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Una estación_Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Una estación_Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Con lo dicho en el artículo de ayer concluía la queja remitida por un criptanense anónimo, un criptanense concienciado, al periódico La Tribuna por la situación que se vivía en la estación de Campo de Criptana en los últimos días de 1916 y los primeros de 1917. Como el corresponsal criptanense de El Pueblo Manchego era atento analista de los acontecimientos de su localidad y no dejaba pasar una oportunidad de defender a su localidad, recogió esta queja y la volvió a publicar en el periódico para el que trabajaba.

No podía dejar pasar por alto, por supuesto, una situación como ésta que, según nos comentará después, ponía en peligro el futuro de la economía criptanense. Él era consciente de algo en lo que quizá nunca repararon muchos: Sin tren vendría el aislamiento, y con el aislamiento la ruina.

Tenía, reconozcámoslo, este corresponsal un espíritu crítico muy agudo y acertado. Lo hemos visto en la mayor parte de los textos que remitía a su periódico. Acabó con lo dicho ayer, como apuntábamos, la queja del criptanense anónimo publicada en el periódico La Tribuna. Lo que sigue en El Pueblo Manchego ya es comentario del corresponsal, en los siguientes términos:

No creo que haya motivo para que tal queja quede en el vacío; no puedo pensar que entidades que tienen ramificaciones con todo el mundo, transijan en demanda de quejas y se resignen á que la situación no cambie; esto no es un capricho; es una necesidad tan perentoria como la sangre para la vida. ¿Qué de extraño puede tener que si una región ve en puerta su ruina, y quien puede remediarla no lo hace ó lo toma á título de inventario, y si en la agonía de su vida mercantil comete un algo que luego diría «demasías», tendrían culpa los que luchan por no morir ó quienes consienten socarronamente que este caso llegue?

El tren y los vestigios del pasado: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

El tren y los vestigios del pasado: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

No queda aquí el llamamiento desesperado del corresponsal; sigue una última sentida y viva exhortación que dejamos para mañana, puesto que será como colofón un buen broche para esta serie.

No fue ésta la única que queja que los criptanenses por aquellos tiempos hicieron pública por el funcionamiento del ferrocarril. Justamente quince años antes exactos de la publicación de esta queja en El Pueblo Manchego, el periódico El Liberal del día 4 de enero de 1902 publicaba una nota en la cual los vecinos de Criptana se lamentaban de que los trenes expresos de Levante no tuviesen parada en Campo de Criptana. Pero esto ya es otra historia y, como es de rigor, cada cosa a su tiempo.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO