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El panteón: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

El panteón: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Tiene la Muerte de bueno que es profundamente democrática e igualitaria, y que no tiene miramientos con nadie, y que no levanta el rasero por mucho que se le insista, y que no cede a chantajes, y que es insobornable y el dinero y las vanidades para ella son como briza de la era arrastrada por el viento. Pregunta la Muerte a las parcas, las parcas miran los hilos, cortan o no cortan… ¿cortáis ya o no cortáis, que es para hoy? Y apunta la Muerte en su lista. Y procede la Muerte sin cejar. Tanto le da un rico que un pobre, un obispo que un monaguillo, un rey que un plebeyo… a todos trata por igual. Se empeña, sin embargo, el hombre en perpetuar en el más allá las diferencias del más acá, como si en aquel tenebroso e incierto mundo importara mucho a las parcas quién se ha sido en vida, cuántos méritos se hayan acumulado, cuántos honores, cuántas vanidades se hayan disfrutado y, mucho menos, lo que se haya acumulado o dejado de acumular. No nos lo podremos llevar.

Recordamos los tiempos en que había entierros de primera, de segunda, de tercera, y no sé si habría de cuarta, asunto que nos resulta hoy estrafalario. Nos traen a estas reflexiones fúnebres unas notas que hemos visto publicadas en el extracto de la sesión ordinaria del Ayuntamiento de Campo de Criptana celebrada el día 22 de mayo de 1927 (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 7 de septiembre de 1927). Dos acuerdos tomados ese día nos dan cuenta de las diferencias que impone la vida y que, ingenuamente se piensa, pervivirán en la muerte:

De pobres:

Tener en cuenta el ofrecimiento hecho en instancia por D. Adolfo García Casarrubios, encargándose el traslado de cadáveres pobres al Cementerio en los casos que proceda.

En la vida y en la muerte: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

En la vida y en la muerte: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

De ricos:

Aprobar la distribución de zonas practicada en el Cementerio por el maestro albañil D. Felipe Ramirez, según el plano levantado al efecto, y autorizar para edificar panteones en las sepulturas de 1ª clase, abonando la diferencia con arreglo a tarifa.

Al paso, ese día se acordó reparar y blanquear el cementerio y las escuelas de Arenales de San Gregorio. No digo más ¿para qué? Quod dictum, dictum. Por cierto, era alcalde criptanense en aquel tiempo Eduardo Cueto.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO