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De Roma_Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

De Roma_Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Acabábamos el artículo de ayer haciendo referencia a la discusión que desde hace mucho tiempo ha suscitado la localización en la geografía real de dos ciudades celtibéricas citadas por Tito Livio en su Ab urbe condita: Certima y Alces. Si hablamos aquí de ellas es porque una parte de la crítica las situaba en parajes del término de Campo de Criptana, la primera en el cerro de la Virgen de Criptana, la segunda en el paraje de La Hidalga. Es una cuestión que no podemos dilucidar, si realmente estas hipótesis son ciertas o no, porque, como decíamos ayer y hemos dicho varias veces, podría haber tantos argumentos a favor como en contra y sería imposible inclinar el fiel hacia uno u otro lado. Creemos que esta advertencia es importante, pero no es un obstáculo para que sigamos presuponiendo, por el momento, que Certima y Alces estuvieron en lugares del término de Criptana, sin que lo demos por seguro. Por ello abordamos hoy la octava apostilla o glosa, que, esperamos, nos clarificará algunas cuestiones que quedaron abiertas en artículos anteriores.

En este caso nos ocuparemos de Turro, del que decía Tito Livio que era reyezuelo de Alces, o régulo, como nos daba la versión española de Miguel Cortés (1836). Veamos qué nos dice al respecto Pedro Planas en su artículo Paralelismo entre las instituciones fundamentales de la sociedad céltica e ibérica, que se publicó en la Revista de archivos, bibliotecas y museos, año XXVI, Octubre a Diciembre de 1922, núm. 10, 11 y 12, págs. 562-611).

Turro, reyezuelo de Alces, y la Celtiberia

Miguel Cortés (1836), pág. 124:

Mucha fue la presa que hicieron en esta ciudad, y muchos nobles pasaron á ser cautivos; entre estos dos hijos de Turro y una hija. Era este el Régulo de los celtíberos, y uno de los mas poderosos de todos los españoles…

[Véase: De Certima a Alces, Campo de Criptana 1836, II]

Pedro Planas (1922), pág. 592, nota 1:

La expresión de Livio, refiriéndose al régulo o tetrarca de los celtíberos, es en sumo grado ponderativa, pues dice de él: longe potentissimus omnium (regulorum) hispanorum. Este pleonasmo superlativo viene afortunadamente a levantar la punta del velo que encubre la institución políticofundamental de la Celtiberia, que era gobernada, a semejanza de la galogriega, por tetrarcas o régulos, los cuales reunían en sí todos los poderes, formando una vasta confederación de tribus, cuya cabeza era, según se desprende de Livio, Turro a la sazón. Aquí tenemos, pues, la forma monárquica rudimentaria, no absoluta, sino templada, toda vez que al modo dicho de los gálatas, este régulo supremo lo era por elección del Consejo o Senado de la Celtiberia, no por nacimiento ni otro derecho inherente a una familia particular. Afirmando el historiador que Turro era “con mucho el más poderoso” de todos los monarcas de la España entonces conocida de los romanos, significa: 1º, que la gran región celtibérica iba a la cabeza de todas las demás en poder e independencia; 2º, que existían otras confederaciones similares en la Península; 3º, que el adelanto de la forma política era mayor de lo que comúnmente se cree; 4º, que no puede negarse la pluralidad étnica de la España de cerca de dos centurias antes del Redentor; 5º, el predominio indiscutible entonces de la raza céltica sobre las demás en nuestra patria.

Por estas tierras: Foto de José Manuel Cañas Reíllo 2013

Por estas tierras: Foto de José Manuel Cañas Reíllo 2013

Llega Planas a unas conclusiones interesantes respecto al interés que presenta esta época de esplendor celtibérico para la historia:

¿Se van disipando las sombras que envuelven nuestra gloriosa protohistoria? Téngase, finalmente, cuenta con que todo esto sucedía 185 ó 184 años antes de la era cristiana, es decir, a los comienzos de nuestra historia nacional. Por esto la llamamos “protohistoria”, porque Livio, no pretendiendo más que iluminar los sucesos de su patria, deja en la sombra o penumbra los de la nuestra.

Y esto es, sencillamente, algo en lo que llevamos mucho tiempo insistiendo: Estaba el interés de Tito Livio dirigido a encumbrar a Sempronio Graco en su conquista de Hispania encumbrando con ello, a la vez, a Roma en la historia. Poco le interesaba lo que podía estar ocurriendo por aquellos tiempos en estas tierras, quiénes vivían entonces por aquí, cómo era su vida cotidiana, cómo su organización, cuál su cultura y qué lengua hablasen y cómo era. Lamentablemente, sólo le interesó lo que tuvo que ver con la guerra. Pero no es poco: Por fortuna nos habla de Certima y de Alces, aunque en desgraciados acontecimientos. Y eso ya es mucho.

Muchas de las conclusiones de Planas las ha ido corroborando la arqueología de algunas partes de la Celtiberia con el paso del tiempo: No era la Celtiberia una región incivilizada, de pueblos atrasados o semisalvajes, como a menudo parece desprenderse de las fuentes antiguas. Cuando llegaron los romanos por aquí, en estas tierras ya había sociedades complejas y bien organizadas.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO