Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

La Casa de La Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

La Casa de La Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hay pocos parajes de tan rimbombante y sonoro nombre en Campo de Criptana como el de La Hidalga. Me lo ha dicho el caminante. He dicho paraje, aunque no es precisamente el término exacto que habría que aplicar el lugar, a pesar de que está muy extendido en la tradición oral con tal acepción. No se llama propiamente «La Hidalga» el paraje, sino la casa que allí domina el panorama y el paisaje, la casona encaramada en la colina que domina la planicie. «Casa de La Hidalga» es el nombre exacto. ¿Y cómo se llama el paraje? Con exactitud es difícil decirlo. Se encuentra allí en un lugar que tanto podría ser parte del Haza Charquera, como un extremo noroccidental de El Sarro (prolongándolo mucho hacia el noroeste, quizá más de la cuenta), o como una extensión hacia el sur de la Cañada de la Cabra, siguiendo el Camino de los Cantareros, junto a la Casa del Cacharra. En esto de los parajes campestres los antepasados pusieron nombres, pero no definieron límites. Esto está muy bien. Bastantes fronteras hay ya.

Por el Camino de los Cantareros: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Por el Camino de los Cantareros: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Es bueno recorrer los caminos y preguntarse uno en su propio corazón dónde se halla  con cierta exactitud. ¿Son estas tierras que piso ahora del Haza Charquera, o de El Sarro o es de Los Espartines? Porque Los Espartines están al sur, junto a la Laguna de Salicor, junto al Arroyo de San Marcos y, digo yo, se llamará así porque hubiese en algún tiempo esparto y quizá aún lo haya. En esto de los nombres los antiguos no iban nunca descaminados y siempre acertaban. Son éstos los llamados nombres «parlantes», tan antiguos como el hombre, por los cuales se designa a un lugar por una de sus propiedades, o por un elemento natural que en él abunda, o por un acontecimiento en él ocurrido. Y nombres «parlantes» hay en el término de Campo de Criptana para tomar y dejar. La tradición oral siempre es mucho más rica, variada y compleja de lo que suponemos.

Laguna de Salicor: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Laguna de Salicor: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

He dicho que domina la Casa de la Hidalga la planicie, allí, encabalgada sobre su pequeña colina. 695 metros sobre el nivel del mar tiene esa pequeña colina, y un poco más al sur, ya en El Sarro, alcanzan las tierras un poco más de altura, los 702 metros. Al sur está la llanura. Digámoslo con grandilocuencias casi de tono épico: ¿El «Valle del San Marcos»? o ¿La «Depresión de Salicor»? Allí abajo, en la planicie, 684 metros se alcanzan en los límites más norteños de los Espartines y 681 algo más al sur, junto al arroyo de San Marcos. 681 y 682 metros tienen las sendas isletas de la laguna de Salicor, y a 679 se encuentran algunas de sus orillas. ¿Es una depresión o no lo es? Yo creo que sí. No voy a decir que vaya a ser como la del Danakil, que es depresión en palabras mayores, pero es la de Salicor depresión al fin y al cabo comparada con lo que hay alrededor.

Nos sirva este artículo como prefacio a algunas historias que contaremos en artículos futuros sobre La Hidalga en diversos momentos del siglo XIX y comienzos del XX.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO