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La Madre Tierra: Foto de José Manuel Cañas Reíll (2015)

La Madre Tierra: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Comenzamos hoy la segunda entrega de esta serie de notas sueltas y dispersas sobre La Hidalga en el año 1880. Es y ha sido siempre el agua cuestión espinosa, tanto como la de la tierra. Hay quien piensa que por ser dueño del terreno se es dueño de la tierra. Una cosa es el terreno, otra la tierra. Pero la tierra no tiene dueño, porque la tierra es concepto intangible: es la «Tierra». No puede quien posee el terreno  ordenar el ciclo de la naturaleza, ni de los brotes, ni la sazón de sus frutos. El terreno es un préstamo, una cesión temporal de la «Tierra», de la «Madre Tierra».

No puede quien posee el terreno dominar lo elementos, ni las escarchas, ni los rocíos, ni el tórrido calor estival. No puede quien posee el terreno crear la vida que la habita, todos los animales, los grandes y los pequeños, porque hasta para el más pequeño hay un lugar en el universo y en la naturaleza… por pequeño que sea, por insignificante que pueda parecer.

Todos los animales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Todos los animales: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

El agua también es de la Tierra, de la «Madre Tierra». ¿Quien tiene un pozo es señor del agua? ¿Es dueño del tiempo quien tiene un reloj? El agua es préstamo de la «Madre Tierra» que hay que cuidar, legado recibido y legado a dejar. Y de agua, precisamente hablaremos hoy, y de un pozo: el de La Hidalga, que allá por finales de 1879 se convirtió en motivo de discordia entre el ayuntamiento criptanense y uno de sus vecinos más poderosos, ricos e influyentes.

Vayamos a los extractos de plenos de la corporación municipal critpanense del mes de diciembre de ese año que se publicaron en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 9 de enero de 1880. En la sesión ordinaria de la corporación del día 15 de diciembre de ese año, bajo la presidencia de su alcalde, Valentín Ortiz, salió a relucir la Casa de La Hidalga, o mejor dicho, La Hidalga, así, sucintamente, y su pozo, especialmente éste. Parece que José Treviño defendía sus derechos de propiedad sobre el pozo de La Hidalga. No estuvo de acuerdo con ello, por supuesto, la corporación municipal, que sostenía que era un bien de la villa. Por tanto se promovió juicio:

Presentada mocion (sic) razonada por varios Concejales sobre la defensa del juicio civil ordinario que el Ayuntamiento sostiene contra D. José Treviño sobre reivindicación del pozo de la Hidalga.

La Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

La Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hubo una discusión, como era de esperar y se acordó:

Nombrar una comisión que, autorizada por este Municipio, se ponga al frente de los derechos de la Villa, gestionando activamente cuanto interesar pueda en el litigio que se tramita en Alcázar de San Juan.

Tendría esta comisión que hacer las gestiones necesarias para defender los derechos de la villa criptanense sobre el pozo:

Que dicha Comision acuda, cómo, cuándo y dónde conviniere en defensa de aquellos derechos, dando cuenta de sus gestiones en el asunto: Que la comision (sic) se compusiera de los Concejales Sres. Millan, Casarrubios y Lara.

Volvió el tema a salir a relucir en el pleno extraordinario celebrado el 18 de diciembre. Se discutió entonces la posibilidad de apelar la sentencia que había dictado el juez de primera instancia de Alcázar de San Juan sobre este tema. Colegimos por ello que posiblemente el juez dio la razón a Treviño condenando al municipio.. Lo cierto es que la corporación autorizó al alcalde:

… para que, como Presidente del Ayuntamiento, otorgase poder a favor del Procurador de Albacete.

Que antes de sostener la apelación, se consultase con Abogados de ciencia y conciencia, sobre la conveniencia de sostenerla ó de retirarse de la apelacion (sic).

Todos los animales... también los pequeños: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Todos los animales… también los pequeños: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

El tema no acabó aquí, pero aquí si dejamos este artículo. Suponemos que en el futuro podremos aclarar más esta cuestión.

Digamos, antes de finalizar, algo sobre José Treviño. Suponemos que podemos identificarlo con José Treviño y Medrano, que era uno de los más ricos contribuyentes de Campo de Criptana por aquel tiempo. Pagaba 1.998 pesetas con 94 céntimos en 1881, toda una fortuna para la época, y vivía en la calle Magnes, núm. 3 (actual calle Virgen de Criptana en su primer tramo más próximo a la plaza), tal y como encontramos en el listado de contribuyentes electores criptanenses que se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 8 de enero de 1881.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO