las sequías pertinaces que tan amenudo (sic) nos afligen, juntamente con un clima en extremo variable, ha logrado dominar tantas contrariedades y convertir la extensa zona, que abraza desde los Montes de Toledo a Sierra Morena, de norte a sur, y desde las llanuras de Daimiel a las sierras de Alcaraz, en conjunto unos 12.000 kilómetros cuadrados, en una de las regiones vinícolas más importantes del mundo.

De aquí salió vino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

De aquí salió vino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hasta aquí el elogio de la tierra. Sigue el panegírico de la vendimia:

Por esta época, reina en toda esa inmensa extensión un movimiento inusitado, miles de vendimiadores, venidos de todas las regiones de España, cortan los racimos del sabroso fruto, que es transportado en numerosos carros, a bodegas inmensas cuya cabida se mide por cientos de miles de hectolitros, de donde más adelante se expende a todos los puntos del globo.

Hasta aquí el panegírico de la vendimia. Seguirá a continuación el corresponsal hablándonos ya, de uno de los casos particulares que él conoce: el de Campo de Criptana. Pero esto ya es tema para otro día. Advierta el lector, antes de acabar, que según el corresponsal, está finalizando la vendimia a finales de octubre. Compárese con el ciclo actual.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO