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De las cercanías de la Hidalga... :Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

De las cercanías de la Hidalga… :Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Vamos así, dando rodeos, picando temas de aquí y de allá, y van las cuestiones aflorando solas a medida que vamos y vamos escribiendo. Es ese hilo casi infinito del que continuamente estamos tirando sin llegar nunca a su extremo. Así, de Alces nos fuimos al idolillo, y del idolillo a los coleccionistas, y de los coleccionistas de ayer nos vamos hoy a Certima. Parece que así cerramos un círculo, el de la Criptana celtíbera.

Si la ubicación de Alces ha sido un constante quebradero de cabeza para historiadores y arqueólogos, también lo ha sido Certima, y desde fecha muy temprana. Hay autores que defienden su identificación con el cerro de Criptana, y de esta opinión es el autor del que vamos a tratar hoy. Es Miguel Cortés y López, y su libro es el titulado Diccionario geográfico-histórico de la España Antigua, Tarraconense, Bética y Lusitania, con la correspondencia de sus regiones, ciudades, montes, rios, caminos, puertos e islas a las conocidas en nuestros días (Tomo II, Madrid: Imprenta Real, 1836).

Nos vamos a las páginas 122 y 123, donde se trata de Alces en este libro, y allí encontramos una historia muy novelada, casi legendaria, de las correrías guerreras de Sempronio Graco por estas tierras. No es realmente cosecha propia del autor, sino adaptación española muy fiel del relato que hace Tito Livio sobre las conquistas de Certima (Ab urbe condita, XL, 4, 47) y de Alces (Ab urbe condita, XL, 4, 48 y 49). De Alces nos llevará Cortés de la mano de Tito Livio a Certima, como ya veremos, y, puesto que el material es abundante y el tiempo es poco, nos ocuparemos hoy de una parte y dejaremos para mañana lo restante. Comencemos, pues, y veamos qué nos dice Cortés sobre Alces, comenzando por la cuestión de su ubicación:

ALCES. Dos memorias nos han dejado los antiguos de esta ciudad celtíbera: la una en T. Livio muy famosa, porque allí se presenta como teatro y campo de grandes hazañas y sucesos militares; la otra brevísima en el Itinerario que nos la ofrece como ciudad de parada y descanso, pero esta no menos útil que aquella, pues nos sirve de única y muy segura guía para determinar su situación.

... al cerro de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

… al cerro de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Entra a continuación, siguiendo a Tito Livio, a contarnos la campaña de Sempronio Graco para la conquista de la Celtiberia, y allí encontraremos las menciones de Alces y de Certima. He aquí los datos. Fulvio Flaco había conquistado la parte de la Celtiberia más próxima a Tarragona, pero seguía la parte occidental de esta región en armas. Y allá se fue Sempronio Graco a conquistarla hacia el año 180 a. de C. Así, entre correrías guerreras y asedios por aquí y por allí, comenzó Graco a conquistar la Celtiberia. Tomó Munda y, hete aquí, que un día se presentó en Certima (Criptana). Y es aquí donde, precisamente, Tito Livio hace de la historia una leyenda y Certima nos aparece como una plaza fuerte casi inexpugnable (véase: En busca de Alces. la exploración del académico Antonio Blázquez, 1917). Esto fue lo que ocurrió en aquellos días:

Estando ya aplicadas al muro las máquinas, vinieron comisionados á la tienda de Graco, y se explicaron con la sencillez de los antiguos, confesando que se resistirian hasta donde alcanzasen sus fuerzas. Pidieron, pues, que se les permitiese ir adonde los celtíberos tenian su real para pedirles socorros, y si no les otorgaban, en tal caso separadamente de ellos consultarían el partido que debían tomar.

El campamento de los celtíberos era Alces. Así, les dio el permiso Graco, y se fueron. Y volvieron a los pocos días:

… trayendo consigo otros diez comisionados ó legados. Estaba el sol en el mediodía cuando llegaron, y lo primero que pidieron al pretor fue que mandase se les diese de beber. Apurados los primeros vasos, pidieron otros segundos: lo que excitó gran risa entre los romanos al ver gentes tan groseras y tan distantes de la buena urbanidad.

Tomará la palabra en este parlamento con Sempronio Graco el más anciano del grupo celtíbero en representación de Certima, y cuanto dirá será asunto del artículo de mañana.

Aquí lo dejamos por hoy. Allí, en ese momento de la historia, quedó sentenciada la celtíbera Certima. Por supuesto, esta versión de los hechos está muy tintada de leyenda, tanto, tanto, que casi roza la novela, tanto que casi podríamos pensar que Certima fue una gran ciudad de fuertes murallas… sólo así podría Tito Livio exaltar las glorias militares de Sempronio Graco. Lector, ten en cuenta algo muy importante: todo esto ocurría por estas tierras hace unos 2.195 años, más o menos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO