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Por la Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Por la Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Los lugares encierran historias diversas. Hay grandes historias y hay historias pequeñas. Las primeras quedan en los anales; las segundas, generalmente anónimas, suelen perderse entre la brumas del pasado. El olvido en esto es inmisericorde. Causa un cierto vértigo pensar cuántas historias de la vida cotidiana nos podrían contar algunos parajes si la tierra pudiese hablar.

Hay unos protagonistas involuntarios de la historia sin los cuales la vida humana habría sido casi imposible. Son todos aquellos que durante siglos cargaron con las peores faenas del campo, aquellos cuadrúpedos que tiraron de los arados, y de los carros y de las carretas, y dejaron las huellas de sus herraduras en los caminos, incluso alguna herradura perdida entre los campos. Y aún podemos encontrarlas. Todo fue así hasta que llegaron los vehículos a motor. Pero esto fue casi, casi ayer mismo.

Protagonistas involuntarios de una pequeña historia fueron unas caballerías. A finales del verano de 1899 algunas caballerías fueron robadas en el paraje de La Hidalga. Rápidamente se procedió a su búsqueda. El Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del viernes 15 de septiembre de ese año, publicaba el anuncio pertinente del gobernador de Ciudad Real, Jacinto Banqueri, que decía así:

Encargo á los Sres. Alcaldes de los pueblos de esta provincia, Guardia Civil y demás dependientes de mi autoridad procedan á la busca de las caballerías que en la tarde del día 11 del actual fueron robadas del sitio denominado la Hidalga, término de Criptana, y caso de ser habidas las pongan á disposición del Sr. Alcalde de dicho pueblo.

La Casa de la Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reílllo (2015)

La Casa de la Hidalga: Foto de José Manuel Cañas Reílllo (2015)

A continuación se dan las señas que permitan la identificación de cada una de las caballerías:

Una burra negra, de unos 15 años, hierro P. O. en el hocico y dos muescas en las puntas de las orejas.

Otra castaña clara, de la misma edad y hierro que la anterior.

Un burro capón, negro, de bastante alzada, de 7 á 8 años, con hierro P. en el hocico.

Un buche rucio de un año.

El anuncio está firmado el 14 de septiembre de 1899. Nos vuelve a aparecer la palabra “buche”, sobre cuyo significado nos alertó conveniente y acertadamente Primitivo Olivares hace algún tiempo en otro artículo. El término “buche” está recogido desde época muy antigua en el Diccionario de la Lengua Castellana, por ejemplo en la edición de 1770. Veamos qué se nos dice en él al respecto (pág. 540):

BUCHE. El borrico recien (sic) nacido y mientras mama. Asininus pullus.

Otros diccionarios antiguos también lo recogen con significados similares, con el de Adolfo de Castro y Rossi, Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lenguas Española, tomo I (Madrid 1852), pág. 424: “BUCHE. El pollinejo mientras mama”.

Todos los animales...: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Todos los animales…: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

No sabemos si se encontraron o no aquellas caballerías robadas. No sabemos si volvieron a ver La Hidalga o no. En esto, el destino suele ser bastante inmisericorde y tiene pocos miramientos con los sentimientos de las personas, y también de las caballerías. No creo, sin embargo, volviesen o no, que cambiase mucho la vida de aquellos burros. Las fatigas serían las mismas en manos de unos o de otros.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO