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Hasta cualquier rincón de Criptana_Foto de José Manuel Cañas Reíllo 2015

Hasta cualquier rincón de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hubo un tiempo en que tenía Campo de Criptana pregonero, y había también serenos. Ahora ya todo eso no existe; quizá la modernidad barre todo, lo bueno y lo malo, sin distinciones y sin miramientos. Creo que hay pocas cosas tan útiles y tan ventajosas para un pueblo como tener un pregonero en lugar de confiar toda la información a tablones de anuncios. Quizá en aquellos tiempos resonaban los sonidos de la voz del pregonero por rincones diversos de Criptana, en la Plaza, en la calle de la Virgen, en la calle Convento; quizá no quedaba criptanense que no se enterara de las cosas y quizá, el que no se enteraba, era por que no quería enterarse. No se iba a culpar de eso al pregonero que, suponemos, pondría todo el cariño del mundo en desempeñar su abnegada labor y a lo mejor hasta modulaba su voz para dar un tono más animado y cantarín a sus anuncios, y quizá recurría a ritmos métricos para endulzar mejor los oídos de los criptanenses, o recitaba en hexámetros dactílicos como habría hecho hace ya mucho Homero. Hubo un tiempo en que tenía Campo de Criptana pregonero… Ya no quedan ni los ecos; ya no quedan ni los recuerdos.

Viene todo esto al hilo de un anuncio que hemos encontrado en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 22 de febrero de 1926. Por aquella época, había una serie de puestos que se reservaban a las diversas clases de “individuos de tropa y sus asimilados” que procedían del ejército y de la Armada, según nos dice este mismo boletín. Todo ello daba pie para a continuación publicar un aviso del Ministerio de la Guerra en el cual se publicaban los puestos vacantes a proveer en concurso de méritos entre los individuos de tropa y asimilados, siempre que hubiesen cumplido la “primera situación del servicio activo”. Podían optar también los licenciados absolutos o los declarados inútiles después del ingreso en filas, así como los retirados con haber pasivo que se atuvieran a determinadas condiciones.

Entre estas plazas encontramos una para Campo de Criptana. Está entre las convocadas para la Capitanía General de la Primera Región en la provincia de Ciudad Real. Tiene el número 308 y dice lo siguiente:

Ayuntamiento de Campo de Criptana.- Pregonero-conserje, con obligación de barrer la plaza, con 730 (primera categoría).

Es decir, que la plaza estaba dotada con un sueldo anual de 730 pesetas. Llama la atención la indefinición del perfil de la plaza, pues es para pregonero, también para conserje (tal dualidad no desentona mucho) y, lo más llamativo, también conllevaba la obligación de barrer la plaza. Esto ocurría en aquellos tiempos ya muy lejanos en que había pregoneros en Campo de Criptana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO